…delicatessen que pone encima del tapete como pocas obras de su discografía la grandeza compositiva del señor Paddy McAloon, esta vez en modo más reflexivo y desprendido de la ingeniería sónica de estudio a la que tenía acostumbrada a la industria discográfica.

A nadie voy a descubrir nada sobre Prefab Sprout que no podáis encontrar fácilmente a un golpe de click pues no son precisamente un grupo desconocido, las cosas como son. Entonces ¿por qué la reseña de Protest Songs a estas alturas de la película?. Muy sencillo. Pues porque soy de los que piensan que aunque desde los sectores más roquistas se tenga al señor Paddy McAloon como adalid de la radiofórmula ochentera, en mi humilde opinión es uno de los grandes compositores de canciones de la música pop. Y como tal tenía que tener su estampa en el relicario de los clásicos de nuestro querido exilio. Y que mejor que un homenaje a su disco más ninguneado y no por ello falto de calidad, que la verdad y a poco que el de Durham mueva un dedo, además, no suele defraudar nunca.

Sin ánimos de hacer tragar ninguna longaniza infumable al respetable, me permitiréis este pequeño apunte/párrafo para quien no lo sepa y sintetizando al máximo, pues aunque Protest Songs fue grabado en 1985 justo después de la gira de su aclamado Steve McQueen, la banda no tuvo más remedio que retrasar su edición debido a fuertes presiones de su sello gracias a que los beneficios empezaban a entrar por esas fechas con el éxito del single «When Love Breaks Down» que despuntaba en ventas. Y no solo fue retrasada su salida, encima aún tendría que quedar apartado tres años más hasta después de la salida de otro mega éxito como fue From Langley Park to Memphis con rompepistas como The King Of Rock’n’Roll y Cars & Girls (maravillosa crítica a la mística americana estilo Springsteen, todo sea dicho ya de paso y genial siempre el sr.McAloon que no quepa la menor duda). Tanto contratiempo le dio a este disco perdido cierto halo maldito, al menos durante esos tres años que permaneció en el limbo y en los que una sólida base de fans acérrimos sí que tuvo constancia de su existencia a través de bootlegs no oficiales. Ya editado en 1989, quedó como una anécdota hasta el día de hoy, un must have solo para el fan iniciado, craso error.

Prefab Sprout - Protest Songs (1989)
Según he leído al propio Paddy McAloon en una entrevista, él era consciente de que gran parte del éxito de Steve McQueen residía en la compleja y detallista producción, y su intención desde el mismo momento en el que empezó la grabación de estas canciones protesta, fue la de confundir al público entregando un disco en apariencia menor, escrito desde un enfoque más sencillo y más austero aunque por otra parte de una mayor profundidad lírica. Y la verdad es que aunque le saliese el tiro por la culata es comprensible el movimiento desde el punto de vista del artista que quiere que se valore su obra en su estado más puro. Talento que por otra parte atesoraba Prefab Sprout sin ninguna duda pues es fácil encontrar oro a poco que escarbéis detrás de su arquitectura sonora más exitosa.
Más allá de cualquier motivación política que pueda sugerir el título, realmente se trata de ahondar en su natural querencia por abordar de manera poética la fragilidad de la existencia y la importancia de vivir nuestro presente, de no perder el tiempo, desde la inicial The World Awake de la que os diré que no os tenéis que dejar engañar por su menor impacto porque a la postre acaba entrando como imprescindible con las escuchas, ni por Life Of Surprises más cercano al cánon del hit y única tonada recordada en recopilaciones, porque por ejemplo la magnífica conversación que desarrolla en Horsechimes y la manera tan sencilla como Wicked Things aborda la eterna lucha de lo que uno quiere y lo que debería ser, pueden constar fácilmente y lejos de listas de éxitos, entre los momentos más lúcidos de la formación inglesa. Pero sobre todas ellas, la maravillosa y tan desconocida como desgarradora balada Dublin, mágica y emotiva en su sencillez, es una de esas genialidades al alcance de muy pocos artistas, donde McAloon es capaz de tomar la distancia suficiente sin caer en el paternalismo británico, ni en el panfleto ordinario, para denunciar la violencia independientemente de la verdad que defienda, uno de los principales motivos que debieran hacerte correr ahora mismo a tu tienda de discos de guardia. De la misma manera me resulta incomprensible que el sello no viera la grandeza y el potencial de Tiffany’s, tonada entre el swing y el musichall con una letra en apariencia ligera en la que esconde profundas reflexiones. También llama la atención Diana, tonada en la que se aprovecha de la popularidad de la princesa de Gales para lanzar su diatriba contra la prensa inglesa. Un disco donde predomina un tono más reflexivo, como ‘Til the Cows Come Home y la final Pearly Gates, momentos de bajo perfil que a mi modesto modo de ver situaron injustamente este disco entre los menos valorados de la banda.

Como decía, lástima que no le dejaran ser dueño de su obra porque recordemos el estado de gracia en el que se encontraba por la época en la que compuso estas canciones. En definitiva es verdad eso que dicen que el tiempo pone las cosas en su sitio, bueno, el tiempo y que es fácil encontrar este disco en la gaveta de saldos en buen estado y a buen precio. En todo caso con la ventaja que otorga la comodidad del tiempo transcurrido y escuchado con detenimiento lejos de la ansiedad de la novedad, deberíamos considerar Protest Songs la delicatessen que pone encima del tapete como pocas obras de su discografía la grandeza compositiva del señor Paddy McAloon, esta vez en modo más reflexivo y desprendido de la ingeniería sónica de estudio a la que tenía acostumbrada a la industria discográfica. Que nos dure mucho el genio de Durham y mejor si nos edita algún disquito de vez en cuando. Calidad.

Por

Etiquetas:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *