«…un regalo estremecedor, sentido y profundo que nos ha hecho el ángel doloroso (grievous angel) del nuevo country-rock. Yo te perdono Ryan Adams, habrá que ver si lo hacen todas tus ex»

El Joselito del nuevo country rock, el de la voz de oro, Ryan Adams, tras un confinamiento obligado, virus aparte, ante unas circunstancias muy desagradables (acusaciones varias de su ex-compañeras de malos tratos psicológicos de carácter degradante) vuelve con uno de esos cientos de discos que siempre tiene en su repleta nevera y que en un año normal hubiera sacado al ritmo que nos tenía acostumbrados.

Estos «Miércoles» los publica en físico el próximo mes de marzo, si bien en plataformas ya estaban disponible para su escucha en los días finales de 2020. Por eso, en esta casa romántica del formato tangible, lo consideramos un álbum de 2021.

Esta colección de canciones, compuestas antes de que le vinieran dichos problemas y el obligado apartamiento ( son los hipócritas U.S.A.), tratan básicamente del desamor y son aplicables a su situación. No veas las veces que suplica en sus versos clemencia y perdón porque no se ha portado bien con su chica, culpando a un intenso amor la deriva de su conducta. Un viejo truco siempre tan efectivo en la historia de la música rock.

Si eres de los que no separa al artista de su persona te parecerá un jeta justificando lo injustificable. No fue nuestro caso.Tras unas primeras escuchas, emocionantes como pocas, decidimos dejar la sensación de encantamiento en barbecho (lo hubiera puesto el segundo en mi lista tras el Rough & Rowdy Ways de Bob Dylan) para ver si renacía el feeling con el transcurso del tiempo. Así que dejamos la reseña para un momento de más cordura que permita eludir el piropo exagerado y la calificación inadecuada. Digamos que se trata de un trabajo que a primeras de cambio recuerda a cotas del calibre de su dupla Heartbreaker/Gold (es su parte baladística-confesional) Y eso es mucho decir.

Esto ya lo trató de hacer con el estupendo Ashes & Fire de 2011 pero éste Wednesdays es todavía mejor.

Dejémonos de devaneos e intros y vamos con ya con el contenido.

Lo primero que llama la atención en una vuelta a la sencillez A.M., tras estar mucho tiempo aficando en el sonido F.M. con esa obsesión por sonar ochentero y algo petardo sea con su coverización del «1989» de  Taylor Swift o con el Prisoner del año 2017. Hay que decir que éste último es un disco estupendo y muy variado pese a que la producción de Don Was sea tan Don Was, digamos muy Bruce época Tunnel Of Love.

Wednesdays es un disco de sentimientos a flor de piel y baladas sentidas al mil. No es extraño que Ryan haya querido revisitar la posibilidad de superar su mítico Heartbreaker cuando se cumplen 20 años de su publicación pero lo cierto es que es de esa ralea.

Comienza muy fuerte pero con trampa con I´m Sorry But I Love You. Gracias a su prodigiosa voz (sigo pensando que es la voz más inmensa para el country-rock desde que murió Gram Parsons) y con una canción tan Neil Young que tienes que frotarte los oídos para no pensar que estas escuchando a Shakey, el K.O. técnico es inmediato.

Los pianos con eco, el arreglo elegante orquestal y la steel que embelesa más un Adams totalmente arrodillado marcan el comienzo de un viaje alucinante por las miserias humanas y contradicciones que provoca engancharse a otra persona y tratar de olvidarla. Y es tan convincente el tono vocal que te vas atrapando en un discurso de un disco que solo el tiempo pondrá junto a cotas como su propio Heartbreaker o los siempre iconos de la familia salvando las distancias,  Blue o Blood On The Tracks.

Joni Mitchell al contrario que su camarada Bobby Dylan siempre dice que cuando grababa Blue era puro papel de celofán de cajetilla de cigarros en cuanto a vulnerabilidad personal se refiere y que si le miraban en el estudio podría llorar.

Eso es este Wednesdays se va notando según avanza el set.

En Who Is Going to Love Me Now, If Not You una figura preciosa de acústica super Nick Drake era Pink Moon nos avisa de que vamos a disfrutar con su dolor como enanos. Y le seguimos como a un flautista de cuento por las sendas de nuestras propias mierdas y nudos gordianos diferentes pero comunes a los suyos, humanos en definitiva. Y eso es el don que artistas de su tamaño tienen: encantarnos.

Seguimos con la guitarra de palo, siempre presente, esta vez como si fuera un outtake bueno de Heartbreaker, con When You Cross Over y cuando aparece Emmy Lou, tras una segunda estrofa donde entra un piano devastador, nos recorre un escalofrío del quince escala richter. Seguimos en ese momento entre la consagración y la comunión, atónitos de recibir tanto consuelo en forma de canciones sinceras.

En un fado-folk de uma nota só  llamado Walk in the Dark digno del Nebraska del Boss, entramos en la fase Blood On The Tracks del Wednesdays y eso es decir, la más intensa y maravillosa de esta espectacular colección de gemas.

Poison & Pain no hay manera de describirla. Es tan Ryan Adams. Es tan hermosa. Puro beso de tornillo.

Demons, alcohol & freedom 

A King without a Queen 

A King without a Kingdom

Buff!

Los registros de cristal de sus agudos espectaculares que no llegan a falsete me están alzando firmes como soldados todos los pelos de mis brazos. Y llega la locura de amor y la total irracionalidad y desfase.

Le doy la mano a «Los Miércoles» Wednesdays, canción que le da título, y me voy a pasear por mundos de fantasía, de libertad, de amor rabioso y huelo, como dice la canción, a lilas y rosas mezcladas con canela y me dan ganas de fumar un cigarro de la risa como un chaval que fuí, romántico y enamorado hasta los huesos y mojado de lluvia en forma de canción. No tengo más palabras para describirla, ésta gloria que desde el minuto uno es ya una de sus canciones maestras, redondas, perfectas.

Y la cocaína y las píldoras, adaptadas desde el Just Like a Woman al lenguaje del amor en el rock, surgen como conejos de su chistera tan misteriosa, intermitente, guadiánica como genial. ¿A quíen importa la vida del artista cuando crea pócimas curativas para la tuya propia? ¿A quién puede condicionar el temperamento del artista si crea belleza infinita ante tus propias narices?

Birmingham es ya más medio tiempo o himno a la Gold, como la favorita de aquel, el Rescue Blues.

La armónica de rajo profundo despierta a So, Anyways. Marca de la casa y certificado de que aquí todo es de máxima calidad aunque sea un autoplagio legítimo, no le vayamos también a acusar de eso. Una delicia.

Mamma sigue confesional al cubo y es como un lloriqueo del todo creíble. Todo un recital de tonos agudos de colores del Bourbon con los hielos sólidos y bien cuadrados de Emmylou Harris, diosa que no armoniza con cualquiera y lo sabes.

Para ir acabando este discurso de corazón herido que pide mil veces perdón tenemos Lost in Time, muy del tono de un disco sin estridencia alguna que fluye completo. Una de las razones que me hicieron diferir mi opinión o descripción al momento presente más cercano a su edición física. ¿Hay algo de trampa? Pues si, como en casi toda obra artística pero sobre todo un amor a primera vista, amor siempre a reconsiderar dejando tiempo para que macere contigo.

Dreaming You Backwards cumple el perfecto cometido de Buckets Of Rain en Blood On the Tracks. De tapadillo, con una copla un poco más agridulce ( no sé pero me recuerda mucho a Stephen Stills) que gana con las escuchas, sirve de conclusión a un regalo estremecedor, sentido y profundo que nos ha hecho el ángel doloroso (grievous angel) del nuevo country-rock. Yo te perdono artista, habrá que ver si lo hacen todas tus ex.

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