Discos Críticas

su profundidad lírica y el concepto de una obra que arranca entre poesía de la perdición, renunciando a la apatía e indolencia… y que después hallará la peor tragedia suburbial en ese inmenso duelo que es “Tu nombre”...

Para aquellos que consumimos y escribimos sobre novedades musicales con asiduidad, además de seguir un gusto y un criterio donde separamos el grano de la paja, nos toca dedicar el doble de tiempo a determinados nombres u obras. Mucho más, digamos que el cuatriple, si se trata de Rafael Berrio. Un nuevo trabajo del donostiarra, al menos para un servidor, supone echar el freno de mano, aislarme del resto a través de consecutivas audiciones y realizar una labor de concentración superior a la mayoría de propuestas restantes que se puedan cruzar en mi camino.
Rafael Berrio - Niño futuro (2019) 2

A Niño futuro le podría pesar ser el posterior álbum tras la laureada “Paradoja”, pero con Berrio las comparaciones son odiosas o, cuanto menos, improcedentes. Claro queda que aquel anterior disco existencialista e inconformista, más cercano que nunca a Lou Reed, era inmejorable y, ahora, lo que de entrada podría despertar mayor atracción es ver por dónde van los tiros en su evolución aparte de, por supuesto, disfrutar de su irrefutable calidad lírica, seguramente el que mejor posee y aplica en lengua castellana a esto que llaman rock.

A nivel general es bastante posible que se haya enriquecido melódicamente y que haya perdido en crudeza directa aunque, cómo no, mantiene la grandeza y esencia de ese universo tan personal y carismático que le caracteriza. Sea como fuere, lo recalco nuevamente, lo más importante es su profundidad lírica y el concepto de una obra que arranca entre poesía de la perdición, renunciando a la apatía e indolencia (Dadme la vida que amo) y que después hallará la peor tragedia suburbial en ese inmenso duelo que es Tu nombre. El drama no tiene fin, ahí queda en el plano más introspectivo una delicatessen como Mi álbum de nubes del cielo o esas confidencias en Las tornas cambian.


La deriva de las relaciones personales es otro de los apartados que explora este Niño futuro. Prueba de ello es Considerando, a la que le va al pelazo ese acompañamiento vocal femenino de Virginia Pina.

En el aspecto onírico, entre extravagantes criaturas y la negrura del universo es tremenda El horror. Como no podía ser de otro modo fluye la inspiración por esa querencia y atracción hacia la mitología griega clásica, esta vez sin el lado salvaje y lascivo de “En lo mórbido” que se incluyó en la antes mencionada “Paradoja”. Por ejemplo, en Sísifo releva a Sísifo el quimérico castigo de empujar cuesta arriba la mole de basalto parece aproximarse más a un reconfortante absurdismo del mito por Albert Camus que a La Odisea de Homero. Incidiendo todavía más en elementos filosóficos ahí queda como única salida Abolir el alma, un tema influenciado por textos del rumano Emil Cioran y donde participa Elena Setién en los coros.

Rafael Berrio - Niño futuro (2019) 3

Punto y aparte para Niño futuro, la copla que da título al disco. Impresionante. De esas canciones que te dejan apabullado, con el mundo en los ojos de un mozalbete en un sobrecogedor y alucinante catálogo de hombres y dioses que malviven revueltos, una lista que parece interminable y que es capaz de conseguir sonrisas en caras de embobamiento y conmoción. Y ya puestos, tamaña clasificación es ideal para ampliar el vocabulario en la jerga habitual del oyente además de estar perfectamente escogida su ubicación antes de rematar con ese asombro infantil de El truco era un resorte, con la que se acaba la magia.

Sí, Rafael Berrio lo ha vuelto a hacer, estoy convencido de que él sabe que juega en otra liga al utilizar el lenguaje más culto de nuestro rock, con el mérito que ello conlleva y a pesar de que se le pueda enjuiciar de cargante o pretencioso. No estaría nada mal que algún profesor de literatura, filosofía o filología hispana interrumpiera sus clases para que los alumnos escuchasen este Niño futuro. La imaginación se ha de cultivar, educar y ejercitar. Algún día se le reconocerá ampliamente, no me cabe la menor duda.



3 respuestas

  1. Estoy con él, y me está gustando claro, Berrio echa luz sobre su música y le da un barniz pop que contra pronóstico le sienta muy bien. Veremos como da en vivo.
    Abrazos.

  2. Me quedo paralizado cada vez que lo escucho, deberían de quemar todos los libros de historia de la música pop donde no aprezca Berrio. Sublime, abrazos.

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