Violent Femmes - Hotel Last Resort (2019)

Críticas Discos

No son necesarias las comparaciones para apreciar el nuevo disco de Violent Femmes.

…las canciones de «Hotel Last Resort» se mueven en una nota de notable y no podemos decir que acusemos en el metraje del disco rellenos o momentos anodinos.

No es la intención de este redactor establecer comparaciones pueriles a la hora de comentar el último disco de una formación clásica como Violent Femmes. Y menos aún si la raya de testaje la ponemos en los dos primeros álbumes de la banda, publicados como todo el mundo sabe, hace más de treinta y cinco años.


Pero no obviaremos que «Hotel Last Resort», puesto en circulación hace unas pocas semanas, recoge muchas coordenadas sónicas y fórmulas estilísticas que nos retrotraen a aquellos dos míticos trabajos.

Violent Femmes
Violent Femmes


A parte de esta circunstancia, estableceremos las bases de esta reseña en función de lo que se escucha en «Hotel Last Resort», sin fijar la vista en el retrovisor. Y lo haremos con buena disposición, ya que es mucho y bastante satisfactorio lo que ofrece el décimo lp de los de Milwaukee (pinchar).

El rock alternativo con palmarios condimentos punk y folk que practica la banda del inefable Gordon Gano está nuevamente construida gracias a la participación de numerosos y en ocasiones desubicados instrumentos dentro de la casuística del rock; también los textos mantienen ese híbrido entre el drama y la comedia: se explayan con temas eternos dentro del circo del rock, con cierto pesimismo en algunos momentos o en surrealistas soflamas como el odio de Gano a los coros en la excelente «Another Chorus» que anticipó la salida del álbum.


Pero el disco tiene, además de lo comentado, un valor añadido en la materia prima melódica. Y es que las canciones de «Hotel Last Resort» bordean una nota de notable y no podemos decir que acusemos en el metraje del disco rellenos o momentos anodinos.


Llama la atención la versión (¿irónica?) del celebérrimo «God bless America» de Irving Berlin con que cierran el tracklist. También merece ser destacada la aportación de Tom Verlaine en las guitarras del tema de título homónimo, siendo tal vez el momento más fronterizo del disco, con mayor carga política, y de los más brillantes también.

Igualmente brilla la alegoría al Génesis de «Adam was a man»; en «Not OK» recuerdan al Bob Dylan de los inicios y algo parecido creo detectar en «Everlasting you».


Recuerdos al terrorismo en la bonita balada «Paris to sleep». Hay que hacer referencia al breve tema interpretado a capela «Sleepin’ at the meeting»; y  por supuesto a la preciosa y favorita personal «I’m not gonna cry».
Pero los trece cortes tienen sustancia y son susceptibles de degustarse, y con mayor agrado según se suceden las audiciones además.


Creo que es una noticia estupenda este «Hotel Last Resort», pues estamos necesitados de discos de calidad y personalidad, y este tiene ambas cosas, y servidas con generosidad.

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