Discos Críticas

Reseña y crítica sobre Angine de Poitrine y su álbum ‘Vol.II’, publicado en 2026.

… resulta placentero que algo diferente, con un fuerte poso underground, haya cruzado la barrera del mainstream en esa especie de math rock instrumental y microtonal…

Ubicados donde, según las lenguas algonquinas, el río se estrecha, concretamente allí donde el fiordo del río Saguenay se encuentra con el estuario del río San Lorenzo, en la francófona provincia canadiense de Quebec, el extravagante proyecto musical Angine de Poitrine da forma a su peculiar modo de impulsar el rock.   

Al respecto, quiero mencionar que conocí su álbum debut de 2024 y me impactó“Sherpa”, aunque cierto es que no le presté debida atención, algo que sí sucedió con este Vol.II a partir del interés de sendos mensajes de fiables amigos muy dispares: “coneixes aquest grup?… m’han rebentat el cervell… son genials…”

angine de poitrine

La original técnica de este misterioso dúo formado por Khn y Klek del que, más allá de esos datos, poco se sabe de sus identidades, parte de la división de una octava en veinticuatro semitonos, y no doce como es habitual. A ver, no han inventado nada nuevo en el horizonte ya que es un sistema utilizado en música oriental o árabe, en proporciones matemáticas o en la microtonalidad de melodías y afinación de instrumentos, pero no es frecuente verlo por estos lares occidentales, mucho menos que resulten sumamente entretenidos o que lo estén petando.

Insisto en lo de que están arrasando, algo que me encanta, porque en un mundo donde triunfa el reguetón, el trap, el rap, los corridos tumbados, el synth-pop, el techno house, el hyperpop y otras mandangas, resulta placentero que algo diferente, con un fuerte poso underground, haya cruzado la barrera del mainstream en esa especie de math rock instrumental y microtonal. Se dice pronto que hayan más de 1,7 millones de audiciones en Spotify, bendita viralidad para un caso que expande el rock de calidad a base de enmarañados loops con esa guitarra/bajo de doble mástil.

angine de poitrine

A todo ese obvio talento se añaden sus disfraces absurdos, que los hacen más estrambóticos y excéntricos. Escuchándolos, todo parece un rito. Como por arte de magia, pasan de lo inaudito e inesperado a la precisión vertiginosa y a la fascinación. Eso se ha visibilizado mucho más en su actuación en la famosa radio Kexp de Seattle, que los ha elevado hasta cotas impensables de popularidad para la mayoría.

El artefacto de este año son seis canciones, predominantemente extensas, dilatadas, cual si fueran un acto de onanismo musical heredado del rock progresivo o del krautrock. “Fabienk” pone en marcha el motor de arranque, entre lo imprevisto y lo rudo, con algunos aullidos y  cierto ritmo expansivo que se aproxima al funk. Con mayor celeridad, primitivismo y minimalismo se desarrolla la hipnótica “Mata Zyklek”. Después, una especie de caos se agranda en la pieza más breve, de título “Sarniezz”.

Como si fuera una especie de polka psicodélica “Utzp” es una barbaridad sónica asombrosa. Más afilada y combativa se alza “Yor Zarad”, seguramente la que más constan influencias de texturas árabes e hindúes, y antes de condensar todas las virtudes en el colofón“Angor”.  

Al finalizar, la sensación de que lo que pudiera aparentar un callejón musical con difíciles salidas, ha encontrado un orificio de luz en esta segunda parte que los consolida y que los convierte en un auténtico desafío a lo más mediocre de las radiofórmulas con una especie de ameno rock cósmico donde la improvisación no es tal sino más bien una técnica que podría catalogarse de trance entre el rock experimental, microtonal, progresivo, el math rock, el noise rock y el art rock. Sí, esta angina de pecho no supone dolor, náuseas o mareos, sino agrado, goce y regeneración neuronal.


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