Crónica del concierto de Nat Simons en Sala La Nau de Barcelona durante el 12 de abril de 2026.
Después de estar degustando su excelente último disco, Pregúntale a Sarah Connor, casi en bucle el último mes, por fin volvía a tener la ocasión de ver en directo a Nat Simons. Por diferentes e involuntarias razones no pude disfrutar de su directo en el Azkena, y tampoco de su visita a la sala Upload del pasado año, así que no la veía desde su íntimo y maravilloso concierto en la sala Yesterday de Santa Coloma de Gramenet en 2023. Aquel día gocé mucho con las canciones de la cantante madrileña, e incluso tuvo la amabilidad de concederme una pequeña entrevista para un podcast local en el que colaboraba.
Su actividad discográfica ha sido muy intensa en los últimos años, pero después de dos discos en directo, muy buenos, por cierto, en los dos últimos años, tenía muchas ganas de temas nuevos, como los de su reciente álbum, muy variado, lleno de canciones pegadizas y emocionales que suenan más roqueras que nunca, e incluye algunos temas que se me antoja serán unos clásicos en su repertorio a partir de ahora.

A priori, un domingo al mediodía no parece el mejor horario para disfrutar de un directo rockero como el de Nat y su banda, pero la verdad es que su concierto en la estupenda sala La Nau de Barcelona fue una gozada. Y como ella misma nos dijo sobre el escenario, al salir parecía que hubiéramos disfrutado de un concierto nocturno, al celebrarse en el interior de una sala oscura. También comentó lo idóneo de este tipo de horarios de vez en cuando para poder atraer a público joven e incluso niños a los conciertos, y puede que tenga razón, pero yo no dejo de pensar en que la paupérrima escena de salas de directo en la ciudad condal tuvo la culpa de no encontrar acomodo nocturno para su propuesta.
Apareció en el escenario acompañada de Laura Solla a la guitarra solista, Mariana Pérez a la batería y coros, Jaime Hortelano a la guitarra y teclados, sublime cuando cogía la Rickenbacker, y Pablo Rodas al bajo. Nat alternó la acústica con la eléctrica, y demostró que tiene una de las voces más personales del país. Estaba claro que era el concierto de presentación del nuevo disco, de hecho tocaron todas las canciones que lo componen, demostrando que todas tienen la suficiente fuerza como para ser incluidas en su directo.

Arrancaron con la nostalgia irresistible de Delorean, emularon a los stones con la estupenda Alain Delon, nos pusieron las pilas con el buen rollo de Quién lo impide, y nos hicieron menear la cabeza con el Pop preciosista de Haces que mi mundo sea mejor. Jaime Hortelano le sacó un sonido precioso a su Rickenbacker en este tema. Nieve en el desierto bajó las revoluciones y nos llevó a su clásico Extraña religión. Me encanta el sonido y la atmósfera de esta canción.

Nos dijo que estaba en una etapa en la que le parece que Efímero es su canción preferida del disco; el sonido country y el triste magnetismo que desprende el tema puede que le haga tener razón. Tan extraño para mí es una canción perfecta, con un estribillo precioso y unos grandes coros. Menudo regalo le ha hecho José Ignacio Lapido con esta canción. Los ojos del peligro aceleraron la marcha con los golpes certeros de Mariana Pérez a la batería. Me encanta su manera de tocar la batería, aportar buenos coros y hacerlo con una sonrisa contagiosa en la cara. Tuve la misma sensación cuando la vi hace poco acompañando a Maika Makovski.

Una de las pocas concesiones a su pasado discográfico fue Ley animal, que sonó perfecta. Llamas de dragón es mi canción favorita del nuevo disco, el riff es hipnótico y el trabajo de Laura Solla a la guitarra es brutal. Bueno, Laura estuvo pletórica en todo el concierto. Cada vez que la veo en directo me gusta más. Con la banda rockeando de lo lindo siguieron con la excelente Especie en extinción, y enfilaron la parte final del concierto con su particular versión del Call me de Blondie, irresistible. Finale de su disco Felina sonó a gloria, y con Déjalo ser dejaron a todo el público coreando la canción y pidiendo a gritos el bis.

Con la emoción a flor de piel interpretaron una emotiva Más que a todo lo demás, balada clásica donde las haya. Sonó tan bien que incluso nos olvidamos de los grandes arreglos de cuerda que tiene en su versión discográfica. Y con la cañera Big Bang acabaron un gran concierto que dejó satisfecho al público, que tuvo ocasión de acercarse al final del concierto a una simpática Nat Simons, que agradecida, se hizo fotos y firmó todo lo que le pusieron por delante.
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