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Especial dedicado a Screamin’ Cheetah Wheelies y a su álbum ‘Magnolia’, publicado el 9 de abril de 1996, con motivo de su 30 aniversario.

… a ratos podían sonar a Rock sureño, pero también eran muy Soul, muy Góspel, muy Psicodélicos, Jazzys o muy Hard Rockeros. Y muchas veces todas esas influencias convivían con naturalidad dentro de la misma canción. Unas canciones extensas y con mucho espacio para la experimentación…

Se cumplen treinta años de la publicación de uno de los mejores discos de los noventa, fue un 9 de Abril de 1996. Un disco que debería estar en el olimpo de las grandes obras de la historia del Rock, y que incomprensiblemente, sigue siendo casi desconocido para el gran público rockero. No se ha vuelto a reeditar, y nunca tuvo una edición en vinilo, tan solo en CD y Cassette. Atlantic Records nunca supo qué hacer con una banda tan personal e inclasificable como Screamin’ Cheetah Wheelies.

Cuando publicaron su excelente disco de debut intentaron venderlos al público de los Black Crowes, The Allman Brothers Band y demás tótems del Rock sureño. Pero los de Atlanta nunca encajaron del todo en esa escena. A ratos podían sonar a Rock sureño, pero también eran muy Soul, muy Góspel, muy Psicodélicos, Jazzys o muy Hard Rockeros. Y muchas veces todas esas influencias convivían con naturalidad dentro de la misma canción. Unas canciones extensas y con mucho espacio para la experimentación.

Hay quien prefiere su primer disco precisamente por tener canciones más directas, en general. Pero, creo que con su segundo disco, Magnolia, tocaron el cielo y llegaron a su cima creativa. Todo en Magnolia es perfecto. Lo mejor son las canciones, con 4 o 5 obras maestras incontestables.

Son canciones de esas que cuando acaban te dejan traspuesto, en otro mundo. Y que necesitas escuchar una y otra vez. La banda estaba en estado de gracia en 1996, con un Mike Farris pletórico a la voz, demostrando que ha sido, y sigue siendo, una de las mejores voces de la historia del Rock. Si hubiera nacido en otra época y fuera de raza negra, estaría en el olimpo de los dioses del Soul, como Otis Redding, Marvin Gaye o James Brown.

screamin cheetah wheelies magnolia

Rick White y Bob Watkins están espléndidos a las guitarras, Terry Thomas hace un gran trabajo a la batería y Steve Burgess se ocupa del bajo. La producción de Michael Barbiero pule el sonido de la banda y consigue que nada falte, ni tampoco sobre, en un disco de canciones largas y complejas. Warren Haynes colaboró en el disco, aunque no está claro en qué partes.

Y aunque se publicó en Atlantic, se volvió a grabar un año después cuando la banda fichó por Capricorn Records, editándose con una portada diferente. Quizás por toda esta problemática con los sellos discográficos no haya habido una reedición. Si algún disco merece una reedición en condiciones para que los fans puedan hacerse con unas canciones mágicas, es éste. Lo que daría yo por tener esta joya en vinilo.

Es un disco muy espiritual en sus letras, Mike Farris las dota de un aire casi religioso, aunque sin hacerlo muy evidente. El espíritu del Góspel sobrevuela por todo el disco. El tema que lo abre es Backwoods Travelling, que se inicia con una armónica cadenciosa y el sonido de unas guitarras acústicas, que nos llevan por un tema con varias partes musicales, que evoluciona libremente a la manera de los temas de Jazz. Este disco rezuma libertad creativa y en cada canción hay desarrollos instrumentales complejos. Ahí Mike ya empieza a dar muestras de que su garganta es sobrenatural. Canta a la insatisfacción y a los deseos por explorar la vida.

Gypsy Lullaby es la primera canción que compuso Farris en su vida, como nos contó en su último concierto en Barcelona. Y vaya manera de comenzar en la composición. Esta canción es un clásico instantáneo, llena de Groove. Las guitarras, el teclado y la voz se combinan con una naturalidad asombrosa. Tiene arranques en los que su voz tiene lo que aquí conocemos como “quejío”, donde se rompe a la manera de un cantaor flamenco. Es otro tema de temática ambigua, claramente Góspel, donde se vislumbra la dicotomía entre lo carnal y humano frente a la inspiración divina.

Hello From Venus es una joya, una canción que debería ser considerada como patrimonio de la humanidad. Es un tema melancólico en el que alguien que ha salido del hoyo y que ha encontrado su luz y su inspiración, desearía lo mismo para sus compañeros del pasado, que sufren y pelean en una vida dura en su pueblo de origen.

El sonido de un tambor da paso a una guitarra sinuosa que explota, fluye y se desarrolla en un crescendo emocionante, en el que la voz se eleva más que nunca, consiguiendo simplemente una de las mejores canciones de la historia del Rock. Puede que sea la más góspel del lote. Seis minutos gloriosos que deberían ser de escucha obligada en las escuelas y en las emisoras de radio del mundo entero. La parte vocal del final siempre me pone los pelos de punta.

I Found Love es un universo musical hecho canción. En este tema escuchamos una lección en seis minutos de toda la tradición musical norteamericana. El inicio sincopado de la batería nos lleva a un funky vacilón y bailable, que por momentos suena a Góspel, tiene arranques Hard rockeros con unas guitarras que echan humo, y que evolucionan hacia la psicodelia, para volver al Hard Rock y fundirse con el Who Do You Love de Bo Diddley, con Farris desgañitándose en una exhibición vocal espectacular.

Magnolia es otra canción con muchos cambios de ritmo. Quizás la más progresiva de su repertorio. Comienza con una intro suave y misteriosa, con unas guitarras y una armónica que vaticinan el huracán sonoro que se nos viene encima, con uno de los mejores riffs de los Wheelies. Hacia la mitad el tema se da un respiro para coger aire y volver a acelerar en una parte final espectacular, donde música y voz alcanzan un clímax brutal.

Bajan las revoluciones al inicio de Good Time, una canción que comienza como un Rhythm and Blues bailable, con un estribillo irresistible, y que termina totalmente desbocada en una parte final que es puro Southern Rock. Messenger’s Lament comienza con una batería muy Jazz y va pasando por una parte progresiva, otra Hard rockera y otro gran riff sobre el que se vertebra toda la canción. Puede que la más roquera del disco. En la letra se refleja la lucha de Farris por huir de la autocomplacencia que gira en torno a las estrellas de Rock. Algo que en el futuro le haría abandonar drogas y alcohol para refugiarse en la espiritualidad y la religión.

Father Speaks es otro de los mejores temas del disco. Con una letra dura en la que las palabras de un padre echan en cara a su hijo sus malas decisiones, y en el hombre en el que se ha convertido. Ese estribillo que se repite como un mantra es demoledor, No me decepciones. Musicalmente va de menos a más, y cuando se desboca es espectacular. Las mejores guitarras del disco están en esta canción, y escuchar a Farris pasar del susurro al grito con Don’t ever let me down, es una pasada.

I Dreamed es una canción de aires funkys que nos cuenta una ensoñación amorosa con alguien al que no se puede agarrar, y al que irremisiblemente se pierde. You Are es la canción más jazzística del disco. Una manera sosegada de despedir un disco musicalmente muy exigente. Las guitarras y el teclado se funden en un temazo que rezuma buen gusto y en el que la voz de Mike Farris suena contenida, muy diferente al resto del disco, totalmente al servicio de la canción.

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El grupo puso muchas esperanzas en Magnolia, y el disco no fue del todo bien comprendido en su momento, lo que acabó provocando pocos años después su separación. Sacaron algún disco más, también un directo, pero la magia se fue perdiendo. Después de su separación han vuelto a reunirse muy puntualmente, y han venido a tocar a España.

Aquí tienen un núcleo de fans muy fieles que les seguimos adorando. Mike Farris ha venido con diversos formatos a visitarnos, siempre ofreciendo grandes conciertos. Sus discos en solitario, con altibajos, son también muy sólidos y disfrutables. Pero lo que consiguieron en 1996 con Magnolia quedará para siempre como una de las cumbres del Rock, aunque no tenga todo el reconocimiento que se merece.


Un comentario

  1. Grandioso disco, no funcionó por estar fuera de tiempo y resultar poco radiable pero yo creo que sí era vendible para el público Black Crowes, comparten influencias y estilos.
    Muy buen análisis.
    Abrazos.

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