Conciertos

Crónica de los conciertos de The Soundtrack of Our Lives + Spiders en Sala Moon de València durante el 28 de mayo de 2026.

… cierta estaticidad escénica de Ebbot Lundberg daba, por momentos, una sensación ritualística que se complementaba perfectamente con el trance que las guitarras de Ian Person y Mattias Bärjed transmitieron durante todo el set…

El pasado viernes me dirigí a la Sala Moon, en València, para ver a una de las bandas que tenía como deuda pendiente: The Soundtrack of Our Lives. Hacía años que quería tachar su nombre de la lista de bandas que aún no había visto, y el resultado fue exactamente tal como lo esperaba: atmosférico y con una tonelada del mejor espíritu rock real que puede existir, presentado a través de canciones verdaderamente memorables.

La noche la abrieron los también originarios de Gotemburgo, Spiders. Con su set de “High-Energy Rock”, como ellos mismos lo describen, la banda estuvo a la altura de la velada. Los liderados por Ann-Sofie Hoyles en voz desplegaron una serie de explosivas canciones pertenecientes a sus ya cuatro discos de estudio.

La propuesta es bien clara: ese tan adictivo combo de Rock and Roll, Punk y Garage que los suecos hacen tan bien. Por momentos, creo que podría definirlos como unos Imperial State Electric con voz femenina.
Canciones como “Too Hard”, “Sweet Boy”, “Valentines” o la festiva “Miss With My Emotions” dejan en claro que el rock y el underground de los años 70 siguen haciendo efecto en algunas bandas. Y que se celebre eso, realmente.

Imágenes cortesía de Fernando Soriano

Sobre las 21:00 hs comenzó el hipnótico set de “The Soundtrack of Our Lives”. Algo que se mantuvo durante todo el show fue ese estado de complicidad con el público, como si se tratara de algún tipo de ritual pagano.
La apertura con “Mantra Slider”, “Firmament Vacation” y “Mind The Gap” fue el puntapié inicial de una noche repleta de psicodelia fuzz, más bien del tipo nostálgica, tratándose de una banda que ya posee su propia aura sentimental, producto de que sus discos hayan envejecido de la mejor manera.

Cierta estaticidad escénica de Ebbot Lundberg daba, por momentos, una sensación ritualística que se complementaba perfectamente con el trance que las guitarras de Ian Person y Mattias Bärjed transmitieron durante todo el set. Recorrieron distintos momentos de su carrera y, para mi felicidad (y la de todos los presentes), tocaron canciones que, valga la redundancia, funcionaron como soundtrack de nuestras vidas en algún momento.

Imágenes cortesía de Fernando Soriano

Pasaron “Galaxy Gramophone”, “Grand Canaria”, “Instant Repeater ’99” y la bellísima “You’re The Beginning”, pequeña joya que supe escuchar en modo repetición durante una etapa del mundo que recuerdo mucho mejor que la actual, sin ultraderechas amenazando nuestra paz mental.

Siento que pude tachar, de mi lista de bandas pendientes, a una que en algún momento pensé que jamás iba a poder ver en vivo. Escuchar “Nevermore” o “21st Century Rip Off” en directo era algo que personalmente quería guardar en mi memoria.

Imágenes cortesía de Fernando Soriano

Más allá de unos leves problemas de sonido, que fueron solucionados inmediatamente, la banda promedió el éxtasis sonoro que suele brindar. Completados en su clásica formación por Fredrik Sandsten en batería, Kalle Gustafsson Jerneholm en bajo y Martin Hederos en teclados, los suecos dieron un show exquisito, donde evocaron permanentemente su propia mística.

No podía faltar “Sister Surround”, por supuesto. También fue acertada la idea de proponerle al público que se sentara en el suelo de la Sala Moon, solo para dejarse llevar por alguna especie de mediumnidad que lo conectara con la tensa calma que, a veces, despiertan ciertos pedales de efecto. El cierre con “The Passover” dejó el inconfundible deseo de que esto se repita pronto.


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