Reseña y crítica sobre Brad Marino y su álbum ‘Agent of Chaos’, publicado en 2026.
… un ciclón de energía que, como dice el principio fundamental de termodinámica, ni se crea ni se destruye, solamente se transforma. Y es que en treinta minutillos está todo dicho, para qué más si está todo tan claro y tan bien. Seguro que San Jeffrey Ross Hyman lo habría bendecido si hubiera podido escucharlo.
Prolífico como pocos, Brad Marino es un artillero musical incansable al que se le debería valorar muchísimo más teniendo en cuenta su regularidad y la calidad que atesora la mayoría de sus publicaciones, véanse el recopilatorio de rarezas, remezclas e inéditos «On the Brink» (2025), los EP’s «Hot Rod Rampage» y «Ramones and Stones» de 2024, «Grind & Bear It» de 2023, el EP «Live at Downsouth Showdown!» y «Basement Beat» de 2022, «Looking for Trouble» de 2021… y así sucesivamente hasta 2018 en que el de New Hampshire comenzó su periplo en solitario tras su paso por bandas tan recomendables como The Connection o The New Trocaderos.
Manteniendo ese constante ritmo de publicaciones, durante el año en curso ha llegado su nuevo trabajo, el quinto de estudio, de título «Agent of Chaos», y que es otro artefacto de powerpop, punk-rock y rock ‘n’ roll energético y en el que está acompañado de habituales camaradas como Gene Champagne, Bobby Davis, Zack Sprague, Ron Mullens, Dave Strong, James Cap Nunn y Caity Marino.

Los lanzamientos hacían prever un gran álbum, me atrevería a decantarme como el mejor que ha grabado. Primero llegó la infecciosa, pegadiza e ingeniosa, de connotaciones fatalistas en el amor «Voodoo» que, además vino acompañada por una versión del «Between Planets» de The Jesus And Mary Chain que, a pesar de que no difiere mucho de la extraordinaria pieza que los hermanos Reid incluyeron en el «Automatic» de 1989, es de apreciar que escogiera tamaña joya sobre la pérdida de rumbo y locura entre el erotismo y la provocación.
Después llegaron los habituales aromas ramonianos con ciertos guiños musicales nuevamente a los antes mencionados Jesus en «Murder and Violence», llevados a su universo de powerpop, con una letra bastante crítica sobre la abundante violencia y horror que vemos en los medios de comunicación.
Y ya como últimas avanzadillas la irresistible e impetuosa «Calling Your Bluff», muy en línea con Iggy Pop y los Stooges, y«Devil May Care», que encaja mayormente con las melodías menos agresivas de los Ramones, así como también con Paul Collins Beat, algo que también resulta muy visible en «Dissin’ & Dismissin'», «I Don’t Want You Anymore» o «Lost Without You«, y que se hace mucho más combativo y vigoroso en «Sick of You«.
En todas esas direcciones musicales fluctúa «Agent of Chaos», a las que se añade la apertura con un «Blowing Smoke» de efluvios rollingstonianos sixties, o «Regards», «Lost Without You», «Make This Last» y ese regalito final «Reason of Rhyme» que son pildorazos de powerpop sumamente adictivos.
El disco funciona como un ciclón de energía que, como dice el principio fundamental de termodinámica, ni se crea ni se destruye, solamente se transforma. Y es que en treinta minutillos está todo dicho, para qué más si está todo tan claro y tan bien. Seguro que San Jeffrey Ross Hyman lo habría bendecido si hubiera podido escucharlo.
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