Discos Críticas

no hay mal que por bien no venga, puesto que este sorprendente y extraordinario álbum autoeditado, que parece haber sido concebido artesanalmente en un obligado aislamiento por la propagación del Covid-19, transita entre influencias dispares, desde George Harrison a Gram Parsons…

La situación mundial con el Coronavirus y la reciente publicación de “Okay wow”, el disco en directo de Daniel Romano junto a su banda The Outfit donde se incluyen temas de sus últimos trabajos discográficos, no debería empañar la grandeza que atesoran sus últimas grabaciones en estudio bajo el trascendental título de Visions of the higher dream.
En esta ocasión el prolífico artista canadiense ha repetido las pautas promocionales de sus anteriores “Human touch” y “Neverless” del 2018. Es decir, colocar las nuevas canciones en su página de bandcamp.
Daniel Romano - Visions of the higher dream (2020) 2

Como dice el refran español no hay mal que por bien no venga, puesto que este sorprendente y extraordinario álbum autoeditado, que parece haber sido concebido artesanalmente en un obligado aislamiento por la propagación del Covid-19, transita entre influencias dispares, desde George Harrison a Gram Parsons. Digo lo de que parece porque, a tenor del resultado, cuesta creer que las impecables diez melodías hayan sido pulidas y finiquitadas en una apresurada sesión.

El álbum comienza con sonidos que evocan a Big Star o Badfinger en Where make i take my rest. Siguiendo la onda más orfebre de revival beatlemano alcanza el cénit con I cannot be more lonely” Boy in a crow-skin cape, donde perfectamente nos podrían venir a la cabeza los británicos Ocean Colour Scene. Esa pureza melódica logra después otro momento álgido en Nothing is still (in a shaken heart) o en el tema que da título al disco.
Nobody sees a lowered face es una maravilla cósmica que se desliza por el glam-rock más refinado de Marc Bolan hasta toparse con un enjambre guitarrero muy freakbeat que podría recordar a The Who, mientras que Girl in a bath full of tears podría ser un incuestionable clásico si hubiese sido parido por los Beatles o los Kinks.
Ampliando el abánico melódico nos cautiva este geniecillo de los últimos tiempos con “Lilac about thy crown”, “At times the fools sing freely” y “Paper rose”, tres intensas y estratosféricas joyas que, a través de sus exquisitos arreglos de violín, se aproximan en mayor medida al country-rock de nombres como Neil Young, Gram Parsons, Jayhawks…
Ojalá esta maravilla visionaria de Romano no permanezca en red solamente catorce días de confinamiento y pueda salir en formato físico algún día para que podamos acudir a ella raudos y veloces.



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