Los hermanos Davies
durante el periodo comprendido entre 1966
y
1971 firmaron media docena de obras maestras del
pop/rock de todos los tiempos, amén. Eso, de entrada, les engloba dentro del
círculo privilegiado de bandas míticas y coetáneas que vivieron una época
creativa inigualable y que firmaron también muchas obras maestras consecutivas.
Hablo de mis otros tres admirados grupos británicos: Beatles, Stones y Who.
Estos tres y The Kinks son indispensables en la vida de cualquier bicho
viviente del planeta y sólo con sus canciones uno puede darse por satisfecho
toda la vida. Aún podría decir más, bueno, yo no lo dije, creo que se lo dijo «anónimo E» a «Joserra Rodrigo» quién hace un tiempo me lo hizo llegar a mí: “Se pueden vivir vidas
infinitas inmerso en esos discos; a veces, salir de ellos es una pérdida de
tiempo”. Esos discos,
son los seis discos míticos de The Kinks: «Face to Face», «Something Else», «Village
Green», «Arthur», «Lola» y «Muswell Hillbillies».
Bueno, 6+1, pues Percy es una debilidad marciana de belleza
incalculable. Mi favorito? Pues “Something else”, por motivos sentimentales no
por otra cosa porque a nivel de calidad cualquiera de los seis podría ser mi
predilecto en un momento determinado. Sin ir más lejos ando redescubriendo
“Arthur (or the decline and fall of British Empire)” estos días, y reconozco
estar como un niño con zapatos nuevos. Era tan bueno ayer o ha mejorado hoy?
No, no, era así de bueno pero un servidor lo tenía algo olvidado. Superar al
“Village” era francamente difícil, era una ardua tarea sólo alcanzable a
genios, claro que los Davies, lo son. Ray Davies seguía con la idea de hacer
álbumes conceptuales que acabarían derivando en óperas rock, pero en este caso
la vida de Arthur Morgan (inspirado en su cuñado), fabricante de alfombras, dio
pié al séptimo álbum de la banda, “Arthur”.

El disco nace con la
dificultad de intentar vender más que el “Village” que aunque hoy es
considerado una obra maestra, en su momento no se comió un rosco. Tampoco
ayudaba mucho que el single “Plastic man” que a un servidor le parece la
repanocha no entrara en las listas cosa que en la época te daba muy poca
vidilla. Este single, por cierto, no entró finalmente en el álbum aunque sí en
sus posteriores reediciones. Ray estaba enfrascado en producir el disco de los
Turtles y por último estaba el cambio de formación pues el bajista Pete Quayfe
abandonó el barco siendo sustituido por John Dalton. Vamos, viento a favor no
tenían. Pero así es la historia de los Davies, siempre al revés de todo el
mundo, siempre a destiempo, o antes o después, nunca fueron amigos de seguir el
rollo a las historias musicales, a los chismorreos, nunca jugaron al juego como los Who o los
Stones, y claro, siempre quedaban relegados a favor de estos. En realidad
“Arthur” debía ser la banda sonora de una serie de televisión creo recordar, de
este dato no estoy muy seguro, pero finalmente la cosa se torció y de nuevo Ray
Davies que ya se había llevado un chasco con el “Village” pues él quería un
disco doble del copón (no le dejaron y luego vino el White Album y más tarde el
Exile y otro grandes dobles de la historia, ya digo, siempre a destiempo), tuvo
que aguantarse y tirar pa’lante. El disco saldría sí o sí. “Driving” fue el
primer sencillo con el mítico “Mindless child of motherhood” de cara b (que no
entró en el disco) y le siguió “Shangri-la”. En yanquilandia con buen tino
eligieron “Victoria” y “Brainwashed” de cara b (ese lo quiero para ayer!). Pero
dejemos los singles y centrémonos en el LP, esa maravilla artística, bonica del
to, con desplegable interior y figuritas troqueladas de la reina Victoria,
diseño gráfico sensacional del ilustrador Bob Lawrie. Y sí, vienen las “lyrics”
y ese canguro-boxeador! Yeah!
En mi modesta opinión
The Kinks muy pocas veces suenan mejor que en “Arthur”, bueno sí, como banda
creo que en el “Muswell Hillbillies” estaban insuperables pero lo que se cuece
en “Arthur” es una receta mágica y secreta. De las letras y el sentido que le
da Ray a ellas en las canciones hay muy poco que decir pues es un maestro en contar
historias corrientes, es un genio casi inigualable pues hay muy pocos artistas capaces de eso. Tres,
cuatro más? Y sí, ya sabemos todos quienes son, pero Ray tiene un talento
especial. Aquí se combinan desde el principio el buen tino en las letras con
esa base rítmica acojonante y un Dave inspiradísimo. Ese riff mágico y
londinense abre el disco con “Victoria” y Ray cantando fantásticamente
adormilado, la canción va cogiendo volada y entre los redobles, ese estribillo
y el sólo de Dave ya nos ha llevado al huerto. God save the Kinks terrícolas! “Yes
sir no sir” no tiene un inicio muy Kink, pero joder, qué cancionaca. Una de mis
favoritas. De nuevo la guitarrita de Dave me pone los pelos de punta, está muy grande en este disco. Es una canción muy british, con ese puente a lo Small
Faces y esos vientos Beatlelianos… Tremenda canción.  “Some mother’s son” tiene eso que me vuelve
loco, tiene melodía, tiene ese ritmo decadente y amoroso que sirve para
llevarnos de la mano a ese “Driving” de ensueño, sólo por esta joya ya valdría
la pena comprar este disco. Qué canción! Se puede ser más bueno? Y de la dulzura
a la psicodelia de “Brainwashed”…, se me van las piernecicas, qué ritmo! Ostias,
siempre he pensado que esos dos trallazos seguidos son la bomba, por cierto si
escucháis bien el riff de guitarra de Dave os daréis cuenta de donde sacaron
ese “Song 2”
los Blur. Y no tengo nada más que decir. Y seguimos para bingo, esto es un no
parar, Austraaaliaaaaaaaaaa……  Esos
coros, esa guitarra, esa voz doblada de Dave, ese estribillo nasal a lo Small
Faces…
Aroma British total,
hay algo más británico que esto? The Kinks son el té de las cinco, son la Union
Jack, son los autobuses dobles, son las cabinas telefónicas…., ellos son
England. “Australia” es una locura de canción, con ese final muy a lo “Exile”
Stoniano, mucho antes del exilio en la calle Main de sus satánicas majestades
(Austraaaalia, Austraaaalia…). No nos dan descanso los putos hermanos Davies,
de trallazo a trallazo, de POM a POM. Ahora toca “Shangri-la”. Una puta obra maestra.
Tal vez, con “Arthur” es la canción del disco. Cuando Dave dobla la voz se me
ponen los pelos de punta y el estribillo? Shangri-laaaaaa, Shangri-laaaa,
Shangrilaaaaaaaaaa. “Mr Churchill says”
es una genialidad de esas que te dejan boquiabierto, todo parece ir como la
seda y luego llegan las sirenas y la cosa se pone calentita (esos cambios de
ritmo los tiene bien aprendidos el bueno de Jack White…), la guitarra
rocanrolera/aflamencada de Dave me la ponen dura oigan y de ahí a “She’s bought
just like a princess marina” que es un despipórrensen, con ese inicio a lo “Barry
Lindon” y ese final locuelo de vodevil. Tremendo. Luego llega el baladón kinkiniano
“Young an innocent days”, simplemente bellísimo que nos encamina al final del
discarro, antes de eso llega “Nothing to say” que abre con el magnífico piano
de John Gosling que lo borda en todo el disco, al que habían fichado para este
trabajillo y acabó como miembro de pleno derecho de los Kinks más adelante. Y
para terminar, ese cañonazo que es “Arthur”… Don’t
ya know it, don’t ya know it!!!

Estos
Kinks son la leche, se marcan uno de los mejores discos de la época y pasan
desapercibidos pero si uno escucha atento se da cuenta de que lo hecho después
por otros grupos en el 70, 71 se lo deben a este disco, y ya no digo en los
noventa aquel britpop. No tiene nada que envidiar a obras mejor consideradas de
la época, claro que lidiar con el “Abbey Road”, “Tommy” y el “Let it bleed” es
difícil. Además están los descartes que aparecen en la versión remasterizada:
Plastic Man, King Kong, y maravillas de Dave como “Mr shoemaker’s daughter”,
“This man he weeps tonight” y “Mindless child of motherhood”. Si con todo este
rollo que os acabo de soltar no salís a la calle a compraros el disco tendré
que teletransportarme y desintegraros sin piedad. “Arthur” es uno de los
mejores discos de final de los sesenta, uno de los mejores de las Islas
Británicas, uno de los mejores de The Kinks. Un cinco estrellas, una obra maestra, un disco esencial ya sea en la Tierra o en el Exilio.

The Kinks – “Arthur (or the decline and fall of British Empire)” (1969)
10/10
01.- Victoria/ 02.- Yes Sir, No Sir/ 03.- Some Mother’s Son/ 04.- Drivin’/ 05.- Brainwashed/ 06.- Australia/ 07.- Shangri-La/ 08.- Mr. Churchill Says/ 09.- She’s Bought a Hat Like Princess Marina/ 10.- Young and Innocent Days/ 11.- Nothing to Say/ 12.- Arthur.




* post aparecido originalmente en Nikochan Island (director’s cut)
Por Nikochan

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5 respuestas

  1. No seré yo querido Nikochan el que discuta que esos 6 discos son básicos, imprescindibles, obras maestras, una locura, una pasada, etc.,
    pero si que te diré que para mi el Village está un pelín por encima del Arthur, eso si, aquí hay varios temas de los que uno se hace o fanático
    o rematadamente kinkiniano, y uno de esos es Victoria.
    Abrazos truferos.

  2. Yo tengo dudas sobre mi favorito entre "Arthur" y "Lola". Quizás me decantará por este último porque es el disco que creo mejor actúa como engranaje entre las dos décadas. Pero vaya, "Arthur" me atrapa, empezando por el título entero. Luego miraré eso que dices del "Brainwashed" que no me extrañaría nada. Abrazo.

  3. Absolutamente esencial, Niko. Muy buen post sobre tan glorioso disco; no es de extrañar que a veces nos dé por pensar que los Kinks eran mejores que los Beatles.

    Un abrazo.

  4. Uno de mis discos favoritos de los Kinks. A mí me gusta más que Lola. Yo me decanto por éste porque Ray Davies demuestra, una vez más, que no era sólo uno de los grandes compositores de los sesenta y setenta, sino que también podía rayar al nivel de los Beatles o Stones, si se lo proponía. ¡Excelente entrada!

  5. Mi preferido tambien es Something Else, y para Arthur aun me queda que me pase como a ti, que un dia me suene imprescindible, que llegará seguro. Con los kinks uno nunca quiere salir del sueño dulce del rock. Gran entrada y gran disco.

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