Críticas Discos

…todo grandeza, la misma, la idéntica, la que en otros tiempos nos enseñó que habían héroes, un camino por recorrer, Jack Kerouac, la épica y la existencia de diosas de la lujuria y de la belleza, musas por las que los hombres hacen sacrificios, deidades del pecado y ninfas que simbolizan todo aquello que hay de bello en el mar… 

Tras más de dos docenas de audiciones, como requería la ocasión, bien efectuadas, con concentración y abstracción, del nuevo Modern blues de Mike “Big” Scott y sus WATERBOYS me he sentido capacitado por fin para escribir unas líneas sobre este trabajo. La verdad, no quería precipitarme, de sobras es conocida entre mis íntimos (y entre los que no son tanto) una confesable devoción por el legado de este artista.

THE WATERBOYS - Destinies entwined - modern blues

Para que nos hagamos una idea, cuando oigo la voz de Mike Scott se me disparan las alarmas de forma peculiar desde el pabellón auditivo, algo similar a lo que podría ser cuando se cruza con la vista una hembra de buen ver. Estas cosas pasan y tampoco hay que darles mayor importancia. Quizás sea un poco como esos Destinies entwined, el hipertemazo con el que abren fuego y la causa sea el azar de la vida que siempre nos aproxima. Porque unidos por el destino nos vende el “big” tal y como otros nos venden sus productos, porque nos gusta que nos ofrezca el “big” tal y como otros nos ofrecen un maravilloso Edén. Nuevos dioses, nuevos guías pero al fin y al cabo lo único claro es que el amor en todas sus manifestaciones es el auténtico motor vital. A los que conocemos y nos congratula el estilo de los Waterboys no nos extraña ese misticismo o espiritualidad que rodea una canción que en cierto modo enlaza con un álbum que no obtuvo buenas críticas, el “Dream harder” de 1993, un disco exquisito pero el primero con el que ciertos sectores se empeñaron en liquidar, desprestigiar, vapulear,…, qué fácil es decir eso de que a fulanito o menganita se le ha pasado el arroz.

THE WATERBOYS - Destinies entwined - modern blues 2Ojo, resulta obvio que muchas bandas o artistas de rock dejan de mantener su nivel de calidad cuando transcurre la década en la que gozaron de sus primeros éxitos (o mejor decir, valga la redundancia, de las mejores críticas). Pocos fueron los supervivientes de los 80’s y muchos menos los que después de treinta años mantienen la cota de clase y pedigrí de aquellos años. Me vienen ahora a la cabeza Steve Wynn, Robyn Hitchcock,… y, sobre todo, Mike Scott con sus Waterboys.
Al gran “Big” siempre le ha gustado reivindicar con carácter cíclico las diferentes etapas de su dilatada trayectoria. Por ello no resulta tan sorprendente ese acercamiento al sueño más difícil. En cambio, con November tale hay un héroe, hay un aventurero, hay dudas sobre la fe y sobre las religiones pero por encima de todo hay un desfile de locos dentro de un tema del que se podría decir que conecta a nivel musical con, por ejemplo, aquella maravilla y ninguneada obra maestra “Still burning” que el gran “Big” publicó en solitario allá por el 97 y donde en realidad era tan Waterboys como en el resto de sus obras.
Pocas son las sensaciones de que este álbum ha sido grabado en Nashville, quizás un Still a freak que posee esa pincelada americana junto a un épico in crescendo marca de la casa, toda una declaración de intenciones de un artista motivado, ilusionado, apasionado, un rara avis en esto del rock que explora otros territorios que le puedan generar inspiración. Quizás por ello resulta después ideal I can see Elvisdonde es capaz de imaginar a Elvis fumando porros con Bob Marley y Jimi Hendrix, en un nuevo desfile de locos donde también participan Keith Moon, Charlie Parker, John Lennon, Marvin Gaye,…, hasta incluso Juana de Arco y Platón.
THE WATERBOYS - (2015) Modern blues 2

Una que no me acaba es The girl who slept for Scotland, quizás demasiado ñoña y sensiblera, aunque puedo llegar a entender la necesidad de que un artista de su magnitud necesite transmitir recuerdos de sábanas, de ríos salvajes y de actos de amor entre estrellas, en este caso desde Dublín hasta el amanecer escocés. ¿Qué será de ella? Otra cosa es Rosalind, tiene blues y tiene modernidad. Sin duda Rosalind se casó con el hombre equivocado dentro del tema que a mi gusto mejor define los tiros por donde quiere ir ahora Mike Scott con sus Waterboys.

Cual si fuera un cruce de caminos resulta «Beautiful now«, ella era hermosa y para un caballero todavía lo es más ahora, me evoca a una especie de encuentro musical entre el Boss y los Dire Straits del “Making movies”. Y llegamos a Nearest thing to hip, muy, muy bonita, todo un “mistake brilliant”, de lo mejor del disco me parece esta atípica canción que no provoca un intenso primer flechazo pero que luego se va abriendo paso, más y más. Contiene el espíritu del León de Belfast y resulta muy adecuada para escuchar degustando un café y un dulce en algún viejo tugurio, donde deambulen los fantasmas de Sun Ra, Charlie Parker, Miles Davis o John Coltrane.
THE WATERBOYS - (2015) Modern blues 3

Y llegamos al final, algunos nunca lo entenderán, no profundizarán, a otros no les interesará y otros tantos no lo valorarán. A los suficientes nos da lo mismo, Long strange golden roades todo grandeza, la misma, la idéntica, la que en otros tiempos nos enseñó que habían héroes, un camino por recorrer, Jack Kerouac, la épica y la existencia de diosas de la lujuria y de la belleza, musas por las que los hombres hacen sacrificios, deidades del pecado y ninfas que simbolizan todo aquello que hay de bello en el mar.

Que nadie espere del Modern blues unos irrepetibles “This is the sea” o “Fisherman blues”. Ni esto es el mar ni la fisherman-star tiene que hacer méritos en forma de históricas obras maestras para captar personal a estas alturas de la vida. Ni tan siquiera considero que supere a ese anterior fantástico artefacto sónico que fue en el 2011 “An appointment with Mr. Yeats”. Pero una cosa hay que tener en cuenta, con otro episodio de su segunda división pocos del año en curso están o estarán por encima de sus caderas. La inicial desconfianza por excesivas connotaciones comerciales, similares a la del discazo de The War on Drugs en el pasado 2014, o porque el órgano hammond sea más protagonista que el violin, se van disipando en cada audición. Apuesto que más de un crítico implacable y voraz recapacitaría si escuchase estas coplas en vivo y en directo.”Modern blues es suficiente, es notable y al final Mike Scott siempre es “big”.
     * Publicado originalmente en el siguiente enlace del ESPACIO WOODY/JAGGER.


THE WATERBOYS - (2015) Modern blues

THE WATERBOYS – Modern blues (2015)
1
Destinies Entwined  /  2
November Tale  /  3
Still a Freak  /  4
I Can See Elvis  / 5
The Girl Who Slept for Scotland / 6
Rosalind (You Married the Wrong Guy) / 7
Beautiful Now / 8
Nearest Thing to Hip / 9
Long Strange Golden Road



5 respuestas

  1. Me encanta el disco, tiene un componente especial por ser el primero que adquiero y disfruto como fan de Mike, he ido conociendo más y tal vez este no sea de lo más grande pero el disco sigue sonando muy a menudo en casa y lo disfruto.
    No se pasan por Bilbao los cabritos.
    Un abrazo.

  2. Amigo Johnny, he escuchado a conciencia este disco porque con la voz y la interpretación de Mike Scott me pasa lo mismo que a tí, y lo sabes, también coincido en que el de Mr Yeats es superior tal y como comentamos en su día. y joer, tienen buenas canciones. Pero no es que crea que la producción es fallida porque está trabajada, es que a mi en mis gustos particulares me falla, yo más que compararlo con War On Drugs, del que creo que el parecido es mínimo, lo compararía con lo que pasó con Wrecking Balll de Bruce Springsteen, un buen disco que causó indiferencia entre los fundamentalistas rockeras teniendo grandes canciones. Dicho esto, me postro ante Mike Scott, su manera de galwayizar los versos y lanzarlos en forma de versos estratosféricos me puede y es lo que lo mantiene en mi santoral. Gran reseña, como siempre.

  3. Buff, de los mejores del año, Savoy, bueno, si no te refieres a los 7 u 8 primeros como mínimo aún, a partir de ahí ya podría discutirse, y no sé si estará entre los 20 míos, por ahora sí pero…

    Amén, Sergio.

    Es un buen disco pero le falta un punto respecto a otras obras, Addison. Vente a Valencia y los fliparás, no te lo pienses.

    No, Chals, no lo quise comparar en cuanto a sonido con el de War on Drugs sino en las sensaciones personales que me ha generado, de ir mejorando con las escuchas. Personalmente creo que el de War on Drugs es mejor pero también creo que había que dejar reposar este nuevo de Waterboys. Esta semana me lo he vuelto a poner y me ha encantado, tanto para reconocer nuevamente que envejecerá bien, lo normal con Mike Scott. Estoy de acuerdo en que no es su mejor disco y que hay algo que le falta, quizás esa pasión, ese violín del "An appointment Mr.Yeats" aunque por otra parte veo más accesible este trabajo para los que no han profundizado en su obra.

    Abrazos, friends, un placer siempre departir con vosotros de este hobby.

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