El año 1956 fue sin la menor duda capital en la carrera de Elvis Presley y precisamente en el mes de marzo se cumplen 70 años de la publicación del que fue su primer LP. Lo celebramos con este especial.
En el mes de noviembre de 1955 Sam Phillips, propietario de Sun Records, traspasaba a Elvis Presley a RCA y con él también los derechos de las alrededor de 20 canciones que la joven promesa había grabado en el estudio del sello de Memphis. Para Phillips, aquello significaba dejar ir a su gran descubrimiento, pero salvar en lo económico el futuro de su discográfica. Para los ejecutivos de RCA, una de las discográficas más importantes aquello era una apuesta en la que se jugaban mucho dinero y, quizás más importante para ellos, mucho prestigio. Ya podía salir bien o Steve Sholes, el gran valedor en RCA del cantante de Tupelo iba a tener que dar muchas explicaciones…
De salida, para ir recuperando la inversión, en RCA lo que hicieron fue comenzar por reeditar los singles que Sun Records había publicado de Elvis Presley, pero ahora con la etiqueta negra del sello neoyorkino. Con todo, lo que había que hacer era grabar nuevas canciones, así que antes de acabar el año le mandaron a Elvis un puñado de partituras para que fuese eligiendo por donde empezar y le convocaron para los días 10 y 11 de enero de 1956 en los estudios que la firma tenía en Nashville.

Para aquella primera sesión Presley contó con sus músicos habituales, es decir sus Blue Moon Boys: Scotty Moore a la guitarra y Bill Black al contrabajo junto a DJ Fontana para ocuparse de la batería como ya llevaba un tiempo haciendo en los directos. Dado que a los directivos de RCA eso le parecía poca gente -o quizás no se fiaban demasiado de aquella panda de hillbillies-, colocaron como refuerzo a Chet Atkins por si era necesaria otra guitarra, a Floyd Kramer para poder incluir un piano, más Gordon Stoker, Ben Speer y Brock Speer -el primero de The Jordanaires y los otros dos de The Speer Brothers- para hacer coros que dieran mayor consistencia a las baladas.
En apariencia todo fue bien, con los nervios naturales para los cuatro que llegaban de Memphis y que estaban fuera de su ambiente -pasaban de la familiaridad con la que les trataba Sam Phillips a la frialdad de una gran empresa-, aunque quizás Elvis era quien menos lo mostraba… posiblemente porque recordaba el consejo que Mr. Phillips le había dado antes de dejarlo marchar: «ahora ya sabes cómo se hace, sal ahí y no dejes que nadie te lo diga. […] así que diles lo que sientes y lo que quieres hacer» como recoge Peter Guralnick en su colosal ‘Último tren a Memphis’ (Global Rhythm, 2008).
Pero a los capitostes de la planta noble de las oficinas centrales de RCA en New York no les gustó demasiado lo que escucharon cuando Steve Sholes les llevó los acetatos, pese a que en aquella sesión se registraron piezas como ‘I Got A Woman’, ‘Money Honey’ o ‘Heartbreak Hotel’. Encontraban que algo fallaba y no sabían si era culpa de sus técnicos que no sabían cómo conseguir el famoso efecto de eco que Sam Phillips lograba con su «magia»… o que habían metido la pata contratando a aquel tal Presley.

Para la siguiente sesión de grabación quisieron tener a Elvis más cerca y aprovechando que iba a estar en New York para aparecer en televisión, programaron dicha sesión para los días 30 y 31 de enero. Esta vez junto a Scotty, Bill, DJ y el propio Elvis, compareció Shorty Long para hacerse cargo del piano.
De esos días salieron joyas como ‘Blue Suede Shoes’, ‘One-Sided Love Affair’, ‘I’m Gonna Sit Right Down And Cry’ o ‘Tutti Frutti’… y bien porque el resultado fue a oídos de los jefes mejor que la vez anterior o por el tremendo revuelo que estaba causando el chico con sus apariciones en la tele y con el single de ‘Heartbreak Hotel’ que acababan de publicar a modo de prueba para ver sus posibilidades, lo bien cierto es que decidieron dar luz verde a Sholes para que se publicase un LP.
Steve Sholes se puso manos a la obra y el 23 de marzo de aquel año, 1956, RCA ponía en el mercado con la referencia LPM-1254 y sin título específico un LP -formato poco común todavía en aquel momento y muy especialmente para los jóvenes- para el que se aprovecharon temas grabados en las dos sesiones de las que acabamos de dar cuenta y también cinco canciones grabadas en SUN Records que permanecían inéditas.

Lo primero que llama la atención con el álbum en la mano es la icónica foto de Elvis Presley en pleno éxtasis rocanrolero y el diseño de las letras con su nombre en rosa y verde, diseño que se convertiría por sí mismo en otro icono que utilizarían en tiempos futuros otras bandas… Pero lo realmente importante está evidentemente en el contenido musical.
‘Blue Suede Shoes’ es el primer tema del álbum, una energética versión del recentísimo hit de Carl Perkins -del que también celebramos su 70 aniversario con un artículo que puedes leer aquí– a la que Elvis dotó de mayor velocidad y en la que brillan Bill Black y DJ Fontana llevando el ritmo, pero muy especialmente Scotty Moore con uno de sus característicos solos a la guitarra tras el grito de «let’s go, cats!» de Presley. No seré yo quien se ponga a discutir si es mejor la original de Carl o la versión de Elvis, porque son dos obras maestras.
Tras el desenfreno inicial se optó por relajar las cosas de manera radical y se colocó una balada compuesta por Don Robertson titulada ‘I’m Counting On You’ que Elvis y compañía habían grabado el 11 de enero y en la que el trabajo de Floyd Kramer al piano junto los suaves coros son el elemento diferencial junto, por supuesto, al dominio que demostró Presley liderando.

Ray Charles había compuesto y grabado ‘I Got A Woman’ en 1954 y RCA situó la versión de su nueva estrella, grabada en su primera sesión para el sello, en tercer lugar relanzando el ritmo hacia terrenos rocanroleros pues, como había hecho en la versión de ‘Blue Suede Shoes’, Elvis Presley le dio mayor velocidad respecto al original. Por cierto que fue una de las canciones favoritas del rey y la mantuvo en su repertorio prácticamente a lo largo de toda su carrera.
‘One-Sided Love Affair’ mantenía el espíritu rocker y el de Tupelo la citó como una de sus favoritas del LP en entrevistas concedidas en aquellas fechas. En ella es muy destacable la labor con el piano de Shorty Long y ese imbatible ritmo de boogie a lo largo de todo el corte. La canción había sido compuesta por Bill Campbell y Elvis y compañía la grabaron en la sesión de los últimos días de enero.
Se relajaba el ritmo al máximo con ‘I Love You Because’, uno de los cortes rescatados de los tiempos en SUN Records. A esta balada, compuesta por Leon Payne, Elvis y compañía la dotaron de una gran emotividad desde el inicio silbado hasta la última nota, pasando por la dulzura del propio Presley cantando y rasgueando su guitarra acústica y el delicado acompañamiento de Scotty Moore con la eléctrica, más el casi imperceptible contrabajo de Bill Black. Hay que señalar que cuando la grabó en el 706 de Union Avenue en Memphis en julio de 1954 nuestro héroe tenía 19 años, era su primera sesión profesional en un estudio… y ya era capaz de interpretar así, con ese sentimiento.
Simplemente escuchándola arrancar no puede dudarse de que también procedía de los días en SUN Records ‘Just Because’, con la que se cerraba la cara A, pues el slap de Bill Black con su contrabajo, convirtiendo en instrumento de percusión lo que es un instrumento de cuerda, la sublime guitarra de Scotty Moore a lo largo de toda la canción, la relajación y comodidad que se percibe en la interpretación de Elvis Presley y todo ello envuelto en el característico eco conseguido por el mago Sam Phillips desde la sala de control son claras evidencias. Rockabilly en su expresión más pura.
La cara B empezaba con Elvis Presley y sus músicos versionando el tremendo ‘Tutti Frutti’ de Little Richard -cuyo 70 aniversario también celebramos en el Exile y puedes leerlo aquí– y, para no perder lo que ya venía siendo costumbre visto lo que se había hecho con las versiones de ‘Blue Suede Shoes’ y ‘I Got A Woman’, le subieron la velocidad hasta límites casi imposibles. Por si eso era poco, el solo de piano del original lo sustituyeron por un solo de guitarra descomunal a cargo del siempre efectivo Scotty Moore… sin desmerecer en absoluto el impecable ritmo que imprime DJ Fontana con su batería.
Se volvía a recurrir a los archivos de SUN Records para el siguiente corte, ‘Tryin’ To Get To You’, en la que había intervenido Johnny Bernero, uno de los músicos habituales del sello de Memphis, a la batería y en el que vuelve a lucirse Scotty con la guitarra y todo lo eleva a un nivel más allá del sobresaliente Elvis con una interpretación de nuevo llena de sentimiento para dejar para la posteridad un medio ritmo espléndido.
Joe Thomas y Howard Biggs firmaron ‘I’m Gonna Sit Right Down And Cry’ y Elvis Presley la grabó dotándola de una velocidad endiablada y un ritmo contagioso en el que el contrabajo de Bill Black tuvo gran responsabilidad, junto a las perfectas intervenciones de Shorty Long al piano. Una maravilla rocanrolera que el abajo firmante cuenta entre sus favoritas en la historia del género.
En ‘I’ll Never Let You Go (Little Darlin’)’, canción compuesta por Jimmy Wakely 15 años antes, Presley arrancó lentísimo, a ritmo de balada plañidera… y en la última estrofa aceleró el tempo apoyándose en el chasqueo de las cuerdas del contrabajo manejado por Bill para cerrarla a medio ritmo de rockabilly en otra genialidad del rey.
Sigue lo que considero la mayor joya que Elvis grabó en forma de balada -y eso que registró una cantidad apabullante de baladas que deben ser consideradas obras maestras-. ‘Blue Moon’ es el título y Elvis la grabó en una de sus sesiones de 1954 en el estudio de SUN Records dejando la instrumentación reducida al mínimo pues sólo son claramente perceptibles la percusión junto con el contrabajo, quedando la guitarra en segundo plano, y con la voz de un chaval de, repito, nada más que 19 años llevando el liderazgo con un dominio, un dramatismo y a la vez una dulzura sorprendentes… Sublime.
Se completó el LP con un rhythm and blues titulado ‘Money Honey’ compuesto en 1953 por Jesse Stone y que antes que Presley habían grabado por ejemplo The Drifters con Clyde McPhatter como voz principal. Un buen cierre a medio ritmo para el primer LP de Elvis Presley en que de nuevo se mostró impecable y perfectamente respaldado por los músicos que le acompañaron en su primera sesión de grabación para RCA en el estudio que la discográfica tenía en Nashville como ya hemos escrito más arriba.
Creo que no quedan dudas de que el primer LP en la carrera de Elvis Presley, éste que vio la luz el 23 de marzo de 1956 y que aquí hemos revisado a modo de merecido homenaje por su 70 aniversario, es de la máxima importancia en la historia del rock and roll no sólo por el hecho de ser el primero del rey, sino porque la docena de interpretaciones incluidas son de una calidad sencillamente avasalladora e indiscutible, muy especialmente viniendo de un chico que grabó esas joyas cuando tenía entre 19 y 21 años -si bien es cierto que estuvo muy bien rodeado-.
Parece que Steve Sholes no se equivocó en absoluto al apostar por aquel educado chaval de nombre extraño y aspecto peculiar… y los directivos de RCA tardaron poco en quedar convencidos del tremendo acierto.
Elvis Presley. Un genio haciendo cosas de genios.

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