Críticas Discos

Reseña y crítica sobre Westside Cowboy y el álbum ‘It Goes On’, publicado en 2026.

… se escucha en un santiamén, es equilibrado, casi la mitad de sus cortes no supera los tres minutos y, aunque van directos al grano, destila sustancia con ingredientes muy dispares que revelan emoción, vitalidad y solidez…

Descubrí a esta joven banda británica de Manchester hace más o menos seis meses, con el tema «Can’t See». Se me cruzó el vídeo casualmente y me llamaron poderosamente la atención. Que con esas guitarras fueran paisanos de viejos héroes como Buzzcocks, Joy Division, Chameleons, Smiths, Stone Roses… me produjo morbo. Tiré de la manta y descubrí que pertenecía a un EP de título «So Much Country ‘Till We Get There». Tiré un poco más y averigüé que un año antes, en 2025, publicaron su primer EP «This Better Be Something Great», donde se hallaba un temazo del copón bendito: «I’ve Never Met Anyone I Thought I Could Really Love (Until I Met You)»

Ni de lejos, aquellas buenas vibraciones a modo de interesante promesa que me resultó el cuarteto formado por Jimmy Bradbury y Reuben Haycocks (voces y guitarras), Aoife Anson O’Connell (voz y bajo) y Paddy Murphy (voz y batería), me hicieron sospechar que se avecinaba un disco tan redondo, tan homogéneo, tan repleto de frescura y talento juvenil como «It Goes On», que supera con creces mis expectativas sobre ellos.

Westside Cowboy - It Goes On

Mientras bandas anglosajonas independientes han ido perdiendo fuelle, originalidad y calidad de manera progresiva, coincidiendo sus recientes grabaciones con el cruce de la barrera del mainstream, las grandes discográficas y el éxito mayoritario, Westside Cowboy emergen con un trabajo que podría ser digno heredero del «Skinty Fia« de Fontaines D.C., del «3D Country« de Geese, o si nos remontamos un poco más, del «Teens of Denial» de Car Seat Headrest, con la diferencia de que ninguno de ellos fueron los álbumes con los que se estrenaron esas tres bandas.

Vayamos con el disco de marras que nos ocupa. Se escucha en un santiamén, es equilibrado, casi la mitad de sus cortes no supera los tres minutos y, aunque van directos al grano, destila sustancia con ingredientes muy dispares que revelan emoción, vitalidad y solidez. A ver, no descubren las Américas ni ninguna isla perdida en el océano pero suenan personales, diferentes, modernos y, sobre todo, poseen temple y actitud, cosa que ya es mucho en estos tiempos que nos ha tocado vivir.

«Kick Stones (The Boys)» es la encargada de destapar la caja de los truenos y, conforme avanza en su frenética atmósfera, resulta casi inevitable pensar en el «Loaded» de la Velvet, muy especialmente en «What Goes On» vía The Feelies aliñado con el sonido de The Wedding Present, algo que volverá a repetirse en otro de los grandes temas del álbum como «Pin Up Boys» y sus lecciones de la vida, o en «Well Done Kid, You Did It» y ese aferrarse a un pensamiento para saber qué paso. Incluso también en una de mis favoritas, «Dobro», llamada a volver juntos y donde el glamouroso ritmo percusivo la convierte en adictiva.

Evidentemente uno de los temas que más llaman la atención por su doble protagonismo vocal es «Worried Age», donde retratan el pánico del desamor juvenil al superar la adolescencia con un crescendo sónico altamente emocional y que, en algunos aspectos, me recuerda a la antes citada banda de Will Toledo. Por su parte, «Paper Chains», con su lluvia y frío nocturno como telón de fondo inspirador de un encuentro en una habitación, nos puede evocar a Pavement.

En la mitad del disco todo parece circular entre elementos próximos al folk, al blues, al jazz, al country, como una especie de skiffle repentino e improvisado que da la mano al rock alternativo de los noventa. Quizás «Big Wheels», aunque no sea la mejor del lote, sí que es la que mejor define el contexto sónico de esta obra, la de los recuerdos y la vida que transcurre, proliferando guiños sonoros a los distintos proyectos musicales de Dean Wareham.

Westside Cowboy - It Goes On

Además ese esculpido poso velvético de alta escuela que se visualiza a través de sucesivas audiciones, tiene momentos soberbios, como en «Coyote», donde la conjunción vocal femenina/masculino conmueve con metáforas sobre el pueblo, el bosque y el lugar más hermoso del planeta, llegando donde podía haber llegado el joven trío australiano de Brisbane The Goon Sax con los que también percibo ciertas conexiones. Algo similar sucede en esas preguntas para saber dónde se pudo equivocar con «Patchwork» y su espectacular subidón instrumental final.

A modo de desenlace, de bajada de revoluciones y de momento decisivo, sorprende una majestuosa balada folk cargada de sentimiento como es «Take My Leaving As I Love You«. Para rematar, la última promesa de despedida y el último «Te amo» con «You Could Have Died There On The Dancefloor» que, con su impactante ritmo que acompaña las voces entrecruzadas, nos reconcilia hasta con nuestros peores enemigos. Dicen que un gran disco debe finalizar con una gran canción, y aquí esa premisa se cumple sobradamente.  

Westside Cowboy - It Goes On

En definitiva, que unos chavales veinteañeros hayan gestado este disco me parece extraordinario. Para que luego nos digan que no hay renovación generacional en el rock. Quizás, cuando pasen los años, «It Goes On» forme parte de grandes debuts de la historia paridos en Manchester, como fueron «Unknown Pleasures», «Script of the Bridge» o «The Stone Roses». O quizás no, aunque lo indudable es que cuando suenan aparecen ecos otoñales, primaverales, de vida y esperanza, como los del poeta nicaragüense Rubén Darío cuando decía lo de «juventud, divino tesoro».


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