The Ripples sorprenden con un disco a la antigua usanza, demostrando que en Mallorca hay ensaimadas y sobrasada pero también buen rock del que nos gusta
El rock es eterno, es mágico e inexplicable. Da igual cuantas veces hayas escuchado la misma fórmula, ese riff pegajoso, sucio y enfermizo, no busquemos razones pues es solo rocanrol pero nos gusta. No hay elementos modernos en «One hell of a ride», el nuevo disco de The Ripples, no hay factor sorpresa pues estamos ante un disco de canciones cortas, cañeras, excitantes y sucias de aroma setentero que podrían haber estado entre lo mejor del 2025. Tal vez, lo único sorpresivo es que The Ripples no son ni de NY ni de Londres sino de Mallorca, pero qué más da, sus canciones son puro fuego.
The Ripples son Toni Sbert (voz y guitarra), Nacho Andreu (guitarra y coros, Juan Andreu (guitarra), Berto Meana (bajo) y Jordi Rullán (batería), y sí, son tremendos. El disco conformado por nueve cañonazos sonoros bebe sin disimulo de la nostalgia de lo sesenta y setenta, de las bandas que a la gran mayoría han guiado nuestro gustos y manías, hay pues pinceladas de Beatles, Stones, Who, Jam, y demás bandas herederas y continuistas de esos maravillosos sonidos. Hay talento, hay buen hacer, y como siempre muy buenas canciones. Tiene singles demoledores pero escucharlo de principio a fin, a la antigua usanza, es todo un viaje al infierno.

Chulería a raudales, ritmo pegajoso y un organillo de trempera matinera nos pone ojipláticos con «Life in the city» para conducirnos al maravilloso country-rock de «Never gonna be» y a rocanrolear Jaggeraniamente con «Time to burn» y rematarnos con «stones» en la estupenda, viril y anfetamínica «High on Main Street» para volver al country de «You’re the one who’s lonely» y cerrar una primera parte del disco estupenda y sorprendente.
Del resto poco que decir. No bajan el nivel, siguen sorprendiendo y maravillándonos, dándonos justo lo que queríamos aunque ni nosotros lo supiéramos antes de darle al play. Quedan joyitas como «Be careful» y «No direction», con esa stoniana y decandente «Somehitng’s got hold me on» y el estupendo punto final con «Sunshine of my days» con algo de Kinks, de Harrison y de Billy Preston, sí, algo de clasicismo y una especie de falso optimismo para ayudarnos a levantarnos cada día.
The Ripples – One Hell of a Ride (2025)

01.- Life In The City/ 02.- Never Gonna Be/ 03.- Time To Burn/ 04.- High On Main Street/ 05.- You’re The One Who’s Lonely/ 06.- Be Careful/ 07.- Something’s Got A Hold On Me/ 08.- No Direction/ 09.- Sunshine Of My Days
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