Paul Zinnard - Antipink

Críticas Discos

Paul Zinnard vuelve a entregar un ramillete de canciones limpias, basadas en la fe y la convicción.

Elegancia era y sigue siendo la principal característica de las canciones compuestas por Zinnard, una voz que discurre con la calma de un río en la madrugada, susurrante y al tiempo tenaz…

No ha completado una vuelta entera alrededor del sol este infame planeta nuestro desde la última publicación en formato elepé con que nos ha obsequiado el mallorquín Carlos Oliver, rebautizado para su actividad musical como Paul Zinnard. En aquella ocasión el objeto de deseo se tituló «Amateurs in Yokohama» (reseña). Ya tenemos, desde hace unos días, su nuevo álbum titulado «Antipink».

La continuidad es una virtud que no goza de demasiada reputación en estos tiempos de experimentos (muchas veces baldíos) y arrebatos de creatividad programada, pero no por ello deja de ser una disciplina propia de quien tiene fe en lo que hace y en sus convicciones. Paul Zinnard está acuartelado en este destacamento: el de los apuestan por estilo, sonidos y canciones orgánicas y perennes que no redundantes.

Paul Zinnard
Paul Zinnard

Prueba de esto es la confianza depositada, y demostrable con el paso de los años, en un grupo reducido de músicos que acompañan a Zinnard en sus sucesivos discos: David Aldave (guitarra y producción), Patricia de Velasco (guitarra) y Julio Gómez (batería). Para este «Antipink» cuenta con la colaboración, para el alegre tema que hace de colofón del disco «Fairies and Romeos», de Guillermo Molina en batería y guitarra.

Dicho esto, podríamos citar influencias y nombres propios que proyectan su sombra sobre las canciones de Paul Zinnard, pero no redundademos en esto, ya que el mallorquín afincado en Madrid practica un estilo que por esa fe y convicción que destacaba antes, ya le corresponde como propio.

Elegancia era y sigue siendo la principal característica de las canciones compuestas por Zinnard, una voz que discurre con la calma de un río en la madrugada, susurrante y al tiempo tenaz; sincera y al tiempo firme en su parlamento.

Rock y folk de fluído paso melódico, sin aparato decorativo superfluo y con la prestancia por bandera. Los temas hablan, o mejor dicho, cantan, por sí solos. Así lo reclamaban los adelantos a este definitivo «Antipink» que viene desgranando desde el pasado mes de septiembre con temas como «Affecionately yours», un tema de 2020 ahora recuperado y dotado de más garra.

Pero en otras canciones como «Somewhere», bucólica balada de textura folk, «In the long run» y sus tenues aires dylanescos o la más rockera y agitada «You don’t lome me anymore» se aprecia que, dentro de unas coordenadas precisas, las diversas inquietudes a percibir pueden venir determinadas por el timbre y el tempo de cada canción, dando al conjunto total una sensación de heterogeneidad.

Si bien mi preferida del lote es «Go wrong» y sus remolinos de guitarras que se enredan sobre una melodía suave que se mece en las teclas, un tema ciertamente delicioso.

Y así hasta ocho, ocho canciones que protagonizan el disco, pues sospecho que Paul Zinnard es, en realidad, un creador de canciones, y lo es por vocación y, repito, por fe y convicción, y eso es algo definitivamente bueno, porque al fin y al cavo las canciones son fuga y encuentro; refugio y exaltación; nostalgia y esperanza; sentimientos y reflexión…

Latest posts by Jorge García (see all)


Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Artículos que te pueden interesar