Discos Críticas

era el examen definitivo, el que le concedía el trono de neo-soul o el que le dejaba como el enésimo artista que se queda a medio camino de conseguirlo. Todas las miradas lo enfocaban, con expectativas y exigencias demasiado altas, con apuestas al 50% y, ahora ya podemos confirmar que ha superado la prueba: Kiwanuka es un dignísimo heredero del Dios Otis y de Marvin Gaye… 

Había mucho interés por «Kiwanuka«, el tercer álbum del oriundo ugandés y británico procedente del kinkiano barrio londinense de Muswell Hill. Digamos que era el examen definitivo, el que le concedía el trono de neo-soul o el que le dejaba como el enésimo artista que se queda a medio camino de conseguirlo. Todas las miradas lo enfocaban, con expectativas y exigencias demasiado altas, con apuestas al 50% y, ahora ya podemos confirmar que ha superado la prueba: Kiwanuka es un dignísimo heredero del Dios Otis y de Marvin Gaye.
Mirando desde la perspectiva del tiempo atrás queda aquel sugestivo debut «Home again» del 2012 con un renovador folk-soul que apuntaba grandes maneras pero que no hacía sospechar el espectacular crecimiento artístico de este crack. Después llegó «Love & hate« y el hombre negro en un mundo blanco nos desbordó emocionalmente con un álbum redondo y con cantinelas espectaculares como «Cold little heart», «One more night»
El ya monarca ha arriesgado y, a gusto, juicio y criterio personal, ha acertado, empezando por una peculiar portada que parece el cuadro de un engalanado histórico rey de una tribu africana y que, sobre todo, atrae muchísimo las miradas.


Los cortes se suceden sin pausas, dotando al álbum de cierto aire conceptual desde ese primer explosivo single «You’ve ain’t problem« que, entre sensaciones sixties, nos envía a la pista de baile para menear el esqueleto con música de altísima calidad. En una línea similar nos hechiza, nos llena de euforia y entusiasmo «Rolling«. Y de repente, una detonación deriva en «I’ve been dazed«, melodía pulcra y elegante con ciertas dosis lisérgicas.
Con la introducción del «Piano joint (this kind of love)« ya estamos apresados por Kiwanuka, mucho más cuando se va desarrollando esa oscura y sublime balada. Después, otro pasaje instrumental, «Another human being«, es el encargado de crear nuevas atmósferas, en este caso la de «Living in denial«, seguramente de lo más superfluo en el álbum que nos ocupa.

Michael Kiwanuka - Kiwanuka (2019) 2
Y llegamos a «Hero«, una de las piezas más espectaculares que a buen seguro se convertirá en uno de sus clásicos más aclamados, donde las guitarras y el ritmo podría evocarnos a un cruce perfecto entre Richie Havens y Marvin Gaye. En esa orientación también destaca la que me parece toda una joyita oculta: «Hard to say goodbye«.
Vuelve el funk más sofisticado entre rasgos jazzísticos con «Final days» para utilizar posteriormente otro redundante «Interlude« antes de la inquietante y emocionante «Solid ground« . Entre efectos sonoros y trazos de gospel se consuma con «Light« un trabajo ingenioso, con una producción asombrosa, repleto de talento y de alma.


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2 respuestas

  1. No hago más que leer muy buenas críticas y comentarios de este su último trabajo. Habrá que pasar por el aro. Me gustan los artistas que arriesgan y este chaval parece que no le hace ascos al asunto.
    Abrazos,

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