The Casanovas - Reptilian Overlord (2021)

Críticas Discos

Vuelven The Casanovas con la fuerza y actitud de siempre.

escucharemos auténtica música del diablo, con esa fusión de punk-rock y Boogie-Woogie de poderosa distorsión y enfática vocalidad…

Veinte años después de su debut llega el quinto disco de la banda de Melbourne, The Casanovas, «Reptilian overlord». Si bien de la banda original solo quedan el cantante y bajista Damo Campbell y el también cantante y guitarrista Tommy Boyce, el espíritu se mantiene intacto y los alicientes musicales que alumbran al grupo se intensifican para este nuevo trabajo.  

La llegada de Mark Opitz, productor de algunos célebres álbumes de sus paisanos y faro musical que la banda otea en lontananza, AC/DC, propicia el acercamiento estilístico y sensorial óptimo para fabricar el sonido poderoso y flemático de «Reptilian overlord», que indiscutiblemente recuerda a la mítica banda del cañón, sin rendir excesiva pleitesía a la denominación de origen sónica de los creadores de «Back in Black».  

Por lo tanto, en este nuevo catálogo escucharemos auténtica música del diablo, con esa fusión de punk-rock y Boogie-Woogie de poderosa distorsión y enfática vocalidad que caracteriza a la banda y que electrifica las neuronas de los más adictos a la corriente alterna/corriente continua propia de los acelerones guitarreros.  

The Casanovas
The Casanovas

Sin concesiones a la blandura melódica ni a los terciopelos sonoros, el disco es un muestrario de riffs, solos, estribillos y secuencias eléctricas donde las distorsiones empujan unas melodías urgentes y excitantes a la búsqueda incansable de un mantra sónico que nos lleva al corazón de un rock azuferino y de alto contenido decibélico, un servidor piensa que los más proclives a estas estampas sónicas disfrutarán de lo lindo con «Reptile overlord».  

Diez trallazos sonoros que se agarran a un concepto estilístico y no lo sueltan en todo el metraje del trabajo, y que se definen perfectamente con el tema que abre las hostilidades y sirve de presentación del elepé, «Hollywood riot».  

Pero el disco no afloja y se despacha a gusto con infecciosas e incendiarias coplas como la estupenda y frenética «Outlaw», la obvia pero rotunda «Cold day in hell», la metálica «Lost and lonely dreams» o la juvenil y pegadiza «Stand back».   AC/DC se infiltran como bucaneros en las costuras de «St. Kilda is fucked»… pero además retumban las ecuaciones rockeras y eléctricas de «Mid-life crisis»«Red hot» o «Bulletproof», todas ellas con enorme pegada y titánica actitud rockera.  

Queda para el final el magnífico tema que bautiza al disco, una hard rockera pieza de casi seis minutos que aúna acero sónico, una histriónica interpretación vocal y exhibición instrumental, un festín de noise music al más puro estilo australiano.  

Celebro la llegada del quinto de The Casanovas, algunos echábamos de menos a los australianos y se agradece su vuelta a la pelea, ojalá podamos verles en vivo en próximos meses.


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