Críticas Discos Especiales

Una despedida final y cierre, un hijo tardío de una década (1961-1971) donde la canción sencilla lo era todo y daba hermosa tracción a este puto Mundo.

Leonardo en su célebre Hallelujah nos cuenta cómo el rey judío David, gran estratega a la vez que enorme músico, combinaba con su arpa los acordes mayores y menores con uno secreto en medio que producían ese tilín en su señor el Rey Saúl que le dejaba más pancho que una vaca al sol. Guerras y leyendas de por medio, David acabó arrebatándole el trono y todo desde la más absoluta discreción que da contar con ese acorde entre los dedos. El mito del Flautista de Hamelin, vamos.

Carole King, que había estado desde niña en los fogones de la canción dentro de su sagrado templo neoyorquino, el Brill Building, componiendo la banda sonora de los esenciales y liberadores años sesenta, decide con el cambio de década y ante el fracaso del sueño colectivo hippie que supone la guerra de Vietnam, atreverse a cantar sus propias composiciones. Y así genera un nuevo movimiento que hace números unos a los songwriters más que a las bandas y avanza la introspección de una década especialmente gris en política internacional pero brillante en creaciones individuales que se convierten en gozo colectivas por magia y empatía. Llegar, Carolo «llega».

Tapestry es el segundo disco de la Reina de la Canción con su nombre en la portada y es un verdadero milagro. Puede considerarse sin caer en el forofismo y la exageración exacerbada el tapiz de canciones pop más bello jamás compuesto pero con una doble vertiente: la rabiosa melodía eterna y la emoción de la letra sencilla y sincera cantada sintiéndola desde la médula espinal.

El tapiz cincuentón (en la wiki por lo menos pone que la fecha de edición es hoy, 10 de febrero pero de 1971) es tan sumamente delicioso que no hay vez que lo escuches y no llegues a una serie de conclusiones que se van asentando por los siglos de los siglos.

En cuanto a criterios formales y de edición: una portada velazqueña con la luz que entra por la derecha ( Nick Drake tomaría buena cuenta para su debut), el gato desenfocado, sus pies descalzos, los rizos de su pelo, la madera para sentir la Tierra moverse bajo sus pies, el cojín-tapiz casi apunto de ser rematado y ese fondo oscuro con el sombrero hippie en el perchero.

Todos estos elementos nos dicen tantísimo del contenido que van directamente asociados a su escucha de por vida por no hablar de su precioso gatefold desplegable donde se atiende más al detalle del tapiz.

Este monumento a la canción hermosa, sublime, de llorar de buena, se compone de 12 impresionantes composiciones donde sin quererlo te ahorras el coñazo y la pasta de un master de composición musical y en su minutaje lo aprendes todo y no aprendes nada porque ese acorde secreto que solo conocieron el Rey David y ella, Paul Simon y  McCartney, Lennon, Bob Dylan, Ray Davies o Joni Mitchell, entre otros reyes y reinas ya profetas, nunca lo vas a descifrar.

Otro truco: ¿cómo Tapestry puede ser tan de su época y a la vez tan fuera de tiempo? Me refiero a que escuchas It´s Too Late con sus toque jazzys y ves que no están tan lejos los discos de los Young Rascals o los Lovin´Spoonful, ese tipo de luz todavía de esperanza pero que ya están en simiente los futuros Steely Dan y su cinismo envuelto en gloria.

Dijo Joni Mitchell sobre su álbum Blue que se sentía igual de vulnerable que el papel-celofán de una cajetilla de tabaco durante su grabación. Esa sensación de absoluta desnudez emocional se percibe también en Carole en esta grabación única.

Todas son clásicos: desde I Feel The Earth Move hasta (You Make Me Feel Like ) A Natural Woman (Aretha ya la había llevado al cielo desde Muscle Shoals, Alabama)

Se nota mucho la influencia en Carole del Soul de los años anteriores, del soul canónico del sello Atlantic pero sin dejar su impronta de la canción pop (mucho Motown)  y algo jazzy de Nueva York: una mezcla irresistiblemente perfecta. Las canciones donde aparece entre paréntesis (Goffin/King) son todas de museo… que se lo pregunten vía ouija a los difuntos Ramones.

La encantadora Carole recupera y hace en clave songwriter el Will You Love Me Tomorrow de los años de la inocencia con su partenaire Goffin y también la que cedió a Sister Aretha en 1967 pero el resto son canciones expresamente compuestas para tejer el tapiz y ahora nos parecen escritas desde tiempo inmemorial tal es su grandeza.

Por ejemplo, You´ve Got a Friend, es una de las baladas más bellas jamás compuestas e interpretadas y con la letra más sencilla y puente más hermoso que jamás se haya escuchado (el acorde secreto, los menores en los fados, esa tremenda tristeza que alegra)

Pero es que So Far Away ¿qué se puede decir de So Far Away?. Buff, belleza infinita. Canciones sobre la necesidad de romper con la soledad de la portada, con esa media sonrisa sincera, las ganas de tener al lado a ese ser que te da paz y amor. Me pasa a mi ahora por las mañanas cuando no veo a mi darlin´ companion hasta que llega para comer a casa.

Tapestry es un poco el Rubber Soul de los setenta: una masterclass de qué es y para qué sirve una canción y cómo se debe tratar en el estudio, dejándose de chorradas y experimentos que caducan y tributar así toda una ceremonia de celebración. Dejar respirar a la melodía para que directamente te morree de pleno.

Ahí están para contribuir a ello los impresionantes músicos de estudio que se salen en discrección y buen hacer. Russ Kunkel a los tambores, madre mía, James Taylor más que presente y unos arreglos tan bonitos joder…cuando James le hace el call and response en Will You Love Me… goosebumps!

Y todo con el precioso piano de la Reina de NYC, el reverso femenino de Paul Simon, ambos son más su ciudad que su propia ciudad. Sería injusto no citar a Laura Nyro como otra genio en dar sonido a las aceras de la Gran Manzana. Lo que pasa es que Carole tenía una luminosidad que se adaptó a la perfección a la coste oeste y su sol, bueno en realidad se adaptó al sol de todo el Mundo del éxito que tuvo y bien merecido.

Tenemos luego los medios tiempo o canciones de ataque, de esas que te levantan la moral, no todo van a ser baladas. I Feel The Earth Move (super Motown), It´s Too Late, Smackwater Jack hacen un trío imbatible y haz la prueba de escucharlas cazando los increíbles trucos y ganchos atractivos que tienen en cuanto a composición respecta. Y lo groovys que son, lo adaptables a la música afroamericana o a la que sea.

Se me ocurre como precedente a este tipo de sentimiento sonoro el magnífico Groovin´de los Young Rascals o cualquiera de los Kinks de NY, es decir, los Lovin´ Spoonful. Esto va de grupos con ´. ¿Será  ´ el acorde secreto?

Y las tapadas, es decir Home Again, Beautiful o Where You Lead (otra vez Motown)  son tan grandes como los hits porque en realidad también lo son. La primera es muy favorita y es que las canciones con la palabra Home en su título me pueden. Y uno piensa en Elton John,  otro mago a la Carol de este tipo de balada al piano.Qué ricos en putas obras maestras fueron esos años por dios. El mes pasado estábamos celebrando el Pearl de Janis.

La importancia de los primeros discos de Aretha en la Atlantic es muy evidente. Lo que eso supuso. De ahí que también esté su propia interpretación de la gema  Natural Woman. Creo que la Motown y Aretha son el origen de este virus llamado Tapestry, su tracción motora pero con la dignidad de que ella estaba con ellos antes en la trastienda, en la sombra pero también influenciando. La maravillosa historia de la música pop, puros cantes de ida y vuelta y en ciclos.

Otro de los logros de Tapestry es que establece el estándar de las letras confesionales de amor en el rock desde la perspectiva femenina pero manteniendo cierta inocencia (no olvidemos que varias de este repertorio se torturan en todas las ediciones de Operación Triunfo) pero que pronto ya bichearia su amiga Joni según llegara el pico ascendente de desencanto de los años setenta.

Y en definitiva y lo más importante de este tapiz maravilloso es algo que es imposible de describir y es un halo, un halo de luz, quizás mejor representado en la foto de portada,  de añoranza o de final de la edad de la inocencia como en la Gran Bretaña fue el Village Green de Ray Davies y Cia. Una despedida final y cierre, un hijo tardío de una década (1961-1971) donde la canción sencilla lo era todo y daba hermosa tracción a este puto Mundo.

Muchas felicidades desde el Exilio! Te queremos Carole, te amamos Tapiz. 💕💕💕

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