Discos Críticas

Reseña y crítica de ‘Life on Earth’, álbum de Hurray for the Riff Raff.

… los límites del folk, la importancia de estar en sintonía con la naturaleza y la constante evolución de su sonido, definiéndolo ahora como ‘nature punk’, aunque la realidad podría ser más bien un pop renovador, ecléctico e inclasificable, con dosis callejeras, de rebeldía y de activismo social…

Antes de entrar en materia he de reconocer que, a pesar de las buenas críticas, no llegaron a calarme las dos anteriores publicaciones del proyecto sonoro de Alynda Segarra, concretamente las posteriores al muy recomendable álbum de raíces americanas “My dearest darkest neighbor” (2013), donde estaba la excelentísima versión del “My sweet Lord” de George Harrison. Ni “Small town heroes” (2014), ni tampoco el exitoso “The navigator” (2017) consiguieron llevarme al huerto.

Dicho lo cual, y posiblemente por ello, mantuve hace unos meses lo que ahora me parecen injustos prejuicios iniciales sobre el más reciente y séptimo trabajo discográfico de Hurray for the Riff Raff. De hecho, pese a las buenas vibraciones en las dos o tres primeras audiciones, decidí dejarlo ahí, en barbecho, en lo que yo llamo “mi purgatorio musical”, a la espera de oportunidades que bien podrían no haber llegado nunca.

Pero sucedió el milagro, ese que algunas veces se produce y muchas, la mayoría, no. Con las altas temperaturas estivales y las desesperanzadoras noticias sobre el implacable cambio climático, saltaron las alarmas al escuchar una sublime versión acústica de “Pierced arrows” para, casi acto seguido, toparme con un maravilloso episodio de “Live on KEXP”, presentado por Cheryl Waters, que incluía cuatro canciones del álbum que nos ocupa.

La creciente e imperiosa necesidad de retomar el “Life on Earth” se fortaleció mucho más tras una explicación de la puertorriqueña sobre los límites del folk, la importancia de estar en sintonía con la naturaleza y la constante evolución de su sonido, definiéndolo ahora como ‘nature punk’, aunque la realidad podría ser más bien un pop renovador, ecléctico e inclasificable, con dosis callejeras, de rebeldía y de activismo social.

A través de su característico espíritu libre y valiente que no se ajusta a modas ni a los típicos cánones sociales o musicales establecidos, vuelve a ahondar en un pasado que, en ella, siempre tiende a invocarse de manera pormenorizada, cuando fue adolescente y se escapó de casa en el Bronx para instalarse en New Orleans, en una fuga que llevó consigo importantes cicatrices y vivencias, alimentando ahora un cóctel musical que, en algunos momentos, puede parecer que conecte con los universos femeninos de Patti Smith, Kate Bush, Fiona Apple, Courtney Barnett, PJ Harvey, Waxahatchee…

Al hilo de lo anteriormente expuesto, “Wolves” actúa de preámbulo, cual si fuera una declaración de inseguridad o una necesidad de huida, exhibiendo riqueza lírica sobre ese refugio o guarida acechada por unos lobos de los que hay que correr y escapar.

Life on Earth, álbum de Hurray for the Riff Raff.

Sin miedo a llorar, en un maldito mundo que no cesa de cambiar y en una persecución desde Broadway que sortea vampiros, ladrones y niños pijos, “Pierced arrows” está perfectamente ubicada, postulándose como un grito angustioso y desesperante, acaso traumático, como un intento de sanar demasiadas heridas acumuladas en el corazón.

Mención especial creo que merece “Pointed at the sun”. Difícil no quedar atrapado por una melodía tan personal, sincera, veraz y crepuscular, donde se desborda su sensibilidad, su escapismo así como también su empatía por el sufrimiento de los demás. Tal vez la respuesta a sus preguntas sea su signo zodiacal Piscis, o que en esa necesidad de ser amada es imprescindible que conviva dolor, ternura y emoción.

Como una mirada al cielo que renace cada día, a lo que se ha ido y a lo que se necesita para continuar, “Rhododendron” marca, a través de representaciones figuradas, las conexiones humanas con la naturaleza.

Después, la más cósmica “Jupiter’s dance” suena a revelación, a ventana que precede a la espectacular balada medioambiental “Life on Earth”, la que da título y concepto al disco como llamada universal para sentir la brisa, el aire fresco, la Madre Tierra donde vivimos con su cielo, sus arboles, sus pájaros, sus abejas, sus ríos, sus lagos, sus inundaciones, sus terremotos… En una atmosférica y bellísima oscuridad se erige después la “Nightqueen” con un verso sobrecogedor, y camufladamente esperanzador, sobre los milenios que la especie humana lleva extinguiéndose.

En la recta final, adquiere mayor protagonismo el ser humano como tal. “Precious cargo” es una especie de sosegado trip hop sobre la angustia y la resistencia de los inmigrantes, generando un sentimiento de participación afectiva con la realidad de los que padecen situaciones de supervivencia. Ese grito a la fraternidad y a la solidaridad se transforma en una prueba de superación para corazones rotos que se han embrutecido e insensibilizado, como en “Rosemary tears” y en “Saga”, antes del perfecto colofón de sonidos instrumentales con campanillas que es “Kin” y su brevedad de 50 segundos.

Life on Earth, álbum de Hurray for the Riff Raff.

En líneas generales, esta “vida en la tierra” rezuma autenticidad e ingenio, requiere progresivas audiciones para sorprenderse de la gran cantidad de matices y ángulos que posee, además de poder considerarse como una llamada a los que detentan el poder para que no den la espalda a la Madre Tierra y a las personas más necesitadas.

Pues eso, que entre tanto producto comercialoide de usar y tirar que nos intentan vender como si fuera el oro y el moro, sobresalen obras que podrían conectar con los más jóvenes y con los que ya no son tales pero tienen inquietudes. Entre las llaves que forman parte del atuendo de Alynda en la imagen de la portada podría hallarse el acceso. A más de uno, entre tanto negacionista, entre tanto fóbico y entre tanto prójimo que se pone de perfil, le vendría bien este disco, acaso para abrir su corazoncillo, su coraza o su caparazón, y para celebrar que hay mucha diversidad de vidas en nuestro planeta.


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