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Especial décimo aniversario del álbum ‘Blackstar’, la despedida de David Bowie, publicado el 8 de enero de 2016.

… siete temas que arrostraban el final insoslayable con la categoría máxima de un creador que no rendía sus capacidades al desánimo o la parálisis que de la asunción de la parca se pueden deducir. Su cuerpo se desintegraba, su mente nos hablaba libre y lúcida…

Cuando ya parecía alejado definitivamente de la música, David Bowie sorprendía a sus aficionados con la publicación en 2013 de The Next Day, álbum que le mostraba inquieto y en forma. Pero el manotazo definitivo encima de la mesa lo iba a dar dos días antes de su muerte haciendo público el que sería su último elepé, Blackstar.

Tal día como hoy, hace 10 años, el 8 de enero de 2016 veía la luz el testamento artístico del autor de Ziggy Stardust, siete temas que arrostraban el final insoslayable con la categoría máxima de un creador que no rendía sus capacidades al desánimo o la parálisis que de la asunción de la parca se pueden deducir. Su cuerpo se desintegraba, su mente nos hablaba libre y lúcida.

david bowie blackstar

Blackstar, o la estrella negra dibujada de la canción y la portada, es la pieza más radical del disco, y al ser la que lo inicia infecta esa radicalidad a todo su concepto. Electrónica, rock, jazz y pop orquestado se citan en los diez minutos de vanguardia que conforman un tema que arroja corsés por la ventana para volar sobre el oyente diciendo adiós a cualquier prejuicio que le impida sumergirse en la belleza trascendental de sus sonidos. 

‘Tis A Pity She Was A Whore mantiene muchos de los elementos estilísticos de su predecesora, pero utilizados en una canción más pegadiza y convencional que, sin embargo, no renuncia a la experimentación ni es menos excelente. Anunciadora del colapso que llega, Lazarus es una composición sobrecogedora en la que Bowie nos habla desde el más allá antes de marcharse. «Mirad aquí arriba, estoy en el cielo» canta en su primer verso, desencadenante del escalofrío que recorre de arriba abajo una pieza de orfebrería musical magistralmente ejecutada. 

Sue (Or In A Season Of Crime) Girl Loves Me son rock electrónico y ambiental que habría encajado en Earthling o en 1. Outside, el Bowie industrial de los noventa descendiente de Low. En contraposición, el más melancólico e introvertido da rienda suelta a su faceta de crooner posmoderno en Dollar Days y I Can’t Give Eveything Away, los dos cortes que cierran Blackstar. Fantásticamente arreglados e interpretados, ambos dan por concluido un trabajo magnífico y el misterio que el artista inglés se llevaba a la tumba nada más aparecer en las tiendas físicas y virtuales. El de un genio irrepetible que como tal se mantuvo hasta el último de sus días.

* Este artículo fue publicado por su autor en Ragged glory y recuperado ahora por el 10 aniversario y por su plena vigencia.


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