Hay veces que el título elegido por el artista o el grupo para un álbum te da pistas más que evidentes sobre su contenido. Eso es lo que ocurre con Kyle Eldridge y su reciente ‘Hi-Octane Hillbilly’, protagonista de esta reseña.
¿Sabes esas tardes de verano en las que el calor sofocante de la calle te invita a refugiarte en casa, acabas delante de tu ordenador y, sin saber muy bien cómo, se cruza en tu camino un disco de un artista del que nunca habías oído hablar -aunque en este caso resulta que ya ha pasado por el malagueño Rockin’ Race Jamboree-, pero que atrapa tu atención desde el primer momento? Pues algo así es lo que me ocurrió con Kyle Eldridge y su reciente ‘Hi-Octane Hillbilly’, que vio la luz en formato digital el 31 de julio, con posterior publicación en cd y vinilo.
Pero vayamos por partes y en orden, que suele ser lo adecuado. Lo primero es presentar al artista: Kyle Eldridge es un cantante y guitarrista originario de Louisville, en el norteamericano estado de Kentucky, que como acertadamente se destaca en su web brilla por su estilo a las seis cuerdas, con evidentes influencias de leyendas del country como Joe Maphis -guitarra de doble mástil incluida- o Merle Travis.

Dicho esto, pasemos a revisar el contenido de ‘Hi-Octane’ Hillbilly, su nuevo álbum que, como ya se ha dicho más arriba, está siendo publicado en diferentes formatos de manera progresiva y del que lo primero que llama la atención es la portada, con Kyle, su guitarra de doble mástil y un jarro de root beer a lomos de un ciclomotor en medio de lo que parece un prado. Toque de humor, supongo, lo de unir un poco potente ciclomotor con el título de ‘Hi-Octane’…
Por lo que respecta a la parte musical, que sin duda es lo que más nos interesa, el álbum empieza con ‘Catawaba Boogie’, también primer single extraído del disco y que arranca con mucho swing en la percusión y la guitarra marcando el camino hacia un hillbilly con mucha querencia al rockabilly que invita a no dejar los pies quietos.
Sigue ‘Brodeo’ en la que el ritmo baja un par de marchas y se mantiene en terrenos de muy buen country a la vieja usanza para dar paso a ‘Early American’ primero y a ‘Deep Dish Rag’, dos temas instrumentales de ritmo imbatible que son sendos ejercicios de estilo hechos a mayor gloria del artista en los que Kyle Eldridge da muestra de virtuosismo a la guitarra.
Con ‘Fastback Cadillac’ se transita hacia terrenos rockeros y volvemos a oír cantar a Kyle, aunque se regresa al instrumental en el siguiente corte, titulado ‘Katie Warren Breakdown’, con salto estilístico hacia el bluegrass, lo cual no es nada extraño tratándose de un artista de Kentucky. Se retoma el rockabilly para ‘Washing Machine Boogie’, un clásico del género versionado por una larga lista de artistas y quizás ese sea el problema de su inclusión en este disco: que lo tenemos tan escuchado que es difícil encontrarle algo nuevo… aunque la ejecución es impecable, lucimiento a la guitarra incluido. Sigue otro instrumental, ‘Blast Off’, que vuelve a ser utilizado por Kyle Eldridge para mostrar su habilidad tañendo la guitarra.
Se baja el ritmo de manera notable en ‘I Was Drunk Last Night’, lo cual sirve para dar variedad al álbum, ahora a ritmo de country. Con ‘Flint Hill Special’ debo volver a insistir en lo del instrumental para lucimiento de la guitarra, aunque aquí tenemos la novedad de otros instrumentos -el violín, el contrabajo o la batería por ejemplo- disputando el protagonismo aunque solo sea por algunos segundos y no actuando como simple acompañamiento. Se completa el disco con ‘Honky Tonk Neon Sign’ un buen cierre a ritmo de acelerado country con una buena dosis de influencia rockera, muy adecuado en relación al título genérico del álbum.

Son once cortes para completar alrededor de media hora de diversión musical que se pasa en un suspiro. ‘Hi-Octane Hillbilly’ me parece un buen disco, aunque quizás la cantidad de temas instrumentales bastante parecidos, sobre todo por esas ganas de lucir Kyle Eldridge su innegable habilidad a la guitarra, puede hacer que alguien arrugue la nariz o eche atrás a algún oyente.
- Kyle Eldridge – ‘Hi-Octane Hillbilly’ (2026): cuando el título de un disco te da toda la información - 14 de septiembre de 2026
- Risky Bet – ‘Cabeza o corazón’ (2026): momento de elegir. - 2 de septiembre de 2026
- Especial 70º aniversario de ‘Bluejean Bop!’ (1956) de Gene Vincent And His Blue Caps. - 13 de agosto de 2026