The Soulbreaker Company nos hace esperar ocho años para girar sobre su propio eje y regalar un disco excelente.
…Hard Rock, dotado de suntuosidades psicodélicas e incluso de tersuras soul, que yuxtapuestas a unas melodías que se nota que han sido mimadas y maceradas a lo largo de estos ocho años, consiguen un efectivo y suculento resultado…
Me voy a permitir usar como excusa ante ustedes, para justificar la demora en la llegada a Exile SH Magazine de esta reseña, el hecho de que la banda vitoriana The Soulbreaker Company, de cuyo último álbum titulado «Sins» vamos a hablar hoy, ha demorado su publicación – datada en el pasado mes de mayo – la friolera de ocho años, que son los transcurridos desde que alumbrasen su precedente cancionero «Sewed with light».
Y es que lo bueno se hace esperar, y no hago alusión con este dicho popular a esta reseña, sino a «Sins», un disco que hace que la espera haya merecido (y mucho) la pena.
La formación gasteiztarra no ha sido de las que buscan el camino fácil, no lo hizo en pretéritos discos y no lo hace ahora con este nuevo trabajo que supone un nuevo riesgo al incidir en un concepto que, sin que rompa de manera radical con el pasado, sí se muestra diferente, más orgánico y simple, sin que este adjetivo suponga un menoscabo de calidad o exquisitez, todo lo contrario, incide en aspectos como inmediatez, urgencia, accesibilidad o reconocimiento general del apartado estilístico.

El núcleo genérico de su propuesta sigue teniendo en su centro identificativo el Hard Rock, dotado de suntuosidades psicodélicas e incluso de tersuras soul, que yuxtapuestas a unas melodías que se nota que han sido mimadas y maceradas a lo largo de estos ocho años, consiguen un efectivo y suculento resultado que llega menos intrincado que en otras ocasiones, pero más directo y fluido.
Ignoro si este exquisito resultado tiene mucho que ver con el hecho de desplazarse a Chicago para grabar esta tanda de canciones en Electrical Audio, los estudios fundados por Steve Albini y que han visto pasar por sus controles a muchos de los grandes nombres del grunge y del rock alternativo de las últimas décadas, tales como P.J. Harvey, Nirvana, Pixies, o incluso a los navarros Berri Txarrak.
Sea como fuere, The Soulbreaker Company concentra sus inercias sónicas en los Led Zeppelin más satinados y consiguen encandilar con uso de Hammonds y pianos que levantan muros de sonido en cuyo interior vibran los riffs y arrancan arañazos los punteos guitarreros, todo sobre un torbellino melódico y rítmico. Se coloca en el ojo del huracán la voz de Jony Moreno, febril unas veces, serena otras, pero siempre determinante.
El disco ha sido presentado por temas como la melancólica «Abd Al Rahman», aunque no queda hueco desprovisto de enjundia y brillantez en este trabajo, aspecto que queda demostrado sobradamente con la escucha de temas como la sofocante y infecciosa «Ant Row»; la aterciopelada psicodelia de «In Rome»; la pieza de textura grunge «Beggining of the end» o la Zeppeliniana y angosta «Ten thousand years».
Algunos discos sitúan su acción lejos de la primera fila del lineal, The Soulbreaker Company fabrica discos de este tipo, de los que hay que ir a buscar y enfrentarse a lo que no está en boga, a lo que no es vendible, a pesar de contener elementos ya conocidos y celebrados en otros tiempos. No se amilanen y busquen por aquí, les aseguro que encontrarán.
- The Soulbreaker Company – ‘Sins’ (2026) - 10 de septiembre de 2026
- The Afghan Whigs – «Soft Control» (2026) - 7 de septiembre de 2026
- Nato Coles and The Blue Diamond Band – ‘Join us for a few’ (2026) - 17 de agosto de 2026