Screamin' Cheetah Wheelies

Conciertos

Crónica del concierto de The Screamin’ Cheetah Wheelies en la sala BBk de Bilbao, celebramos el 30 aniversario de «Magnolia».

«Magnolia» (pinchar), el segundo disco de la banda de Memphis The Screamin’ Cheetah Wheelies cumple treinta años en 2026. Se trata de uno de esos discos que, aunque para muchos es de culto, nunca ha roto la barrera de lo exclusivamente semioculto, mantiene ese valor extra que otroga el tratarse de una joya que no ha sido devorada por la MTV ni por las radiofórmulas, un bien común para unos pocos que al mismo tiempo lo veneran y lo protegen del mundanal ruido.

Pero cuidado, no estoy refiriéndome a un disco desconocido, con los años ha ido calando en más público, aficionados que han dado con él por el influjo de alguien que le contó qué… que le habló de él… que le mostró tal o cual canción…

The Screamin’ Cheetah Wheelies

Por esto precisamente, este pasado sábado, la Sala BBK mostraba un lleno total para escucharlo en vivo, entero y por la banda que lo alumbró hace tres décadas.

Salta al escenario Mike Farris rodeado de la plana mayor de su banda, con la excepción de Steve Burgess, aquejado de Parkinson, toma el relevo al bajo Dean Tomasek.

Rick White, sentado durante todo el concierto, desliza sus dedos por el mástil de su Fender con la acostumbrada elegancia y sutileza, y tras unos primeros instantes en los que el sonido no fluye en el partado de cuerdas y que crean cierta incertidumbre, a partir de «Hello from Venus» (tercer tema de la noche), alguien en el control da con la tecla apropiada, y de ahí hasta el final, disfrutamos de un torrente de sonido donde lo rutilante y virtuoso de deja arrastrar por la acometida de energía y furor propia del arte y fuerza inherente a esa voz privilegiada que posee, como un tesoro imperecedero, Mike Farris.

Y fueron desfilando los diez temas de «Magnolia», y lo hicieron en el mismo orden del disco: «Backwoods travelin'», «Gypsy lullaby», «Hello from Venus», «I found love», «Magnolia», «Good time», «Messenger’s lament», «Fathers speak», «I dreamed» y «You are»… cada cual tendrá su propia fotografía sentimental del pase, un servidor se queda con los momentos únicos que llegaron de la mano de «Magnolia» y especialmente «I dreamed».

Sin parón, pero estableciendo una separación evidente entre el primer acto y el segundo, donde a modo de nexo se cambiaba de registro, el rock enraizado, sólido y de esencia sureña da paso a un entorno más soulero y tórrido con «Halcyon days» extraída del disco de 1998 «Big Wheels» del que también escuchamos la estupenda «Boogie king».

El resto del pase salió del homónimo disco de debut fechado en 1993, extraordinario trabajo ensombrecido por la grandeza de «Magnolia», escuchamos con la banda en plena efervescencia y un Farris enloquecido, sudando rock, soul, blues, funk, gospel y lo que le echaran encima, escuchamos digo: «Majestic», «Leave the pride», «Shaking the blues» impresionante momento que nos hicieron pasar con este tema, para terminar por todo lo alto y con la sala entregada, con «Ride the tide».

Hay noches que la felicidad llega en forma de canciones, sonidos que provocan que algo se agite dentro, que algo resucite de la rutina mórbida en la que vivimos demasiados minutos de nuestra existencia, el sábado con The Screamin’ Cheetah Wheelies fue una de esas noches, demos gracias a la vida por ello y por supuesto al Rock and Rolll

Las fotografías que dan cobertura gráfica a esta crónica son obra de Rafa Robledo.


Un comentario

  1. Mucho mejor tu artículo Addi que el mío, que no deja de ser el de un desconocedor de la banda.
    Coincidimos, por lo que leo, en que lo pasamos como enanos.
    Abrazo fuerte.

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