The Southern River Band

Conciertos

Crónica del concierto de The Southern River Band en la sala Helldorado de Gasteiz.

Hay noches en las que la decisión de asistir a un concierto de rock and roll va más allá de procurar satisfacción y alivio a ese escozor que azota en el interior de algunos y que solo lo calman los decibelios, los estribillos y el sentimiento de abstracción que propicia la música del diablo.

Gold Kiss Experience
Gold Kiss Experience

Abrió la noche la formación local Gold Kiss Experience, un cuarteto de Hard Rock que cantó un ramillete de canciones en clave de Hard Rock clásico, a los que no conocía pero que gustaron y calentaron el ambiente, habrá que seguirles la pista.


Tenía ganas de presenciar en vivo a The Southern River Band, formación oriunda de la población australiana de Thornlie, que cuenta sus bolos por sulfúricas deflagraciones de energía, electricidad, frenesí y clasicismo, dentro de un perímetro en el que conviven diversos palos de los que engrandecen y engordan a la nomenclatura Rock and Roll.

Comandados por el cantante y guitarrista Cal Guy, perfecto axioma de la estrella de rock de estética glam/working class hero, entregado cantante e indómito guitarrista, la banda practica un ortodoxo combinado de rock clásico con esporádicas incursiones sureñas, hard-rock con clara influencia de sus paisanos AC/DC, arañazos boogie-woogie e incluso algún acercamiento escandinavo en clave High Energy.

Desde el primer segundo se aprecia que la contundencia es un adjetivo que llevan por bandera, lo perfectamente conjuntados que están los miembros del grupo, con una base rítmica demoledora y dos guitarristas pletóricos e incisivos que hacían levantar sus vasos al personal: conexión, virtuosismo, actitud… Todo lo que necesita un show de estas características, una auténtica gozada.

Su último disco data de septiembre del pasado año, titulado «Easier said than done» fue la gran estrella de la noche, especialmente en la primera parte del bolo, con temas como el single con el que rompen el hielo «Don’t take it to heart», la hierática «Something’s gotta give», «One last dance», «Lay it on me», «No such time», «All over town», el medio tiempo de tono ochentero «It’s what it’s», la calmada (en capítulo de bises) «One of these nights (I’ll be gone)» y tambien en el tramo final, la contundente y coreable «Fuck you, pay me».

De su disco, también del pasado curso 2025, titulado «DIY» pudimos escuchar, todas en la segunda parte del pase: «Stan Qualen» con extenso y muy disfrutable recitativo eléctrico con las guitarras echando humo, «Chasin’ after love», «Vice city III» y un fulminante colofón a golpe de hard-rock clásico con «Vice city II».

Completan las diecisiete piezas que ofrecieron en su primera actuación en Vitoria Gasteiz con temas de álbumes precedentes como «Watch yourself (You’re gonna hurt somebody)», la contagiosa y favorita personal «The streets don’t lie», «Summer song» y dos temas del estupendo «Rumour & Innuendo» de 2019 como son «When it all falls apart» y «Chimney»,

Noche de gala en HellDorado, noche en clave de distorsiones y decibelios, de estribillos y punteos, de cerveza y balanceos de cabezas, en definitiva, una noche – esta sí – de auténtico y eufórico Rock and Roll.

Las fotografías corren a cuenta de mi colega Gabriel Márquez.


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