Conciertos

Crónica del concierto de Mendizabal en Loco Club de València el 26 de marzo de 2026.

… esos impresionantes poemas musicados, esas piezas de orfebrería. Un muestrario de brillante joyería con destellos de rock, country, folk y pop desacomplejado en el que cabe el bolero, el jazz o la bossa-nova…

Acudí al concierto que Mendizábal ofreció el jueves 26 de marzo en Loco Club con una amiga. Además de porque me apetecía disfrutar de las mieles del reencuentro (lo más importante) quería tener la opinión de alguien ajeno al arrollador talento del bilbaíno y su banda. Una visión fresca y sincera, una opinión honesta sobre este particular.

Así que durante el bolo seguí asiduamente y con detenimiento la cara de mi amiga para observar con curiosidad sus reacciones, preocupado por si aquello le gustaba o no. A ver, tampoco una cosa de estalquear a la chavala ni vampirizarla para escribir esta crónica, pero sí que tenía interés verdadero en saber el efecto de las canciones de Txema en alguien que nunca le había escuchado. Y me fío de ella, porque además de sincera e inteligente es emocionalmente muy competente. Acabado el concierto no pudimos estar más de acuerdo: fue maravilloso.

Abrió Pastore llevándonos de visita a su “Centro de Interpretación del Romanticismo”, cuyas instalaciones va modelando según va girando el mundo, que lo hace sin parar y muy malamente. Añadiendo versos y estrofas que ayudan a encuadrar la cuestión en los últimos acontecimientos, demostrando que todavía queda mucho por hacer contra el comportamiento e ideales de señoros de bien.

A solateras, con su Gibson acústica, Sergio Pastor desgranó temas de su último elepé, Banzai, y tuvo un recuerdo muy especial para su pareja, con la que ayer justo y en ese mismo lugar, el templo del estribillo, hace 20 años se dieron su primer beso. “Vapor de jacuzzi”, “Watson y Holmes” y “Gainsbourg” sirvieron para calentar a la audiencia con sus inteligentes letras llenas de mordacidad.

mendizabal loco club
Imagen cortesía fotógrafa María Carbonell

Noche única, irrepetible y de triunfo aplastante para Mendizábal. Y de cierta reivindicación para su líder. Y de homenaje a su amigo fallecido hace seis meses, Javier Marcos, de la banda Galope. Y de darse el gustazo de levantar su nuevo disco, “Fuerte”, a todo lujo, con la banda extendida, siete músicos sobre el escenario.

Quiso hacerlo en un teatro porque le apetecía y porque veía que era un lugar acorde con su música. Y porque es tan majo que se quiso apiadar de sus rodillas. Las suyas de ustedes, digo, que él y yo estamos frescos como dos lechugas romanas. No pudo ser, pero no vean qué pasada cuando desde el Loco le dijeron de poner un montón sillas. Menudo gesto. Un diez.

La sala atiborrada de gente sentada, como la platea de un teatrito, y varias docenas de pie al final de la sala y junto a la barra, en actitud madura y respetuosa para escuchar esa colección de canciones que nos tenían preparada. Esos impresionantes poemas musicados, esas piezas de orfebrería. Un muestrario de brillante joyería con destellos de rock, country, folk y pop desacomplejado en el que cabe el bolero, el jazz o la bossa-nova.

mendizabal loco club
Imagen cortesía fotógrafa María Carbonell
mendizabal loco club
Imagen cortesía fotógrafa María Carbonell

Es que con esa banda, lo que quiera. El bajista Álex Casal y el batería José Luis Navarro tiraban del convoy con firmeza y groove, precisión y sensualidad rítmica. Luis Alcober le daba un empaque sensacional al conjunto con teclas de piano o Hammond. Luis Borrás, un bastión en retaguardia aplicando su maestría a la eléctrica, la acústica, la de doce cuerdas, el banjo y el ebow, elevando cada compás. Carla Pascual derrochando brillo y clase con su violín. Amparo Abdulah, más que coros una segunda voz, rematando por arriba, contestando con fuerza o con delicadeza, según convenía, a Txema Mendizábal, factótum del invento, voz profunda, acústica acariciada y armónica expresiva.

mendizabal loco club
Imagen cortesía fotógrafa María Carbonell

Un grandísimo creador de canciones que esa noche tuvo el apoyo de docenas de personas que fueron a arroparlo y a gozarlo, músicos, amigos, periodistas, fotógrafas, escritores… hasta su aita y su ama vinieron del Bocho, y su hermano de Palma de Mallorca, a no perderse el evento. Una velada que va para el top de conciertos locales del año. Calidad suprema, como el turrón de verdad. Y lo bien que suena Loco Club, madre del amor hermoso.

mendizabal loco club
Imagen cortesía fotógrafa María Carbonell

Fueron cayendo obras de arte en miniatura como “Herederos”, “Remedios”, “Brandy” o “Cuatro”. Y sorpresas, claro. Una estrofa de “For What It’s Worth”, “Sílbame”, de Mocedades-Willy Fogg. Pastore subió a cantar “Está mal” junto a su amigo y Loy Bittersweet, qué voz y qué manera de usarla, hizo lo propio con “Cicatrices”. Preciosas todas ellas, interpretadas con profesionalidad y naturalidad, tan bonitas como fluidas y ligeras, sin fisuras, sin aristas.

La peña, en silencio, atenta, clavada en sus sillas, se admiraba del buen gusto ejecutor de unos musicazos que presentaron un show hondo, certero, dinámico y sustancial. Y lo que es más importante: emocionaron. Que yo vi toneladas de sonrisas y chorros de lágrimas, contenidas furtivamente por un moquero o por un abrazo, según quién se sentara a tu lado.

mendizabal loco club
Imagen cortesía fotógrafa María Carbonell

Gestos tan humanos y llenos de vida como las canciones de Txema, que servían para liberar la tensión y la actitud que, con su voz y sus mensajes, imprimía a la velada. Frases para enmarcar, melodramas a todo color, congoja existencial, melancolía, nostalgia, esfuerzos por sobrevivir con dignidad, personajes, sensaciones y acuarelas hechas canción en un castellano más que comprensible: asumible. Habitable por cualquiera que haya vivido, y sufrido y gozado sus consecuencias y todavía siga aquí para contarlo.

Y oigan, de todo eso íbamos hablando mi amiga y yo camino del coche, sin saber muy bien cómo explicarlo tan reciente como lo teníamos. Ahora me doy cuenta de que podría resumirlo en una palabra, después de haber utilizado aquí más de novecientas: un regalo, la noche del jueves fue un regalo.

PD.: Ah, por cierto, el vinilo del discazoFuerte os lo podéis agenciar en la Tienda del Exile pinchando aquí.


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