Críticas Discos

DISCO «ARRUGA BELLA» 2015

Tras el final de la legendaria serie de los American Recordings de Johnny Cash, me gusta crear una categoría específica todos los años: los discos de La Arruga Bella. 


El rock del geriátrico, inventado con el Time Out Of Mind, nunca tuvo tanta calidad como en el presente siglo.

En éste 2015, tenemos varios aspirantes, entre ellos y por no citar todos, el trabajo notable del viejo Bill Fay que tiene la desventaja de competir con su anterior logro el Life is People, quizás su mejor disco y uno de los esenciales del último lustro o, también, el «para gustos los colores» sinatrazo de Bob Dylan que a pesar de lo que lo he disfrutado, incluso de alguna en directo donde mejora, tampoco podría obtener el galardón.

Nuestros queridos Richard Thompson o Robert Forster, por ejemplo, a pesar de que ya tiene sus años, les veo tan lozanos y frescos que están totalmente fuera de consideración dentro de esta categoría, reservada para aquellos/as que nos hablan desde la tranquilidad de su sillón orejero, abuelos mayores legendarios que hacen ya lo que les viene en gana.

Y es que…mirad hacia arriba, sólo con ver la expresiva portada, cero photoshop, surcos marcados como cráteres en el rostro de historia viva del country-soul, sabes de inmediato lo que te va a contar cuando des al play o pinches la aguja.

Donnie Fritts es uno de los arquitectos del sonido Muscle Shoals, un nombre y apellido que lo dicen todo, llenan la boca, todavía más si eres de los que te gustan cotillear en todos los libretos de las ediciones para comprobar quienes son los compositores de esas bendiciones que llamamos canciones.

Su disco debut que tanto nos costó conseguir -edición japonesa- el de la derecha, es uno de los ochomiles del blue eyed soul y se llama Prone To Learn (1974) y desde entonces, la verdad, se ha prodigado bien poco.
Este Oh My Goodness, editado hace un par de meses por Single Dock Records, es su cuarto álbum porque él siempre ha trabajado en la retaguardia de los estudios, componiendo perlas con alma sureña, en la cocina de la sweet soul music, con camaradas como Eddie Hinton, Dan Penn, Spooner Oldham-que está en éste disco nuevo, cómo no- pero también con los grandes del nuevo country de autor de los setenta como nuestro admirado Kris Kristofferson o el fabuloso swamper Tony Joe White. Es decir, Donnie siempre ha estado en la pomada de aquello que amamos y que con él y sus amigos, se funde en algo único e inimitable.
Eso que ahora, como mejor discípulo del género, desarrolla nuestro querido Danny Wilson con sus Champs.

Funky Donnie Fritts es plato básico en cualquier menú country-soul.

Esta relajada y preciosa grabación, en la que le ha ayudado la media naranja de los Civil Wars, John Paul White, cuenta con la nueva generación de sus vecinos de Alabama: desde la poderosa Brittany Howard de los Alabama  Shakes, gente de los souleros St Paul & The Broken Bones hasta songwriters modernos de la talla de Jason Isbell o Dylan Le Blanc, hijo de otro músico de Muscle Shoals  y que pronto nos obsequiará con su tercer trabajo.

Y de arrugados y bellos no podía faltar su amigo John Prine, aparte de los ínclitos David Hood, Reggie Young y Spooner Oldham, canela.

Conclusión: Funky Fritts es un músico de músicos, inter-generacional, santo y seña aunque nunca llegará como sus aprendices, lease los Alabama Shakes a esas mayorías festivaleras mueve culos con el mal llamado nuevo soul más viejo que el sonajero de Caín como el de los sobrevalorados Vintage Trouble o con el decrépito Maceo Parker y su circo de auto-karaoke funk sacando el lustre al chiropa chirolé.

Y con esto no quiero ser juez inquisidor que repudie ese tipo de diversión pero, a estas alturas de la película, no me interesa un pimiento. Prefiero el soul de las cosas, lo que me cuente» la arruga»  porque el tiempo vuela y uno se ve ya más cerca de ellos que de los otros.

Son doce sus canciones discurren dulces, tranquilas , como una larga tarde de verano en el porche o como un disco de su amigo Dan Penn o , en su variante british, como uno de Geraint Watkins, esa misma gozada templada y soulful a rabiar, de vuelta de todo y fieles a un estilo plagado de sentido y sensibilidad.

La emotiva Errol Flynn (una cover) y sus acordes inconfundiblemente alabámicos está cantada como una bella ofrenda a la capilla de los santos de Florence, Alabama que dieron con el jarabe mezclando country de Nashville y rythm and blues de Memphis, un género, el country-soul que acabó moldeando el pop y a las nuevas bandas de la British Invasion en sus temas más melódicos.

La mezcla de covers con clásicos propios conocidos en otras voces como la de San Arthur Alexander como If It Really Got To be This Way, sólo produce un nudo en la garganta y te basta con cerrar los ojos para hacer balance de lo que te ha reportado este estilo musical a tu forma de sentir las cosas. Es tu manta favorita, tu gente, tu B.S.O, tu hogar, lo llevas escrito en el reverso de la foto que si te caes por la calle encontraron entre tus carnets y datos de identificación.

Coros angelicales (las Secret Sisters) y sencillez extrema, naturalidad y don para la canción, eso es exactamente Oh My Goodness.

Memphis Women and Chicken que ya era una preciosidad en el disco de 1994 de Dan Penn (Do Right Man) pero me encanta escucharla en la voz de Donnie con unos arreglos más lentos y entrecortados por ese blues de cabaña y guitarra de palo.

Vuelve al country-waltz en The Oldest Baby In the World, acompañado solo con el wurly y el divino John Prine a las voces. Emoción en estado puro.

Tuscaloosa 1962 cambia a algo que es el propio fantasma de la música sureña o la melting pot que generó la fusión de la música afroamericana con la de los colonos europeos, eso que Ry Cooder supo aprovechar en sus seis primeros discos. Imagino al californiano tocando y me da algo, lo hubiera visto lógico del todo. Cuestión de presupuestos o agendas. Otra vez será.

En la secuencia de una de medio tiempo y otra de slow song, llega el baladón Them Old Love Songs  y te estremece, como ese escalofrío mañanero cuando sientes el contraste entre el calor de un cuerpo dormido a tu lado y el frio de la madrugada. Una sensación que sólo se experimenta escuchando a la experiencia hecha canción. Sin alharacas, pura  y simple, sincera y demasiado afectuosa.

El clásico Foolish Heart le va como un guante, con sus vientos un poco second line y unas formas de pesca en arrastre muy del gusto de otro de los grandes, Randy Newman-qué ganas de que saque un disco, joder.

Lay It Down es la joya de la corona, donde despliega toda su Rainbow Road Experience y carrera de loser pese a su inmenso talento. Cuando el coro de ilustres invitados la adorna hacia al final, te remangas la camisa y miras tus brazos, si los pelos no están en posición firmes, no llegarás ni a considerarte de la categoría de animal irracional.

Good As New, también tiene un aire «niu orlins» del todo y es que al final el sur es el sur y no existen fronteras que valgan con la música americana.

Temporary Forever Mine-cover de una gema del debut de Paul Thorn, songwritrer por descubrir, Donnie como maestro también nos pone deberes- sería otra candidata a mejor canción del disco y sueño desde ya con una cover de Lucinda Williams con su acento de cantar masticando un plato de jambalaya. Esta maravilla es muy del estilo de las composiciones de Kristofferson incluidas las de sus excelentes últimos trabajos ya también «arrugados» y es que, siempre han colaborado estrechamente.

Cho Cho Train es ese hit pop-soul de los Box Tops de Alex Chilton que firmara en comandita con Eddie Hinton para ellos, recuperado tras tantísimos años, lo cual te dibuja una sonrisa y provoca una reverencia de reconocimiento de un artista esencial en la historia de la música popular del siglo XX.

Para acabar, cómo no, un diamante en bruto y breve, la que le da título: un piano y una voz rota y sentida, la del autor de Breakfast In Bed, todo queda dicho.

Tan corta y, sin embargo, tan suficiente para proclamar a los cuatro tipos de vientos sureños aquello de que estamos ante el disco de la Bella Arruga 2015.

Sin duda, Oh My Goodness es una lección de vida para todos aquellos jovenzuelos o mayorzuelos que no saben que hay septuagenarios en activo que, a sus años, transmiten más luz, soul, verdad y confort que todos los carteles juntos del Primavera Sound, BBK Live, ARF y Fibs y de todas sus ediciones.

Así todo y entendiendo que pienses que soy un exagerado o que junto churras con merinas- es todo para explicarme, lo siento, todavía tengo el puñal clavado de la pérdida de Allen Toussaint un día después de darle la mano y echo demasiado de menos a JJ Cale- no dejes de escucharlo , por favor, prométemelo.

Hello in there, Funky Donnie Fritts!



Por Joserra

Donnie Fritts – Oh My Goodness (2015)

1. Erroll Flynn 2. If It s Really Gotta Be This Way
3. Memphis Women and Chicken
4. The Oldest Baby in the World
5. Tuscaloosa 1962 6. Them Old Love Songs
7. Foolish Hear  8. Lay It Dow   9. Good As New
10. Temporarily Forever Mine 11. Choo Choo Train
12. Oh My Goodness


2 respuestas

  1. Pues queda apuntado como obligatorio para el inicio de 2016, es verdad que Thompson esta lozano y como un muchacho y Forster lo mismo, aunque se me escapa el año sin provar su disco.
    Un abrazo.

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