Discos Críticas

La banda de New Orleans The Deslondes, cuyo nombre está directamente emparentado al cancionero de Woody Guthrie, debutó en 2015 con un disco homónimo a reivindicar y repitieron fórmula con algo menos de inspiración en 2017 con «Hurry Home». Este segundo disco pasó sin pena ni gloria por el hogar nikochiano en cambio su debut sí gustó, sonó y ha sido recuperado estos últimos días, debido al confinamiento decretado, entrando en una especie de recuperación de discos a los que creo no les hice del todo justicia en su momento. Como la vida tiene esas curiosidades tan extrañas, mientras escucho el artefacto en cuestión y hago mis quehaceres, descubro que el vocalista de la banda, Sam Doores, tiene disco en solitario ya en el mercado, no su debut pues en 2017 ya lanzó al parecer (lo desconocía) «Holy Cross Blues», y me lanzo a su escucha. Un disco algo tristón y melancólico, de raíces sureñas, de desamor, de pérdidas dolorosas y nuevos comienzos, de esos discos bonitos, de esos de recogimiento absoluto, cosa que ya va bien para mi estado sonoro actual. Amable, dulce, bonito.. este disco es de escucha sencilla. De esos discos de manta y taza de té. Es un disco cincuentón… quiero decir que tiene esa esencia, a esa década americana, a ese sonido, a ese regusto. Tiene la facultad de llevarnos en el tiempo a otra época a pesar de que nunca la hayamos vivido.
Todo empieza con una empieza instrumental de gran belleza y sensibilidad que nos muestra el camino y el sonido a seguir, continuando con una balada amable como «Let it roll», vestida para la ocasión con unos ropajes gospelianos y una atmósfera propia de la década de los cincuenta. «Other side of town», con unas voces femeninas divinas y más alegre pero continuando por la misma senda nos conduce a la estupenda «Cambodian Rock n’ Roll» repleta de detalles sonoros de belleza incalculable y enlaza a la perfección con un de mis favoritas «Wish you well». No es un disco de picos creativos, más bien mantiene muy bien el tipo, sin altibajos. Sí es verdad que este inicio parece contener las mejores canciones aunque pueda ser por la sensación de repetirse después un algo, cosa que no quita que las canciones, todas, sean estupendas. Escuchen sino me creen «Windmills» con esa despampanante armónica, esa clase desbordante en «This ain’t a sad song», y la tripleta final que vuelve a subir el nivel y a dejarnos muy buen sabor de boca, sobretodo con «Nothing like a suburb» y esos toques mariachis a modo de suave ranchera y el estupendo final con «Chicago to Illinois» para quitarse el sombrero. No será el disco del año, seguro. No estará entre los favoritos de casi nadie, está claro, pero si le damos una oportunidad nos dará momentos estupendos, de calma y belleza. 
 
Sam Doores – Sam Doores (2020)
01.- Tempelhofer Dawn/ 02.- Let it Roll/ 03.- Other Side of Town/ 04.- Cambodian Rock n’ Roll/ 05.- Wish You Well/ 06.- Windmills/ 07.- Had a Dream/ 08.- This Ain’t a Sad Song/ 09.- Solid Road/ 10.- Red Leaf Rag/ 11.- Push On/ 12.- Must Be Somethin’/ 13.- Nothing like a Suburb/ 14.- Chicago to Illinois.

*Por Nikochan

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