Reseña y crítica del segundo disco de la superbanda LNZNDRF.

…evoca abiertamente al krautrock setentero alemán, aunque su caracter hipnótico y experimental también está provisto de chispazos lisérgicos y psicodélicos, lo que permite cruzar nombres como Neu o Kraftwerk con otros del shoegaze o dream-pop británico, desde Ride a Durruti Column, Spiritualized, New Order…

Si ya me pareció interesantísimo su debut homónimo del 2016, ahora me parece mucho más el regreso con el autoeditado segundo álbum, publicado justo un lustro después. Eso sin contar la edición digital del pasado año que incluía «aguas frescas» y un homenaje al recientemente fallecido Florian de Kraftwerk.   

Hablamos del grupo de complicada pronunciación por su totalidad de consonantes LNZNDRF, una especie de superbanda que incluye miembros de The National, Beirut y Grizzly Bear, tales como Benjamin Lanz (voz, guitarra, bajo y sintetizadores), Scott Devendford (bajo y sintetizadores), Bryan Devendford (batería y percusión) y Aaron Arntz (sintetizadores y piano).  

Portada disco de LNZNDRF con título II
Portada disco. LNZNDRF – II

«II« evoca abiertamente al krautrock setentero alemán, aunque su caracter hipnótico y experimental también está provisto de chispazos lisérgicos y psicodélicos, lo que permite cruzar nombres como Neu o Kraftwerk con otros del shoegaze o dream-pop británico, desde Ride a Durruti Column, Spiritualized, New Order…

Del disco se han lanzado dos videoclips, como son «Brace yourself« y «You still rip«, ambos dirigidos por Benjamin Lanz, precisamente los temas más accesibles y emocionales junto a «Chicxulub« y un «Ringwoodite« en donde colabora la canadiense Melissa Laveaux, aunque si tuviera que escoger algún tema me quedo con la inicial «The xeric steppe« y, muy especialmente, con «Glaskiers« o con el crescendo final de «Stowaway«.

Por supuesto parece lógico que, como cualquier proyecto musical en esta onda y, aunque pueda tener interés en el mundillo del indie, acabará exclusivamente siendo reconocido por minorías selectas que sepan valorarlo en su justa medida. 

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