Críticas Discos

Una de las primeras y agradables sorpresas la brindan los holandeses William Seen’s Transport Music con su nuevo disco

…un fino y suculento pop de aromas brit, con especial mimo a las melodías, las armonías vocales y los sonidos dulces y radiantes…

Hace un par de semanas, un servidor no conocía de nada a la formación holandesa William Seen’s Transport Music. Esto cambió a raíz de la certera recomendación de mi camarada y exiliado Juanjo Mestre, quien además ya nos hablaba de ellos programando en su espacio radiofónico Melodías Cósmicas de la pasada semana, alguna canción del su último y excelente disco que lleva por título “I am the ocean”. Les dejo enlace del podcast del citado programa, repleto de vitaminas powerpoperas, pinchando AQUÍ.

Por todo ello, era preceptivo pues, que el disco tuviese la debida y merecida presencia en las páginas del Exile, y en ello estamos.

Los neerlandeses practican un fino y suculento pop de aromas brit, con especial mimo a las melodías, las armonías vocales y los sonidos dulces y radiantes, extraídos del decir de frescas y luminosas guitarras y alguna construcción sinfónica a base de vientos, cuerdas y teclas.

William Seen's Music Transport
William Seen’s Music Transport

En un primer impacto de escucha, es complicado no conectar a WSTM con los escoceses Teenage Fanclub. Delicias polifónicas como “Love is awaiting”, con un exquisito final con incursiones de vientos y metales que se diluyen con emotivas armonías corales, son prueba más que evidente y ciertamente gratificante de lo que digo.

Pero en realidad todo el álbum es un equilibrado y sensacional ejercicio de virtuosismo sónico y orfebrería melódica. Aunque también encontrarán guitarras con las fauces más afiladas, como el tema que da título al disco; sensaciones ochenteras que miran a unos Smiths menos ácidos, como ocurre en “The wanna song” o “The end of september”; baladas bucólicas que recuerdan al McCartney setentero como “By your side” “Who the hell” que se desenredan al son del piano; o exquisiteces de origen escocés como el sublime tema que abre el disco y que se titula “She walks”.

El hecho de que el disco presente diferentes texturas evita que caiga en planicies a la hora de escucharlo y que mantenga cierto dinamismo, cosa que siempre es de agradecer. Incluso detecto ciertos tonos que me encajan con el Neil Young de pradera y granero en la bonita “Try like the rest of us” con unas campestres steels guitars; un vigoroso y redentor pop de irresistibles estribillos en “Lost the key” y alguna rugosidad guitarrera en la también excelente “Oldham Park”.

Sin duda “I am the ocean” es de lo más celebrado por un servidor en lo que llevamos de 2021, un tónico para capear los temporales que venimos soportando desde hace meses y un anticipo ciertamente climático de la primavera, que como no puede ser de otra manera, trae consigo el color y aroma de la esperanza. En el Exile nos adelantamos a esas sensaciones bienaventuradas con este hermoso “I am the ocean” de William Seen’s Transport Music.

 
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