Críticas Discos

Reseña del primer disco de Margo Cilker, viaje vital y tratado del buen gusto y la emoción a través de la americana. Amantes de la música de Lucinda Williams, Townes Van Zandt y Gillian Welch, no os podéis perder Pohorylle.

…con el amor como el motor necesario que al mismo tiempo puede llevarnos al borde del precipicio, acompañada de la pérdida como parte primordial de la propia vida y el cambio como la única constante, al tiempo que ciertos lugares de paso dejan una huella imborrable. Canciones interpretadas con sentimiento y a la vez con la vitalidad justa que convierten este disco en un viaje sonoro inspirador y luminoso.

Este disco editado en noviembre llegó a mí por recomendación de mi amigo Joserra – Oye Chals, te va a encantar – Y así fue desde la primera escucha. Ando enamorado de la música y las canciones de la vasca-norteamericana Margo Cilker, no solo de sus canciones de las que fácilmente os vendrán sus referencias, además de las sensaciones que es capaz de hacer llegar a quien escucha.

Además, debería ser un motivo suficiente para todo aquel lector y amante de los sonidos americanos que llegue a estas líneas, que en el bandcamp de la cantautora con base en Oregon aparezcan los nombres de Lucinda Williams, Townes Van Zandt y Gillian Welch como máximos referentes. Argumento que se ve reforzado desde el primer momento en que escuchas sus canciones.

Margo Cilker - Pohorylle (2021)
Margo Cilker, comienza el viaje

Recorrido emocional con la música americana como vehículo sonoro con el que Margo Cilker nos acompaña a través de su particular viaje iniciático, con el amor como el motor necesario que al mismo tiempo puede llevarnos al borde del precipicio, acompañada de la pérdida como parte primordial de la propia vida y el cambio como la única constante, al tiempo que ciertos lugares de paso dejan una huella imborrable. Canciones interpretadas con sentimiento y a la vez con la vitalidad justa que convierten este disco en un viaje sonoro inspirador y luminoso.

Lo que os decía, dejad correr la primer That River y no podréis parar, y sé que suena exagerado pero su voz me eriza la piel, la claridad y transparencia con la que se presenta. Y ojo, porque no sólo se trata de hacer sonar las tonadas bonitas sin más, que lo hace muy bien, además se trata de un talento como gran letrista y contadora de historias que la convierte en alumna aventajada de Gillian Welch.

Y yo sé que los hermanos Felice van a triunfar porque además se lo merecen con el disco que han sacado este año, pero sería un error a efectos de reconocimiento que Margo Cilker no apareciera entre los destacados anuales, al menos en estas latitudes sonoras, fijaros sino en la maravilla de tonada que es Kevin Johnson y su regusto tan bueno a la banda de Big Pink por el territorio tan amplio y sin prejuicios donde se puede abarcar desde el folk, country y hasta blues.

Cuando su voz asoma decidida y la banda la arropa con majestuosidad es imposible no acordarse de nuestra Lucinda en tonadas como Broken Arm in Oregon, Tahachapi o como en mi favorita Barbed Wire (Belly Crawl). Una road movie vital con banda sonora ideal a la que no le falta un tono confesional para derretirse en las baladas Flood Plain y Chester’s, maravillosas. Margo Cilker me tiene atrapado en sus canciones.

Es importante anotar ya para acabar con la recomendación, que también deberíamos considerar este disco como una de las mejores producciones del año en curso gracias a la maravillosa labor de Sara Cahoone que ejerce de productora y que ha sabido definir a la perfección las canciones de Margo Cilker. Arreglos claros y precisos, nada pretenciosos pero de una calidad incontestable.

Mejor si pone a su disposicón una banda de primer nivel: Jenny Conlee (The Decemberists) en los teclados, Jason Kardong (Sera Cahoone, Son Volt) en la pedal, Rebecca Young (Lindsey Fuller, Jesse Sykes) en el bajo, Mirabai Peart (Joanna Newsom) en las cuerdas, Kelly Pratt (Beirut) en la trompa y el ingeniero del álbum John Morgan Askew (Neko Case, Laura Gibson), sin dejarme a su hermana Sarah Cilker quien además de acompañarla en las giras nos deja unas armonías vocales ideales.

En definitiva Pohorylle, primer disco de Margo Cilker, es un tratado del buen gusto y la emoción a través de la americana. Delicatessen. Muy recomendable.


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