The Bear Walter Martin

Críticas Discos

Walter Martin entrega una decena de delicadas y hermosas canciones repletas de cálida melancolía en un disco para quedarse a vivir y parar el tiempo.

En este mundo de inmediatez que nos ha tocado vivir es necesario, en algún momento de nuestras vidas, ser conscientes de la necesidad imperiosa de parar. No solo se trata de pensarlo, se trata de actuar. De llevar a cabo esa ardua tarea de tomarnos un respiro y no apresurarnos, de deleitarnos y saborear cada momento dulce que nos ofrezca la vida sin compartirlo, sin alardear de gustos o felicidades varias en las globalizadas, absurdas y esclavistas redes sociales.

Ya sea en literatura, cine, teatro, televisión o música, nos están obligando a degustar comida rápida. Filosofía de usar y tirar, de mejor lo de hoy o lo de mañana pues del ayer nadie se acuerda. Por eso cuando llega a nuestras manos y oídos una maravilla como la decena de preciosas melodías que conforman el nuevo disco de Walter Martin, “The Bear”, estamos en la obligación de tirar de la palanca, parar el tren y bajarnos.

Walter Martin entrega una decena de delicadas y hermosas canciones repletas de cálida melancolía en un disco para quedarse a vivir y parar el tiempo.

Lo de Walter Martin es para quitarse el sombrero. Seguramente es uno de los secretos mejores guardados del indie-americana aunque él ya sea un tipo a seguir y a venerar por muchos. Yo, le adoro. El ex-Walkmen decidió tomar una carrera en solitario valiente y extraña con muchos discos que encajarían en infinidad de bandas sonoras de films de animación infantil. De hecho, algunas lo son. La voz de Martin tiene ese toque memorable y romántico de Ray Davies, también en ocasiones su forma de componer le recuerda.

Es un “storyteller” en toda regla, como Ray o como Randy Newman pero menos crítico y cínico que ambos, y menos genial y divino pero es que ese par son palabras mayores…, y siempre con ese barniz de banda sonora de disneyland. “The World at Night” de 2020 es un tesoro escondido, uno de mis favoritos de aquella añada. Igual de bueno pero muy diferente fue “Reminisce Bar & Grill” del 2018 con el que le “descubrí” en solitario. Cualquiera de sus discos es una maravilla pero esos dos son excelentes.

“The Bear” es su nuevo artefacto, más parecido a “The World at Night” que a otros, donde la artesanía melódica, la orfebrería, la clase y el buen gusto nos embruja. Toca parar, tomarnos un respiro, cerrar los ojos y dejar que Martin nos desquebraje el alma. Tiene Martin esa voz desgarrada y desganada. Tiene ese toque de genialidad dentro de su humildad y modestia. Tiene un humor inteligente, unas melodías amigables y unas letras reflexivas.

Su manera de componer es absolutamente necesaria, y esta vez, más que ninguna, parece una colección de canciones muy de su mundo interno, muy de él y para él, sin importarle a quién vaya dirigido, claro que todo aquel que decida dedicar su tiempo con unas atentas escuchas acabará totalmente recompensado y agradecido de por vida. Ya desde la preciosa portada, obra de Hollis Heichemer, intuímos que “The Bear” no será un disco más. Percibimos que estará repleto de boniquismos y pasión, y sí, ya saben que pasión no es palabra cualquiera.

Walter Martin entrega una decena de delicadas y hermosas canciones repletas de cálida melancolía en un disco para quedarse a vivir y parar el tiempo.

Se acompaña Martin de buenos amigos y excelente músicos como Emile Mosseri (piano), Harrison Whitford (guitarra), Sean O’Brien (lap steel), Josh Adams (percusión), Sam Kassirer (piano), Josh Kaufman (guitarra, mandolina) y Eric D. Johnson y Quentin Stoltzfus (armonías vocales). Y abre con esa joya repleta de cálida melancolía que es “Hunters in the snow” grabada, como todo el disco, encerrado en soledad en su estudio de New York rodeado de blanca nieve. La canción nos desarma y nos enamora a partes iguales. Delicada joya atemporal.

El medio minuto de boniquismo de “First Voices” da paso a la exquisitez de “New Green” donde saca su faceta de “storyteller”, medio susurrando medio hipnotizando al son de una melodía básica pero preciosa que roza el vals. Las notas musicales caen como gotas de agua en “Baseball Diamonds” y el piano repiquetea con brío y luminosidad mientras con la pieza central del disco, “The Bear”, da una lección magistral de genialidad.

Pasado el ecuador llega ese vals de cuento de esencia dysney para enamorar que es “Hiram hollow” y en la introspección de “Easter” encontramos la gloria, folk de altura sin duda. “Not my mother” tiene en su adn la esencia Cohen. “The crow symbolizes love” es una marca de la casa, la guitarra brilla y nos lleva de la mano a un final sobresaliente con la genial “The song is never done” en la que Walter saca lo mejor de su repertorio para rematar un disco top necesario como el comer. Paren el tiempo! cojan aire! disfruten!

Walter Martin – The Bear (2022)

The Bear Walter Martin

01.- Hunters in the Snow/ 02.- First Voices/ 03.- New Green/ 04.- Baseball Diamonds/ 05.- The Bear/ 06.- Hiram Hollow/ 07.- Easter/ 08.- Not My Mother/ 09.- The Crow Symbolizes Love/ 10.- The Song is Never Done.


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