Conciertos

Crónica del concierto de Nikki Lane en Loco Club de València durante la velada del 22 de junio de 2023.

… con su actitud, su presencia, y sobre todo con la sensación de dominio que transmite, demostró que va más allá, que evoluciona en un género bastante hermético y que consigue emocionar con una voz tan desgarradora como sincera y sensible…

Desconozco si se agotaron todas las entradas. De no ser así, pocas faltarían, puesto que el templo valenciano del Loco Club estaba rebosante de carne humana en el pistoletazo de inicio de la nueva gira española de Nikki Lane.

La de Greenville, a punto de cumplir los 40, se presentó rubia pero tan encantadora y atractiva como cuando era morena, incluidas sus impresionantes medidas de piernas y un fabuloso modelito con botas y sombrero vaqueros que, por cierto, ayer me contaron que es diseño propio.

Nikki Lane

Con su actitud, su presencia, y sobre todo con la sensación de dominio que transmite, demostró que va más allá, que evoluciona en un género bastante hermético y que consigue emocionar con una voz tan desgarradora como sincera y sensible, ubicándose en la parte más alternativa del country y alejándose de múltiples propuestas femeninas excesivamente repetitivas y que parecen plagiarse unas a otras. Aunque pueda sonar a tópico comparar por sexos, no me parece nada extraño que la cataloguen como la gran sucesora de Wanda Jackson, Loretta Lynn o Lucinda Williams.

Tanto en el arranque como en la parte final del concierto, el repertorio pareció un ‘grandes éxitos’, empezando por esa reivindicación del esfuerzo y trabajo duro de los músicos más allá de la cantidad de fans, como es “700,000 Rednecks”, por esa declaración de amor que es “Send the Sun” o por una independiente “Highway Queen” que no necesita rey para seguir adelante.

Nikki Lane

Del más reciente último álbum del pasado año no faltó el himno femenino “Denim & Diamonds” que dio título al mismo, ni “First high” entre jeans ajustados, un corazón de rock ‘n’ roll y un anhelo de volver a sentir el primer beso, así como tampoco “Try Harder”, “Pass it Down” o la muy tentadora “Black Widow”.

Más allá de sus temas más alabados y contagiosos, y de un par de versiones como “Just Wanted To See You So Bad” de Lucinda Williams o “Why You been Gone So Long” de Jessi Colter, un servidor se quedó con la sentida interpretación de “Faded”, con esa fabulosa joya que es “Good Enough” sobre la paciencia, el amor y la confianza, o con dos piezas más antiguas y académicas: la introspectiva “You Can’t Talk To Me Like That” o “Right Time”, esta última precedida por un breve escarceo acústico de “Chimayo”, de la que me atrevería a afirmar que la realizó a partir de petición popular, más que por sus conexiones hispanas.

Por supuesto, muy injusto sería dejar sin nombrar a la perfecta y carismática banda acompañante, formada por Germán Salto a la guitarra, Pere Mallén a la guitarra y pedal steel, Jokin Salaverria al bajo y Lete a la batería, un auténtico lujo el cuarteto. Y muy injusto también sería no citar la bailable “Jackpot”, con todo el sabor a whisky y a tragaperras, ideal para culminar una gran velada.


Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Artículos que te pueden interesar