The Soundtrack of Our Lives

Conciertos

The Soundtrack of Our Lives ofreció un concierto mágico gracias a las hermosas canciones y a una banda de ensueño.

Hay citas sobre las que pesa una especie de pálpito tan incontrolado como desconocido. Algo que hormiguea dentro, algo que nace y crece según se acerca el Día D y que por quirománticas razones sabes que la decepción no va a formar parte de esa nigromántica ecuación.

No era mi primer concierto de The Soundtrack of Our Lives, pero sabía que iba a ser especial, diferente y que las peculiaridades de este bolo, celebrado en el Kafe Antzokia el domingo en horario temprano, iban a propiciar el entorno que necesitaba el evento para convertirse en una ceremonia que va más allá de lo estrictamente musical.

Hacía mucho tiempo que se colgó el cartel de ‘Sold Out’ y antes incluso de la aparición de Spiders – banda que rompió el hielo, y que bajo el poderío vocal y escénico de Ann-Sofie Hoyles desplegó durante media hora aproximadamente su Rock High Energy de evidente divisa escandinava y ejecutado con rotundo furor eléctrico – antes de esta aparición decía, ya se evidenciaba el mantra y expectación que nos dominaba a todos, creo que pocas veces los habituales en la sala de San Vicente éramos tan conscientes de que algo grande estaba a punto de ocurrir.

The Soundtrack of Our Lives
The Soundtrack of Our Lives

Y puntualmente, a las 20:00 horas, aparecía el sexteto sueco para poner su show al escrutinio de un público que ya estaba predispuesto a la magia. El chamán Ebbot Lundberg tomaba posesión del escenario con su estática magestad y una de sus habituales túnicas, le rodeaba un grupo de músicos sobresaliente, que sin titubeos comenzaron a repartir sonidos de ensueño, ritmos variantes, giros atmosféricos, virtuosismos y arranques viscerales, toda una paleta de recursos que hizo que el concierto fuese el reducto de arte, orfebrería y rock que todos presentíamos.

Las guitarras de Ian Person y Mattias Bärjed se compenetran haciendo de sus partes individuales un todo; la base rítmica es sutil y por momentos imprescindible con Kalle Gustafsson (bajo) y el magnífico Fredik Sandsten (batería), en cuanto a las teclas de Martin Hederos solo decir que son la nota académica y cósmica de la propuesta sónica de TSOOL.

En cuanto al setlist, que estiraron durante unos noventa minutos, hubo, como era de esperar, mucho de sus dos grandes obras maestras «Welcome to the infant freebase» (reseña) con el que comenzaron el pase con las mismas credenciales que el disco, es decir con «Mantra Slider» y «Fermament Vacation»; también disfrutamos con piezas ya clásicas como «Confrontation camp», «Grand Canaria» e «Instant repeater’99».

El sublime «Behind the music» tuvo su ración de protagonismo gracias a «Mind the gap», «Broken imaginary time», «Sister surround», «Down Jones Syndrome» y «21st Century rip off»; además de «Nevermore» que fue, en opinión de quien suscribe, uno de los momentos clave del concierto.

Los otros momentos que me quedo como especialmente emotivos y que certificaron todos mis presentimientos fueron «You are the beginning» extraída de «Throw it to the universe» y la maravillosa «Second life replay», primer tema que regalaron de su álbum de 2008 «Communion», el otro fue el colofón a la ceremonia: «The Passover».

Cierran el setlist con otro tema muy especial como «Bigtime» y un viaje a sus primeros años con «Galaxy Gramophone».

Tras los últimos alientos de «The Passover» se ubicaba en la boca del estómago una especie de congoja por la pena de que algo tan bello termine, también el sentimiento de que has tenido la fortuna de haber estado, de haberlo vivido y que siempre podrás, a la luz del recuerdo, pinchar esas canciones y volver a vivir lo que este pasado domingo fue una gran tarde/noche de Rock and Roll con los impolutos The Soundtrack of Our Lives.

*Las fotografías que enriquecen esta crónica son obra de Néstor Sierra*


2 respuestas

  1. Tal cual! Si fuese creyente diría que fue una experiencia religiosa, pero como no lo soy, digo, sublime! Gracias por la mención Jorge. Un abrazo!

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