Juana Everett firma un bello y sincero cancionero con la fuerza vital que da la esperanza y el recuerdo.
Base country, crepúsculo y polvo, pero con ataques rock en algunas canciones, electricidad palpable, silencios perfectamente dosificados…
Muchas veces, sientes la mirada nublada, no consigues vislumbrar con claridad el horizonte vital que intuyes. Entonces sientes que no puedes seguir adelante si antes no te redimes ante ti mismo, como solución única para que desaparezca esa capa de nubes que no te deja ver con claridad el crepúsculo.
Juana Everett cruzó en 2016 el océano en busca de un horizonte dorado en el sur de California. Allí, entre cambios de domicilio, largos viajes en coche por carreteras polvorientas y estancias indeterminadas en el tiempo entre California y Nashville, edificó una historia que como toda historia, tendría momentos de felicidad estática, otros llenos de inseguridades y algunos también, de pánico ante la incertidumbre.
Tras un EP en 2015 titulado «Golden Hearts» y un álbum en 2021 bautizado como «Move on», se acercaba el momento de la verdad: el de la redención. La recapitulación y el espejo retrovisor como conducto para escribir un ramillete de canciones que definiera a Everett como artista, compositora y tal vez, como persona que enfrenta una vida futura, ha sido el elegido por la madrileña, y por eso, tras su paso por Huercasa Country Festival (pinchar crónica), he sentido la necesidad de escuchar «Past lives in California», un disco sin duda, perfecto para la redención.

Pero con o sin resultados regeneradores, «Past lives in California» es un disco simple y llanamente precioso. Y lo es por la calidad y ternura de las canciones (todas compuestas por Juana Everett), por el tratamiento desde los controles y por rezumar el dulce encanto de la ciudad de las canciones, pues el disco ha sido grabado en Nashville, bajo la producción de Alex Muñoz y presentado por el sello Great Canyon Records.
Base country, crepúsculo y polvo, pero con ataques rock en algunas canciones, electricidad palpable, silencios perfectamente dosificados, de esos que rellenan más que algunos instrumentos y un modo de cantar en el que se siente la historia narrada como si fuese una confesión ante la hoguera en un anochecer veraniego.
Dos colaboraciones estelares de Dylan LeBlanc en la preciosa y lírica «Watever it takes» y Nicki Bluhm en la tornasolada pieza que cierra el disco y que se titula «What a swell party».
Juana Everett habla de sueños que se evaporan bajo el sol o se disuelven con la lluvia, de comienzos y finales y de inesperados recodos en el camino, todo mecido en preciosas composiciones como la magnífica y fronteriza «One million dollars» (esta podría sonar en un spaghetti western setentero) o con arranques guitarreros como en mi favorita del lote «The janitor», una historia donde se busca la cara oculta de California, una historia sobre un conserje, una semblanza humana a espaldas de los neones de Sunset Boulevard.
También se enfrenta al piano en la única parte en castellano con «Donde todo se queda». Pero no se pierdan ningún rincón de «Past lives in California» como «Roulette» en la que su voz me recuerda a la mítica Joni Mitchell o la empañada textura de «Night shift».
Reconozco que me ha pillado por sorpresa, tanto Juana Everett como su sobresaliente, sincero y hermoso disco «Past lives in California», un ejercicio, si no de redención, sí de reflexión y de poner en valor el pasado para pisar fuerte en el futuro, y eso con bonitas canciones para materializarlo, es lo que hace de la música y del arte en general, algo tan necesario como el sol y la lluvia.
- Juana Everett – ‘Past lives in California’ (2026) - 13 de julio de 2026
- Huercasa Country Festival: Sábado 04/07/2026 - 7 de julio de 2026
- Huercasa Country Festival: Viernes 03/07/2026 - 6 de julio de 2026