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Reseña y crítica sobre Margo Price y su álbum ‘Days of Unrest’, publicado en 2026.

… un álbum que podría considerarse transitorio, una especie de paréntesis cual si fuera una recopilación no oficial y de estilo libre, aunque si nos paramos a pensar en el trasfondo del asunto que es esta especie de mixtape de protesta, resulta relevante al sumarse a una larga lista de artistas americanos de calidad que, de una manera u otra, aparcan la equidistancia, la indiferencia o el temor en la tensa situación social y le plantan cara a la Administración Trump desde su altavoz musical…

Uno de los mejores referentes actuales del country rock es Margo Price y no creo que esté descubriendo la pólvora por realizar esa afirmación. La cantautora de Illinois, aunque residente en Nashville desde hace bastantes años, posee una autenticidad y un carisma innato, aunque pudo descolocar a algunos de sus seguidores con ese retorno a sus raíces en el aclamado álbum predecesor Hard Headed Woman que reseñé para este medio musical y del que sigo creyendo que es su gran obra maestra, elegido incluso como mejor disco de 2025 para los redactores de esta revista.

De manera súbita e inesperada, ha vuelto a la carga en el presente 2026 con «Days of Unrest», un álbum que podría considerarse transitorio, una especie de paréntesis cual si fuera una recopilación no oficial y de estilo libre, aunque si nos paramos a pensar en el trasfondo del asunto que es esta especie de mixtape de protesta, resulta relevante al sumarse a una larga lista de artistas americanos de calidad que, de una manera u otra, aparcan la equidistancia, la indiferencia o el temor por la tensa situación social y le plantan cara a la Administración Trump desde su altavoz musical, como Bruce Springsteen, Will Hoge, Eilen Jewell, Tori Sparks, Chris Pierce, Son Volt, Jon Spencer, Jesse Welles, Seasick Steve…

Margo Price - Days of Unrest (2026)

De los antes mencionados, salvando al Boss, cuya mayor popularidad es incontestable, quizás Price sea, junto a Welles por su meteórico crecimiento en los últimos años y porque una y otro fueron nominados a los Grammy en 2025, los que más repercusión masiva poseen, aunque en el caso de ella no es nada nuevo pues lleva bastante tiempo como firme activista en temas dispares, desde la reforma penitenciaria y la justicia social a la legalización del cannabis, pasando por su oposición a las políticas contra inmigrantes o a las redadas del ICE, incluida la firme defensa de derechos laborales como la brecha salarial de género o la compleja situación en trabajos agrícolas, principalmente de migrantes.

Margo Price - Days of Unrest (2026)

Por todo ello esta colección de nueve piezas me parece mucho más de lo que a simple vista pueda parecer. Además, sorprende que el disco gire en torno a una suite instrumental compuesta por su pareja Jeremy Ivey, de título «San Marcos» que, a modo de interludios en el inicio, en el centro y en el final, dotan al disco de un aire conceptual. Como composición original está «Can’t Stand Still», aunque es un tema que data de sus inicios como vocalista de la banda Buffalo Clover.

Después están las versiones, que más bien podrían considerarse reinvenciones por la forma en que las lleva a otros terrenos, como en las participaciones del grupo Memphis Mariachi que proporciona influencias latinas y sonido fronterizo en el folclórico tradicional «De colores», con jocoso resultado y, al mismo tiempo, extravagante por escucharla cantar en castellano, o en el «Deportee (Plane Wreck at Los Gatos)» de Woody Guthrie, donde además se incorpora la voz de la legendaria Joan Baez, incuestionable referente en estas lides y que hace más emocionante esa canción protesta contra la deshumanización, la que se originó en 1948 tras el trágico accidente aéreo de trabajadores mexicanos en el cañón californiano de Los Gatos, despreciados por la prensa y autoridades al denominarlos «deportados».

A ambas se suma una impactante y acelerada versión del «Maggie’s Farm» de Bob Dylan que se lanzó el pasado mes de octubre y que Price venía interpretando frecuentemente en su extensa gira norteamericana, acompañándose de nombres como John C. Reilly, Billy Strings o Jesse Welles, «Long Haired Country Girl», clásico de country sureño de Charlie Daniels sobre la vida relajada fumando hierba y en la que participa Billy Swan, y “Oval Room” de Blaze Foley, la mejor a mi gusto del disco con ese giro entre el jazz y el country, que en su origen de 1984 fue una crítica satírica a Ronald Reagan y que ahora encaja a la perfección con Donald Trump. De hecho, el videoclip que se ha lanzado está plagado con imágenes con él.

Para rematar el carácter de este trabajo discográfico está la potente portada donde está sujetando un rifle. Teniendo en cuenta el contenido de estas canciones de protesta, el fuerte mensaje político y social y que, tras tragedia del tiroteo de 2023 en escuela de Nashville, es una de las pocas voces del country que, sin miedo a represalias, han criticado la barbarie de la cultura de armas estadounidense, podemos asegurar que Margo Price es más que nunca una valiente referente que utiliza su música como extensión de sus valores morales y sociales.


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