Reseña y crítica sobre ‘Manifestación’ de Pigmy

…cual si fuera un juglar que experimenta entre el pop psicodélico, el folk bucólico y algunos matices de rock progresivo, nos hipnotiza en cada una de sus artesanales piezas del medievo, dignas también de la escuela orfebre de nombres como Vainica Doble, Solera, Pete Dello…

No hay año en el que a última hora, casi in extremis, nos llegue una sorpresa grata dispuesta a colarse entre lo mejor de la añada. Este complejo 2020 no iba a ser menos, concretamente procede de El Prat de Llobregat y se trata de Vicente Macià con su proyecto personal Pigmy, en el que da continuidad a “Miniaturas” (2006) y “Hamsterdam» (2014), y editado esta vez por el sello Guerssen Records.

Aunque todo sea dicho, la sorpresa tampoco es tanta para los que escuchamos sus dos temas Manifestación yMi canciónque sirvieron de promoción previa y que hacían prever que la cosa podía resultar deliciosa. Ambas son de una belleza y luminosidad asombrosa.  

Por su parte, que a modo de introducción se inicie un trabajo discográfico de pop-rock con el solemne tradicional latino de canto gregoriano en honor a San Juan Bautista Ut queant laxis”, atribuido a Pablo el Diácono y con el que a partir de las primeras sílabas de sus versos se tomaron las notas musicales modernas, es motivo también de captación para el resto del álbum.

Manifestación. Imagen Pigmy.
Vicente Maciá. Pigmy.

Cual si fuera un juglar que experimenta entre el pop psicodélico, el folk bucólico y algunos matices de rock progresivo, nos hipnotiza en cada una de sus artesanales piezas del medievo, dignas también de la escuela orfebre de nombres como Vainica Doble, Solera, Pete Dello…

Almendros en flor es una gozada absoluta, un remanso de sosiego y armonía campestre. El hombre menguante y Ana son reflexivas, atmosféricas, ensoñadoras y contemplativas desde la alcoba. Incienso y bengala posee una lírica de fábula, pura magia blanca en el laúd.

Manifestación. Imagen Pigmy.
Vicente Maciá. Pigmy.

En la recta final Lo sagrado en lo profano tiene el giro más progresivo, donde están sumamente cuidados todos los detalles. Tras el pasaje instrumental Lacrimae pavan, el más famoso aire de John Dowland, nuestro trovador remata con Déjame entrar y una melodía fabulosa como Septiembrepara renacer tras el verano. Sí, Manifestación es poético, milagroso y espiritual, hacía falta algo así.

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