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Crítica y reseña del disco-libro ‘Hola Tierra‘ de Antonio Arias.

…ha arriesgado, explorando alternativos territorios, espacios…, pero sacando pecho en el resultado, con la cultura y la ciencia acoplándose intensamente. Porque cuando acaban las canciones que lo componen surge el efecto de la empatía en su mensaje, de haber participado de una experiencia sensorial muy excepcional…

Sería un atentado, un crimen, o como mínimo un pecado o una falta con sanción, castigo o condena por alguna ley de armonía universal, haber dejado pasar este 2021 que se encuentra a punto de expirar sin haberle dedicado unas líneas en el Exile a “Hola Tierra“, el soberbio y asombroso cuarto volumen de los Multiversos, el proyecto intergaláctico y astronómico-musical que encabeza Antonio Arias, más conocido por ser el compositor y cantante de la fabulosa banda granadina Lagartija Nick.

Hablamos en este caso de un libro-disco cuya edición física, mitad en inglés y la otra en español, es un auténtico tesoro de muchos quilates que nace a partir de los textos y poemas del astronauta Alfred M.Worden, el que fuera comandante del Módulo Orbital en la misión Apollo 15 de 1971, y más concretamente el encargado de orbitar la Luna mientras sus compañeros exploraban la superficie del satélite.

Disco-libro Hola Tierra de Antonio Arias.

Aquellos escritos, editados tres años después como “Hello Earth, greetings from Endeavour”, han sido traducidos ahora al castellano por Martín López Vega y musicados por Antonio, contando incluso con la colaboración de prestigiosas entidades como el Instituto de Astrofísica de Andalucía, el Centro de Excelencia Severo Ochoa, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y el Instituto Cervantes. 

Teniendo muy en cuenta su contenido musical no es de extrañar que las canciones abarquen estilos más psicodélicos y experimentales de los que el andaluz acostumbra, contando para ello con banda acompañante de confianza, como David Fernández a la batería, JJ Machuca a los teclados y Juan Codorniu a las guitarras. A ellos se suma también la colaboración de la cantante malagueña de indie-folk Anni B Sweet, tanto en la hipnótica canción que da título al disco como en “Flotando”.

Con la luna como gran fuente de inspiración poética, a través de una lírica muy especial y espacial, ofrece a 240.000 millas su experiencia, su mirada del planeta Tierra entre reflexiones, cuestiones y motivaciones tanto sociales como universales, intentando transmitir las increíbles sensaciones y emociones producidas a tanta distancia. 

Así, en este viaje gravitatorio a parajes tan remotos, nos encontramos un sinfín de matices en sus melodías, aunque todo está conceptualizado, creando un bloque homogéneo espectacular, empezando por ese inicial “Entrenamiento” que nunca parece terminar y cuyos simuladores casi hacen enloquecer. 

disco-libro Hola Tierra de Antonio Arias.

Llega el vuelo, los motores que rugen y las palpitaciones en “Lanzamiento de julio” o “desde las gradas”. A partir de ello se describen los nervios, la fragilidad humana y el alivio “en órbita”. Sí, todo el esfuerzo ha valido la pena. 

Desde “384.000 km. de casa”, me quedo con emocionales versos de “Perspectiva” como el “de todas las estrellas, lunas y planetas, de cuantas puedo ver e imaginar, esta es la más hermosa”, en referencia a nuestro hogar, a nuestro refugio, a nuestra Tierra. O ya dentro de “En silencio, como ave nocturna” con ese imponente “quizás el hombre se ha lanzado a este camino para no ver sus pies atrapados en su propio barro”, u otro más existencialista como “la vida es demasiado preciosa como para dejar que las ideas egocéntricas la apaguen”.  

Si “Océanos” me parece la gran ambrosía entre estrellas y planetas que danzan en el espacio infinito, “Paisaje lunar” contiene las claves para saber dónde nos encontramos los humanos en el tiempo, mientras que “Paseo espacial”, la enfermera Dee O’Hara”, “Ciclo” o “Apollo perdido” nos ubican en el centro de esta gran aventura. 

Hay que recalcarlo. Otra vez más, y ya van… Antonio Arias ha arriesgado, explorando alternativos territorios, espacios… pero sacando pecho en el resultado, con la cultura y la ciencia acoplándose intensamente. Porque cuando acaban las canciones que lo componen surge el efecto de la empatía en su mensaje, de haber participado de una experiencia sensorial muy excepcional. El hito está conseguido, el vértigo superado y “el héroe” discreto brillantemente homenajeado.


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