Portada de Wish, noveno disco de The Cure

Críticas Discos Especiales

Reseña del noveno álbum de estudio de The Cure, una vuelta a las guitarras.

Wish es una sucesión de canciones que nos recuerdan en conjunto el gran valor que tenían más allá de los viernes, más allá de trilogías oscuras quijotescas y más allá de toda duda. Aquí está contenido todo aquello de lo que eran capaces musicalmente y además con canciones de bellísima factura.

Lo reconozco. Musicalmente soy hijo de los 90. Sí, es como un super poder de mierda porque me da la capacidad para poder pasar olímpicamente de las opiniones pollaviejas que ya por aquel entonces venían diciendo que cualquier década pasada fue mejor, que se lo pregunten a REM, tonterías. Y ojo que es un super poder que tiene algunas cosas buenas porque si soy de los 90 es a todos los efectos.

Me refiero a que cuando salió el Wish de The Cure al que hoy rindo homenaje, todo el mundo miraba para otro lugar. El grunge, el «rock-alternativo», el brit-pop que empezaba. Pero los 90 no solo fueron kurtcobains y gallaghers (que también me gustan). Además, y por supuesto, muchos otros jóvenes valores pasaban desapercibidos como siempre ha pasado a lo largo de la historia de la música. Los Yo La Tengo, Sonic Youth, Pavement… etc. no gozaban de la amplia aceptación general. Al igual que algunos clásicos consagrados volvieron a entregar algunas de sus obras cumbre. Petty, Cash, Young… Y todos ellos fueron 90’s. Década maravillosa.

Y maldita la gracia que uno de los grandes grupos del rock de mi vida musical, editaba uno de sus mejores discos hasta la fecha y tuve la sensación de que era valorado de manera bastante condescendiente en comparación con su discografía anterior, incluso por sus fans de base. Como un sí pero no. Quizás fue mi impresión juvenil o tal vez fue fruto de mi imaginación adolescente.

The Cure, una vuelta a las guitarras.

Vale, vale. Que hoy por hoy no hay cristo que no haya pinchado la canción de marras un viernes como una declaración de intenciones festiva. ¡Que hartazgo! con la de canciones buenas que tiene esta banda. Y me apuesto lo que queráis a que el 90% de quienes han compartido un viernes en RRSS esta canción susceptible de ser odiada por sobrexposición, nunca le ha prestado la atención suficiente al disco que lo contiene o lo que es peor, solo conocen a The Cure por esta canción. Si, está ocurriendo.

Pero oigan, que es normal porque es tan jodidamente buena esta tonada, que expresa a la perfección el sentimiento de libertad y felicidad propia de un querer comenzar el fin de semana y dejar el curro a tus espaldas. Ya quisieran muchos grupos de pop, power pop o cualquier estilo que lleve el pop colgando, haber tenido en su cancionero una sola copla como esta.

Con todo, siempre me pasé las sobrexposiciones por el forro de… cosas del super poder, recuerden: soy de los 90. Así que me continúa gustando mucho (eso sí, si la utilizo un viernes, por favor, eliminadme de vuestra lista de amistades). Pero lo mejor es que nunca me impidió valorar cada una de las canciones que conforman esta auténtica obra maestra de su tiempo titulada Wish.

Dicho lo cual y además necesario, haceros un favor fans de The Cure y otros ocasionales, dadle al play y escuchad con atención. Estamos ante uno de los discos que mejor definen al grupo liderado por Robert Smith. Una sucesión de canciones que nos recuerdan en conjunto el gran valor que tenían más allá de los viernes, más allá de trilogías oscuras quijotescas y más allá de toda duda. Aquí está contenido todo aquello de lo que eran capaces musicalmente y además con canciones de bellísima factura.

Repetían productor, se sumaba un guitarra más al grupo, tres en total, un tal Perry Bamonte pipa de la propia banda que formaría parte de la formación en los discos sucesivos, abandonaba su anterior teclista y Boris Williams se despedía tras las baquetes después del disco, por lo demás junto a Smith los hipertérritos e incombustible Simon Gallup y Porl Thompson. Hasta aquí los datos wikipedianos.

Wish tiene unas guitarras impresionantes. Cosa que queda patente desde la intensa y arenosa Open, ¿efecto 90’s? Quien sabe, el caso es que viniendo de un disco donde brillaban la caja de ritmos y el sinte de su también mi favorito de la vida Disintegration, ser totalmente consciente que The Cure se sumaba a la fiebre noventera con uno de sus discos más orgánicos, por fin, con una batería de verdad y una de sus producciones más cuidadas, siempre me pareció de tener una suerte increíble. Todo un acontecimiento del que quedó testimonio en mi hogar en formato casete.

Y ojo, que tiene su punto de anclaje con la desintegración anterior a través de burradas como Trust con una intro instrumental que dura casi tres minutos antes de que empiece la parte vocal, si, una de esas canciones que crecen y te envuelven a cada compás. En las mismas latitudes anímicas tenemos la densa Apart y To Wish Imposible Things con un violín que la engrandece aún más, una de las grandes joyas escondidas de su discografía.

En esta reseña prácticamente vomitada, de carrerilla me salen también la luminosa High, la que fue el primer single y que simple y llanamente habla de la felicidad, espero que esa cajita apunto de salir incluya su fantástica cara B This Twilight Garden, puente sónico con un pie en su anterior disco. Una delicada y romántica A Letter to Elise favorita de la vida y de la que aún conservo el maxi single con la remezcla de rigor, con una cara B titulada The Big Hand que aún no entiendo que no incluyeran en el disco.

Canciones que sumadas a Friday I’m in Love ofrece todas las variables posibles de la banda de principio a fin. Y no me digan que otras tonadas pop como Wendy Time o Doing the Unstuck no podrían estar en In Between Days perfectamente.

Y no me dejo por comentar verdaderas barbaridades como From the Edge of the Deep Blue Sea con sus más de siete minutos de maravillosas guitarras zigzaguenates y cortantes, y Cut con la que sacan humo al pedal wah wah, de todos es sabido del amor de Smith por la música de Hendrix, así que no es de extrañar que grabaran su versión de Purple Haze para el homenaje Stone Free un año después, digna de escucha por como la transgrede al tiempo que la respeta, muy diferente a la versión más arquetípica que grabaron aquel mismo año para la apertura del concierto homenaje en Virgin Radio.

Wish termina por todo lo alto con End, otra de las canciones que todo buen fan debería tener controlada, las guitarras distorsionadas dominan, ese bajo musculoso y esencial siempre en frente, una batería poderosa que nunca había sonado igual en la historia de The Cure, casi siete minutos de congoja sónica, y esta plegaria de hartazgo hacia la popularidad.

Por aquel entonces ya no tenía dudas de la valía de Wish incluso por encima de discos mejor valorados como Faith, por poner un ejemplo. Por mi parte la nostalgia pesa, pero visto objetivamente aún hoy en día lo afirmaría ante notario frente a quien sea. Es indudable que además de una producción más orgánica y cercana al rock y al noise, encontramos unas composiciones a la altura de su leyenda con Robert Smith alcanzando un nivel lírico imponente a través de unas letras que equilibran a la perfección la luz y las sombras sin bajarse de su particular cima de interpretación vocal.

Está claro que la próxima reedición que ya fue anunciada en este exilio para finales de noviembre, posiblemente no tiene otro objetivo que sacarnos los cuartos de nuevo y que además difícilmente ofrecerá algo sustancial respecto a su maravillosa caja de canciones inéditas y caras B Join The Dots. Espero equivocarme a razón del anuncio de 24 tonadas inéditas. Además les honra que entre los enlaces de la preventa del disco no se encuentre amazon, solo plataformas especializadas. Smith siempre fue más punk que los punks.

Pero oigan, nunca estará de más celebrar el cumpleaños de una obra maravillosa que no ha obtenido el mismo rédito que a lo largo de los años si han disfrutado otros de los discos clásicos de su discografía. Ya sabemos que aquí no inventaban ninguna rueda, pero es un gran error.

Porque si te gustan realmente The Cure no puedes venirme con que hay canciones que duran demasiado, no puedes argumentarme que te descolocan por que pasan de la luz a la oscuridad en tres, dos, uno. Si realmente eres fan te debería recorrer un asomo de coito cada vez que su épica se encarama a la montaña de la distorsión y directamente te correrás con cada melodía popera expuesta en Wish.

Así que mi querido fan gótico-festivo, sigue esta recomendación: espera al atardecer de cualquier fin de semana (da igual que sea viernes, sábado o domingo), llénate la copa de vino blanco, dale al play a Wish y deja que te embriaguen todas las fragancias posibles contenidas en un disco sin desperdicio, y luego ya volvemos a hablar de listas top de discos de The Cure. Una pta maravilla.


2 comentarios

  1. Discazo maravilloso. Muchos fans lo criticaron porque tuvo un éxito enorme y venían (veníamos) de la cima de Disintegration. Pero si The Cure saca Wish mañana, todos se cagarian encima.

    Buenismo y equilibradisimo. La secuenciación de temas es sencillamente perfecta. Un álbum idóneo para iniciar a alguien en The Cure (junto a The Head On The Door)

    Coincido en toda tu valoración e incluso en los temas claves que señalas. Ese From The Edge…es antológico. Junto a mi querido Bloodflowers, el último gran album de los Cure.

  2. Completamente de acuerdo. De sus discos más equilibrados. A mi incluso su disco sin título me parece notable. From the edge of the deep blue sea es canela, de sus mejores canciones. Un saludo Héctor y gracias por comentar.

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