Blur - The Ballad of Darren (2023)

Críticas Discos

Vuelven Blur en plena forma con su mejor disco desde «13», una delicatessen british más allá del brit-pop.

…un enfoque muy bien planteado, buenas canciones, buenas letras, buena producción, un Damon Albarn cantando mejor que nunca, un Graham Coxon vivaz e inventivo con la guitarra y los arreglos. Hay emoción y en definitiva suenan a un grupo que ha aprendido a respetarse y a disfrutar de lo que son con honestidad y mucha clase.

A estas alturas de la película hay cosas que ya no me cuestiono, pues no tengo la menor duda de que Blur tiene una de las mejores discografías de las últimas décadas, aunque en el nuevo milenio ha flojeado un pelín. Además, me encanta el sarcasmo inglés de Damon Albarn afirmando en los medios que sería un buen momento para una reunión de Oasis, él sabe que tiene un gran disco entre manos que resistiría el pulso a cualquier de sus compañeros de generación.

Opino como mi amigo y redactor David Nikochan que nunca se ha cansado de reivindicarles, y sobretodo a Damon Albarn como el genio creativo que es, pues lo ha demostrado con creces a través de todos los proyectos en los que ha participado ya sea Gorillaz, The Good, The Bad and The Queen, sus discos en solitario. Que ojo, aunque menos prolífico, Graham Coxon también tiene toda una discografía detrás menos conocida, pero con momentos remarcables, y además a principios de año sabíamos de él por The Waeve, la maravilla editada junto a Rose Elinor y que también fue reseñada en el Exile.

Blur arrasa en directo

Comparar The Ballad of Darren con su época clásica sería como comparar el notable último disco de Suede con alguno de sus primeros discos, o el muy buen último disco de Noel con alguno de los primeros de Oasis. Una pérdida de tiempo innecesaria.

Sí que podría compararse con el anterior The Magic Whip por proximidad y por considerarlo el primero de una nueva etapa lejos de aquel 2003 sin Graham Coxon y con un grupo hastiado de si mismo. Y evidentemente es superior al de 2015, que sin ser aquel malo del todo, parecía una biblioteca de estilo de Blur más que un disco con entidad propia, muy regulero y cansino.

En todo caso, solo hay que seguir el rastro de los últimos conciertos que han ofrecido los últimos meses, incluso con tan solo algunas de las instantáneas para darse cuenta de que Blur están en un momento dulce y que quieren aprovecharlo al máximo.

Precisamente es ahí donde The Ballad of Darren gana, pues el disco tiene una intención y un enfoque muy bien planteado, buenas canciones, buenas letras, buena producción, un Damon Albarn cantando mejor que nunca, un Graham Coxon vivaz e inventivo con la guitarra y los arreglos, hay emoción y en definitiva suenan a un grupo que, completado por los no menos inefables Alex James y Dave Rowntree, ha aprendido a respetarse y a disfrutar de lo que son con honestidad y mucha clase. Son los mejores Blur que podrían existir en un mundo como el que tenemos ahora.

Nosotros ya no somos los mismos y ellos tampoco. Y pienso que ese es el marco y trasfondo del propio disco, quizás el más introspectivo de su discografía. Evidentemente lleva consigo la experiencia de todo lo hecho por Albarn en los últimos tiempos en solitario. Pero a diferencia de los discos a su nombre, nos encontramos con un disco de banda, de guitarra, bajo, voz y batería como eje central de la música lejos de las ampulosas orquestaciones y con la electrónica justa solo para dar algún pequeño toque ocasional. Y es que se nota el trabajo conjunto en el estudio, algo que no sucedía desde 13 según confiesa Albarn.

Blur - The Ballad of Darren (2023)
Portada de The Ballad of Darren

La inicial The Ballad puede servir de declaración de intenciones y presentación del sentimiento de pérdida que atraviesa todo el disco. Una tonada que Albarn ha recuperado de una de sus primeras demos como solista. Fue Darren ‘Smoggy’ Evans quien en su momento animó a Albarn a finalizar esta canción, jefe de seguridad desde tiempos inmemoriales además de inseparable amigo de la banda, y detonante del título del noveno disco de Blur.

No es la única en este tono introspectivo, Russian Strings, The Everglades (For Leonard) y Goodbye Albert amplían esta nueva perspectiva reflexiva.

Y es inevitable no recordar el riff de la canción Fashion de Bowie en la vibrante St Charles Square, además de unos coros claramente influenciados por el Duque Blanco, influencia patente a lo largo del disco. Pero más allá de lo anecdótico de estos préstamos, estamos ante una de las grandes canciones de esta Balada de Darren.

Blur no se aferra a su pasado y mira hacia adelante cargando con sus fantasmas generacionales a través de tonadas como Barbaric y The Rabbi (esta última en la versión deluxe del cd) que ofrecen una postal lúcida y crítica de los tiempos que corren, grandes canciones.

James Ford ha rematado un trabajo exquisito como productor, cosa que queda más que patente con la excelente The Narcissist, la canción que nos adelantaron y que dejó las expectativas puestas en este disco por las nubes. Es otro de los momentos destacados del disco, maravillosa y poética manera de describir esta Edad del Mirarse al Ombligo en las rrss.

Qué maravilla Avalon con su cambio de ritmo y la perfecta comunión entre Albarn y Coxon. Otro de los grandes momentos del disco, otra mirada hacia un mundo que ya es diferente y que en muchos aspectos escapa de toda lógica. Blur no deja ningún cabo sin atar en este noveno disco con una perfecta secuencia de canciones que finaliza con la ligera y profunda The Heights con implosión ruidista final.

Una conclusión ideal, aunque hay otra versión del disco con dos canciones extras, la ya comentada The Rabbi y The Swan que, si bien se entiende que esta última no entre en la versión «oficial» por redundar en otras baladas de la obra, sí que opino que la sensacional Sticks and Stones incluida en la versión japonesa hubiera merecido mejor suerte integrada en la trama de esta Balada de Darren. En todo caso, Blur ha conseguido editar un nuevo disco digno de figurar entre los mejores de su discografía.

Un disco de su tiempo con unas letras excelentes, una de las grandes bazas que siempre tuvo Blur más allá de los hits saltarines que nos hicieron bailar en los noventa, para prueba, revisitando su cancionero podemos encontrar por ejemplo una The Universal que resulta visionaria con respecto a este futuro que ha sido vendido.

La vuelta de Blur. Foto de Reuben Bastienne-Lewis

Y es que era cuestión de tiempo que entregaran un señor disco. Dependía principalmente de dos cosas. Por una parte, de las inquietudes de su vocalista para que se centrara en la banda más allá de sus diversos proyectos, y por otra de que Graham Coxon volviera a encontrar el camino para brillar con sus arreglos en el contexto de la banda y con la química necesaria aplicada a las canciones de su compañero.

Me ha sorprendido The Ballad of Darren, no se esperaba y además con esta calidad. Entusiasmará mucho a todos los que hayan seguido las andanzas de Blur y allegados, y continuarán causando ardores a todo el sector rockista que los consideran un producto generacional, un error, porque este disco es pura música british que está mucho más allá del brit-pop noventero. Muy recomendable.


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