Azkena Rock Festival 2026

Conciertos

Crónica de la segunda jornada del Azkena con Los Enemigos, Alice Cooper, Sugar…

Hablábamos ayer del chubasquero como elemento imprescindible para disfrutar sin riesgo de resfriado del ARF y el viernes pudimos comprobar como la lluvia y las tormentas han consolidado su paso por el festival, llegando a hacerse parte intrínseca del mismo.

No obstante, por la mañana el sol apretaba fuerte y en la plaza de la Virgen Blanca sudamos de lo lindo por culpa del calor y del soul y el blues de Bywater Call, quienes aumentaron con su propuesta y la potente voy y la fogosa interpretación de su frontwoman Meghan Parnell.

No conocía a esta formación canadiense que se ganó al público y completó un pase lleno de acentos negroides, de ritmos bailables y con excelso uso de los instrumentos, sin olvidar ese contacto y cercanía con un público heterogéneo que tanto se agradece en los conciertos matinales de la plaza principal de la capital alavesa.

The Del Fuegos
The Del Fuegos

La tormenta llegó por la tarde y a muchos nos pilló en el camino hacia Mendizabala, parada y refugio obligatorio, y al llegar al escenario Respect, en donde ya había saltado The Del Fuegos, la asistencia era aún prudente, con muchos aún por llegar tras el retraso provocado por las lluvias.

A pesar de no ser la mejor hora y de las circunstancias, el grupo bostoniano ofreció un más que correcto recorrido que abarcó buena parte de su histórico musical, con buen sonido y actitud, con fuerte protagonismo de sus discos de los ochenta, principalmente «Boston, Mass» (1985) del que escuchamos la inicial «Hand in Hand» y otras seis piezas, a saber: «Sound of our town», «Night on the town», «Hold us down», «Coupe DeVille», «I still want you» y por supuesto, en el capítulo de bises, el hit «Don’t run wild».

El álbum de título homónimo fechado en 1984 también tuvo su aportación al bolo con «Backseat nothing», «Longest day», «Out for a ride» y la también inefable «Nervous and Shakey».

Otro clásico ochentero como «Long slide (Fan and out)», dos covers como «If you don’t know me by now» de Harold Melvin & The Blue Note y «Evil was» sobre una pieza de Willie Bobo completan un setlist que terminaría por todo lo alto con su gran éxito «It’s alright». Buen comienzo para una tarde que se presentaba como una auténtica Pista Americana.

Los Enemigos
Los Enemigos

La lluvia iba y venía, y quiso volver con cierta fuerza y descarga eléctrica durante el concierto de Los Enemigos. Dos años de silencio y la mítica formación madrileña volvía a los escenarios en el ARF como sustitutos de los desertores Counting Crows (no se les echó de menos).

Ni los dos años de parón, ni los problemas de salud de Josele Santiago, felizmente superados, ni las condiciones meteorológicas… ningún factor externo pudo evitar el triunfo de Los Enemigos. Pletóricos como siempre en vivo ofrecieron un recital compacto y se les vio perfectamente engrasados en su cometido artísitico.

Un delicioso festín de grandes clásicos, cantados por los que estábamos en las primeras filas a voz en cuello, y alguna novedad. Poco más que aportar a uno de los grandes bolos del viernes por todo, por sonido, repertorio y por la vuelta de Enemigos, apunten lo que ya se imaginan: «John Wayne», «Me sobra carnaval», «Septiembre», «Desde el jergón», «La cuenta atrás», «7000 canciones»

Old Crow Medicine Show
Old Crow Medicine Show

Vaya por delante que el planteamiento artístico de los norteamericanos Old Crow Medicine Show está bastante lejos de los palos estilísticos que a un servidor más motivan y levantan del asiento, es por ello que el bolo de los de Nashville me pareció la pera.

No soy muy afín al bluegrass, ni al country ni a los sonidos en exceso western, pero me gustó mucho su actuación, tocan de miedo, se traen un trajín de instrumentos en el escenario de mucho cuidado, uno coge el banjo y luego un fiddle, otro deja la acústica y toma una acordeón, en fin, un no parar.

Montaron un fiestón de mucho cuidado y finalizaron su pase junto a una panda de chicos jóvenes llamado Bridge City Sinners (los disfrutamos 24 horas después en Trashville, pero eso mañana) para zanjar su pase – repleto de canciones tradicionales y versiones de clásicos de los géneros que manejan – en los bises con la magnífica «Wagon Wheel» y la festiva «I saw the light» sobre la legendaria creación de Hank Williams, además de dar su visión al clásico de Buffalo Springfield «For what it’s worth». Sin duda, uno de los momentos más festivos y desatados de esta edición y para mi una agradable sorpresa.

Sugar
Sugar

Tenía muchas ganas de ver a Sugar, nunca me las había visto delante de mi admirado Bob Mould y ya iba siendo hora. Ofreció un rocoso concierto, compacto y sin concesiones, sonaron fibrosos, rítmicos y contundentes y con la guitarra impenitente de Mould, dando a las viejas canciones de Sugar el protagonismo absoluto del pase.

Clásicos del extraordinario disco de 1992 «Cooper Blue» como «The act we act», «A good idea», «Changes», «Hoover Dam» o «Helpless» para terminar el bolo con «If I can’t change your mind».

Por supuesto, su segundo y último álbum de 1994 «File under: Easy listening» también obtuvo su merecido crédito en el concierto del viernes con «Company Book», «Gift», «Your favorite thing», «Gee Angel» o «In the eyes of my friends».

Tal vez sea una impresión mía, pero por lo que detecté en las habituales conversaciones en el festival y en la ciudad, parece que Sugar pasaron un tanto inadvertidos, difiero, me pareció un bolo estupendo en cuanto a todos los condicionantes y desde luego yo lo pasé muy bien y celebro haber estado allí, más si cabe después de confesar Bob Mould que posiblemente sea la última vez que estos temas suenen en vivo.

Otra cosa es la impresión, más bien de decepción, que me dejó el bolo de los británicos Temperance Moovement. Era una de las actuaciones que más me apetecían ya que sus dos primeros discos publicados en la década pasada me gustaron mucho, pero algo no funcionó.

Tal vez sea una cuestión mía, de falta de concentración o que me situé bastante lejos, pero no conecté, me falto nervio y blues en el directo del grupo y por momentos me iba del concierto, ojalá podamos volver a verlos en otro entorno.

Alice Cooper
Alice Cooper

Nunca antes me las había visto con Alice Cooper y me picaba la curiosidad. Todos sabemos las características generales de sus shows, con esa estética barroca/victoriana, temática sádico/psicópata con alusiones a los delirios mentales (camisas de fuerza), a los piratas enajenados (sables) caballeros de ultratumba o mofistofélicos enviados del submundo.

Hay que decir que el espectáculo, con fuerte carga teatral, tintes sensuales y sonido poderoso de guitarras, esta cuidado hasta el máximo y la banda suena de lujo. La verdad es que me gustó y lo pasé francamente bien.

El único pero que puedo poner al bolo fue la ausencia de temas de su último álbum del año pasado «The Revenge of Alice Cooper» (reseña), un álbum que a mi personalmente me gustó mucho.

Un setlist que se adapta al show o viceversa, no lo sé, pero las canciones entran en cada momento dando y recogiendo sentido conforme a lo que pasa en el escenario, sonaron:

Del magnífico «Love it to death» (1971) escuchamos «I’m eighteen», «Caught in a dream», «Ballad of Dwight Fry» y «Second coming»; de las catacumbas de su producción «Killer» (1971) llegó el colofón «Under my wheels», Otro disco de los primeros años como «School’s out» (1972) nos dejó el tema de mismo título.

Para muchos su mejor álbum es «Billion dollar babies» (1973), del que pusieron en juego: «No more Mr, Nice guy» y «Billion dollar babies». Otros clásicos setenteros como «Muscle of love», «Cold Ethyl», «Only women bleed» o «Going home» no faltaron a la cita. Tampoco faltaron pelotazos ochenteros del orden de «Who do you think we are», «Spark in the dark», «House of fire», «Dangerous tonight» o la inefable «Poison».

«Hey Stoopid», «Dirty diamonds» o las versiones de «Another brick in the wall» o «Smells like teen spirit» completan un setlist que no dejó un solo segundo para el relajo y que – me atrevería a decir – contentó a casi todos.

Evaristo
Evaristo

Cerraba la noche, por cierto sin demasiada gracia, Evaristo. Me gusta La Polla, forma parte de mi historia y de mis años de juventud y adolescencia, han forjado más de una opinión que aún me persigue, pero Evaristo no llegó a Mendizabala para rememorar nada de eso, pues lo que explico es común a muchos de los que allí estábamos.

Se deshizo de un ramillete de canciones de sus proyectos pasados y representó el personaje que con los años ha forjado, y que en los últimos tiempos ha perfilado, soltó algún cliché de su repertorio de provocaciones y dejó sin demasiado interés aparente temas por todos coreados como «Salve», «Nuestra alegre juventud», «Come mierda», «Delincuencia», «Lucky man for you», «Los siete enanitos», «Un cigarrito para Humphrey Bogart» o «Ellos dicen mierda» con la que terminó el concierto. Todo dios a casa.

Intensa y por momentos aguada segunda jornada, como siempre es una gozada concatenar conciertos y disfrutarlos con amigos dentro de un ambiente que ningún otro festival tiene, mañana cerramos la sesión de crónicas en el Exile de esta vigésimo cuarta edición del Azkena Rock Festival.

*** Muchas de las fotos que dan cobertura gráfica a esta crónica (las buenas) son obras de mi amigo Gabriel Márquez ***


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