Conciertos

repleto de sentimiento, integridad, bucolismo y actitud. Para colmo no todos los días podemos escuchar versiones setenteras tan exquisitas y tan bien ejecutadas de Pete DelloBurt Bacharach o Buffalo Springfield...

Para empezar qué CONCIERTAZO, así en mayúsculas y en negrita con el fin de destacarlo más, ofrecieron Germán Salto (voz y guitarra), Manu Garaizabal (coros y guitarra) y Will Planas (teclado y coros) en el George Best Club de Valencia. Y eso que hubieron sensaciones enfrentadas.

Digo lo de las sensaciones enfrentadas por la escasa asistencia y, en el plano opuesto, por la enorme satisfacción de formar parte de una minoría privilegiada. En cuanto a esa penuria de público solamente cabe decir que muy mal Valencia, pero que muy muy mal. Vergonzoso que solamente hubieran veintipocas personas para ver por un precio súper módico y casi simbólico a uno de los artistas con mayor proyección que ha surgido en los últimos años, en cuanto a rock de calidad se refiere. Después nos quejamos y acabamos admitiendo que la mediocridad nos invade, es el signo de estos tiempos.

Monster fue la encargada de destapar el tarro de las esencias. Del conocido como el “gallo”, álbum homónimo del 2015, tambíen se sumarían There ain’t no time, Between the lines, Til the morning,Girl y Walter Freeman. Del más reciente “Far from the echoes” se incorporaron You where always waiting, Home again,Everything y Her man.

Catorce canciones entre aromas de Chris Bell, Big StarJayhawks… Todo un setlist repleto de sentimiento, integridad, bucolismo y actitud. Para colmo no todos los días podemos escuchar versiones setenteras tan exquisitas y tan bien ejecutadas de Pete Dello, Burt Bacharach o Buffalo Springfield como respectivamente fueron It’s what you’ve got, I’ll never fall in love again” y Go and say goodbye. Un goce total para afortunados y agraciados que lo pudimos vivir y por eso lo podemos contar.

* Texto e imágenes redactor JJ. El vídeo cortesía de Alfredo Beltran. 



Un comentario

  1. Veintipico personas. Desgraciadamente no me extraña, yo me he visto en situaciones similares en varias ocasiones y no es una sensación agradable.
    En cuanto al set y las versiones me imagino lo vivido, he podido disfrutar de Salto en tres ocasiones y comprendo el tema.
    Abrazos.

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