Discos Críticas

Bob Lazy es el proyecto de Borja González-Ayllón, uno de los secretos mejor guardados de Valencia. Después de su paso por varias formaciones normalmente a la batería, un buen día decidió hacer su propias canciones las cuales fue grabando en su móvil con tan solo su voz y la guitarra española. Llamó la atención de Paco Loco y nació un primer disco titulado Rock | Love | Truth que pilló a propios y extraños por sorpresa. La Vitti Bar es su segundo disco de nuevo con el productor del Puerto de Santa María a los mandos y consolidando su propuesta de pop retro. El título hace referencia al popular local que regentó, y sus vivencias en aquel periodo inspiran algunas de las canciones y sirven de base para dar carácter a este nuevo disco.

A la música de Bob Lazy le suelen acompañar adjetivos como retro o vintage, incluso pueda hacer pensar en un copycat revivalista, sin embargo la propuesta supera con creces el envite ofreciendo una colección de tonadas perfectas, variadas, adictivas y deliciosas, que se sirve del pasado pero explora como plasmarlas mediante formas sónicas actuales. Sé que suena exagerado la afirmación con la sobre oferta que hay, pero estas canciones me resultan un portento que de haber sido gestadas en Gran Bretaña seguro que constarían entre lo más granado de la temporada aún en curso.

El alucinado y melancólico inicio con Le Cyborg retrotrae directamente a Syd Barrett, sigue con el pop spectoriano en 18th Century Lovers, una auténtica joya pop, también se nutre del pop californiano en La Vitti Bar, incluso aparecen ecos a Simon & Garfunkel y los Beatles que asoman en Dance of The Kids y My Disaster Date respectivamente, actualizando dichas influencias con mucho atino y gracia. Un inicio muy sixty que rompe The Crab Technique, una pieza acústica, una debilidad absoluta de quien aquí os escribe y otra de las joyas del disco, un british folk que nos llevará a Roy Harper y los Led Zeppelin del III. Fantástico.

The States parte definitivamente el disco por la mitad, canción techno ochentera muy new wave en la onda Visage/Yazoo que parará a más de uno y que tiene sentido dentro del guión vivencial que relata la Vitti Bar. A partir de aquí Bob Lazy lo que deja claro es que lo suyo es el pop venga de donde venga y de la época que sea. La siguiente Until the Summer seguro que en los 90 no hubiera desmerecido al lado de cualquier hit de pop bailable de Blur. De nuevo vuelve a la costa californiana en la lisérgica Maybe in California, para a continuación marcarse otra ochentera titulada Justine esta vez más cerca al sonido pop remember que tanto triunfó a orillas del Turia. El disco cierra con otras dos joyas acústicas, Minnie y una Song for the Dolphin con aromas mediterráneos que deja un muy buen sabor de boca y la sensación de haber escuchado música de tanta calidad como fuera de tiempo.

Lo que más llama la atención es el cambio radical de estilo hacia la new wave en algún momento puntual, aún así no empaña para nada este disco que en su conjunto destaca y que hará las delicias de los amantes de las canciones pop y las melodías perfectas más desprejuiciados, pues nos encontramos ante un disco con unos arreglos exquisitos y momentos realmente buenos donde predomina el pop sixty y la psicodelia, pero que introduce caprichosamente sonoridades casi antagónicas que van del british folk, a los ochenta y hasta los 90, todo con un barniz de sonido actual y contemporáneo. Muy recomendable.

Por Chals Roig

+info: https://www.boblazy.com/
bandacamp: https://boblazy.bandcamp.com/album/la-vitti-bar


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