Discos Críticas

Hubo un tiempo en el que hablar de indie-pop tenía un significado muy determinado para mí, equivocado o no, pensaba en Belle & Sebastian y Elliott Smith por nombrar dos que me gustan mucho. Pop acústico con buenas melodías que se ponían al servicio de historias pequeñas empapadas de nostalgia, un territorio difícil de delimitar, de confluencias con propuestas consideradas Lo-fi y filosofía DIY, si es que no es lo mismo todo ello. Ahora el término está desfasado y abarca tantos registros que incluso etiquetar alguna propuesta como tal puede resultar contraproducente. Whoa Melodic me lleva hacia esas latitudes musicales donde las canciones pequeñas y las melodías sencillas se desarrollan en el extrarradio de la relevancia.

Se trata del proyecto en solitario del londinense Michael Wood, un nombre que seguramente no os sonará absolutamente de nada. A principio de los dosmiles llegó a publicar con el nombre de Michaelmas. Sin embargo su trabajo más relevante se ha venido desarrollando como multi-instrumentista a la sombra de otros nombres como  Steven Adams, The Hayman Kupa Band y The Leaf Library. Hasta este año que ha publicado lo que puede considerarse un debut en solitario grabado y arreglado en su casa. Las señas de identidad de este disco son las acústicas y el piano omnipresentes en todo el disco, con momentos más arreglados pero siempre buscando la sencillez. Evoca los primeros discos de McCartney y de Ronnie Lane por su sentido bucólico y campestre. Sobretodo, Michael Wood demuestra además una facilidad tremenda para la melodía.

Es inevitable no quedarse colgado de este disco con la primera canción de su tracklist titulada I Will Never Let You Down porque es perfecta, un clásico pop instantáneo como la siguiente canción Hit Me Where It Hurts que se apropia de los mismos postulados de los Byrds que hicieron grandes a Teenage Fanclub en su época de la Britania norteña, y es que los Teenage es una de las referencias ineludibles, tanto como en To See You Again nos introduce de lleno en el mismo universo melódico de la época dorada de Belle & Sebastian, y con tonadas como Totally Mad tampoco es de extrañar que digan de él que está obsesionado con Paul McCartney. El interludio instrumental Spring Forward Fall Back enlaza con el encanto bucólico y campestre del primer Ronnie Lane en solitario, es la referencia que completa este cuadro. The Night Comes es una de esas tonadas de quedarte mirando las luces nocturnas por la ventana, una delicia que te va arropando como una de esas mantas de cuadros de la abuela. Dessapointed pessimist y Hopeless And Lonely vuelven al indie-pop de manual, pop de nivel amable, adictivo y tocado con elegancia, cualquier de ellas podría ejercer de single. No faltan las canciones que se empapan de nostalgia y tristeza, en Waste Time me lleva a las baladas de Ron Sexsmith, y cierra Ring Your Friends transparente y cálida tonada sobre la amistad, una maravilla, más grande que cualquier villancico que podáis escuchar estas navidades.

Michael Wood es un artista al que seguiré la pista allá donde vaya pues este debut es una maravilla absoluta, melodías directas y sin florituras, canciones sobre pequeñas historias personales que te enganchan con su Indie Pop de cuando el término significaba algo especial y se alineaba con el DIY y el Lo-Fi. Un pequeño tesoro que no deberíais dejar pasar. Muy recomendable.

Por Chals Roig


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