The Dream Syndicate - Ultraviolet battle hymns and true confessions

Críticas Discos

…en el disco se funden esencias tan adheridas al estilo de la banda como puedan ser los ineludibles ecos velvetianos, el inframundo sonoro del underground, el rock alternativo…

Octavo disco de The Dream Syndicate y cuarto desde su retorno en 2017.

Voy a esgrimir una opinión personal que no pretende ser trending topic ni captar partidarios para dar inicio a esta reseña: Lo mejor que le ha pasado a la música grabada en el último lustro ha sido la vuelta a los estudios de The Dream Syndicate.

En 2017 publicaban un magnífico (cada año que pasa desde entonces, este álbum es mejor y mejor) “How did I find myself here?”. Dos años después publicaban un trabajo que parecía menos brillante de lo que en realidad es, titulado “These times”. En plena pandemia sorprendían con un experimento – como suele ocurrir con Steve Wynn: valiente, arriesgado y totalmente alejado de la inercia del mercado – que fue presentado por medio de un single de veinte minutos de duración, aquel disco llevó por título “The universe inside”.

El pasado 6 de junio y tras publicar varios temas de adelanto, ponían finalmente en circulación “Ultraviolet battle hymns and true confessions”. En este octavo disco de la banda californiana, madre del Paisley Underground, el tiempo parece retroceder hasta 1982, año en el que comenzó todo.

The Dream Syndicate
The Dream Syndicate

Da la sensación de que en ese viaje espacio-temporal Steve Wynn, Jason Victor, Mark Walton, Dennis Duck y Chris Cacavas hacen acopio de avituallamiento inspiracional e histórico para alimentar diez composiciones en las que se concentre el espectro musical, estilístico y sónico que pueda resumir el universo artístico de The Dream Syndicate.

Producido por el propio grupo en colaboración con John Agnello que se encarga de las mezclas, en el disco se funden esencias tan adheridas al estilo de la banda como puedan ser los ineludibles ecos velvetianos, el inframundo sonoro del underground, el rock alternativo al que se adelantaron por la mano con respecto a otros, la psicodelia o la experimentación progresiva. En este proyecto asoman también la patita esencias glam, new wave o krautrock.

Las guitarras sugerentes e industriales de siempre se hermanan con sintetizadores que alivian el hermetismo propio del sonido Syndicate en temas como “Where I’ll stand” que abre el álbum y ofició de primer adelanto allá por el mes de marzo.

“Damian” fue el segundo adelanto y en él podemos masticar el verismo urbano y dramático propio del grupo, con un regusto pop y underground. En cuanto al tercer flechazo disparado antes de la presentación oficial, tenemos que contar con la densidad y profundidad propiciada por un muro de sonido progresivo y un estribillo funcional que se resiste a ser tragado por teclas y guitarras en la absorbente y brillante “Everytime you come around”.

Si bien esta muestra ya hacía prever algo importante, el resto del set no hace otra cosa que confirmar que el último de Dream Syndicate es un producto excepcional y que está llamado a destacar en este tedioso año. “Beyond control” es bella y subyugante; “The chronicles of you” es un paseo taciturno por una ciudad dominada por el espíritu de Lou Reed y la grandeza psicodélica y experimental de Wynn. “Hard to say good-bye” es una maravilla melódica que vive en otra época más venturosa, con un fondo de aullidos eléctricos sobrecogedor, si no es mi momento favorito del disco, poco faltará.

Rabiosa, ochentera y rutilante “Trying to get over” es un muestrario de rock y estilo con unas guitarras gloriosas; otro momento favorito es “Lesson number one”, como un agujero negro que te come suavemente, sin dolor, con las teclas celestiales de Chris Cacavas. ¿Se ha colado Tom Waits en el estudio de los Syndicate?… “My lazy mind” podría haber sido un tema firmado por el genio de Pomona, jazz progresivo rematado por los vientos de Marcus Tenney. Cierra este soberbio trabajo “Straight lines” una especie de psychobilly frenético y al tiempo elegante, un colofón extraordinario.

Vuelvo al principio para, con el resumen de “Ultraviolet battle hymns and true confessions” ya expuesto, reforzar la opinión vertida en el comienzo de esta reseña a propósito de lo bendito que le ha resultado a este escriba la vuelta de The Dream Syndicate a los estudios, este portentoso álbum creo que da carta de naturaleza a mi, por otra parte, muy personal y humilde, aseveración.


Un comentario

  1. Extraordinaria reseña. Yo también pienso que lo mejor que le ha pasado a la música de estudio en los últimos 5 años ha sido el retorno de Dream Syndicate, aunque la labor en solitario del más grande de los últimos 40 años (Steve Wynn of course) nada tiene que envidiar ni acomplejarse con la banda. En cuanto al disco nuevo mi sensación es que enlaza directamente con el “Out of grey”, seguramente el disco más accesible de la primera época ochentera. De esta segunda época sigo viendo el anterior The Universe Inside, el más experimental, como su SuperPom del S.XXI, un rara avis que el tiempo colocará en el lugar que merece. Abrazo.

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