Portada del disco Autofiction de Suede

Críticas Discos

Con Autofiction, Suede continúan entregando canciones memorables en su noveno disco de estudio.

…a pesar de sus momentos menos finos continúan en pie y con gran ímpetu, ajenos a modas, de nuevo siguen su instinto y amplían sus propias reglas en este «su disco punk» como ellos mismos cuentan, ojo! que no es lo mismo que un disco punk.

Si hoy estoy delante del teclado escribiendo una reseña sobre Autofiction es simplemente porque los amo. Amo su música, amo la idea que me supone Suede, por nostalgia, por gustos, porque me continúan fascinando.

Aunque eso no significa que me gusten todos los discos que editan. Hablando de Suede desde su regreso y su elogiada trilogía diré que Bloodsports como puesta a punto está muy bien, pero dista de ser un gran disco. Es más, la última vez que hablé de ellos en el Exile fue por Night Thoughts, el que para mí continúa siendo el gran disco de su vuelta, y The Blue Hour en mi opinión va demasiado lejos, se pasan de frenada. Disco que no me entró en su momento y todavía sigue sin entrarme porque me parece ampuloso y calculado, y me jode. Quién sabe si algún día lo hará.

Dicho lo cual, antes de meterme en faena con Autofiction es menester lanzar un aviso: si no eres fan, si nunca has seguido sus pasos, déjalo porque no lo vas a empezar a hacer con este disco. Suede son Suede, suenan a Suede y aunque se muevan un poco hacia aquí o un poco hacia allá, poco más hay que añadir, siguen siendo Suede con todas sus virtudes y defectos.

La nueva pose de Suede para Autofiction

Tranquilas/os. No voy a volver a contar la misma historia de siempre sobre quienes son Suede, de lo importantes que fueron y obviedades varias de las que estoy harto de leer por doquier con cada nuevo disco. Así que vamos al grano. ¿Qué tiene Autofiction?

Como confesó Brett Anderson hace poco en una entrevista para NME, sin abandonar sus peculiaridades como banda, Suede son un grupo pendular y en constante movimiento. Llegaban a lo más alto de la extrañeza introspectiva con su anterior disco, cosa que por otra parte se pueden permitir, y con Autofiction dan un salto al extremo opuesto, y por suerte lo hacen con cierto fundamento.

…una de las producciones menos ampulosas y más directas de su carrera discográfica y en la que acentúan un poco más la suciedad de las guitarras eléctricas…

Preciso contar la anécdota de que su intención fue en principio grabar estas canciones en un directo bajo el seudónimo Crushed Kid, evento que la pandemia cortó de cuajo (¿por suerte?). Una búsqueda consciente y deliberada por recuperar la energía de «nueva banda» y la emoción de seguir sorprendiéndose a ellos mismos.

Y en parte lo consiguen gracias a un muy buen enfoque con una de las producciones menos ampulosas y más directas de su carrera discográfica y en la que acentúan un poco más la suciedad de las guitarras eléctricas, invocando por momentos la intensidad rockera con acierto y dejando de lado la exposición melodramática de sus dos últimos discos. En definitiva, apuestan por un sonido más «post-punk».

Para empezar, es un gran acierto que She Still Leads Me On sea el primer corte de Autofiction porque es la mejor canción, así directamente. Me encanta cómo Brett Anderson hace un homenaje a su madre sin caer en el dolor por su pérdida y poniendo toda la alegría de saber que todavía está presente de algún modo. Brillante como pasados los 50 aún son capaces de emocionar con su épica pegadiza. Puro Suede. La otra canción de estribillo pegadizo es The Only Way I Can Love You, arquetípico pop de Suede con todas las papeletas de ser fija de su repertorio de directo.

La siguiente canción que es un auténtico temazo: Black Ice. Esta tonada es como encontrar unos nuevos Suede, o unos Suede que recuperan y renuevan el espíritu de Cara B del Sci-Fi Lullabies. Me congratula que puedan sorprenderme a estas alturas añadiendo un registro más a su mochila. Pegadiza y cortante.

Si hay otra cosa que me gusta es que en algunos momentos dejan de sonar tanto a ellos mismos, y cuando además a Oakes se le olvida seguir los pasos del arquetípico sonido Butler, y la verdad es que le sienta bien, aunque no es lo que predomina, That Boy on the Stage podría ser un buen ejemplo. Y otra que me parece sensacional es Shadow Self, la que para mi es desde ya una de las mejores canciones de The Cure de las últimas dos décadas.

Sin querer destripar Autofiction por completo, ni mucho menos, no me dejaré en el tintero el gran valor como vocalista de Anderson desde su regreso, se sale. Pero además me encanta especialmente como recurre al verso más recitado que cantado en la guitarrera Personality Desorder, es uno de esos momentos de oro.

Y claro, viniendo de los discos que vienen y siendo quienes son, no podía faltar la balada de autoevaluación introspectiva, pues es uno de sus registros indispensables y que para el disco que nos ocupa, sin llegar a las cuotas de calidad demostrada en Night Thoughts, Drive Myself Home cumple su papel.

…explora ese otro lado de la madurez, de la estabilidad y la comodidad que se le presuponen, y de cómo la mayor parte de las veces esa seguridad no es real…

Es evidente que ya no tienen el gancho de antaño, pero sus letras son mucho mejores. Brett Anderson se ha convertido en un gran contador de historias y un muy buen letrista (por recomendar que no queden los últimos dos libros que ha escrito, buenísimos). Y no pretende ni mucho menos impostar la juventud a través de sus letras con el fin de recuperar cierta energía. Al contrario.

Suede, elegancia casual.

Autofiction emana intensidad y energía explorando ese otro lado de la madurez, de la estabilidad y la comodidad que se le presuponen, y de cómo la mayor parte de las veces esa seguridad no es real. Habla de esa ansiedad por verte en una edad en la que gran parte de tu camino ya fue recorrido y en el que tantas cosas quedaron por hacer, con el velo cayendo y con un futuro que aún se presenta más incierto que nunca.

Ese vértigo impregna cada canción. Por suerte, como siempre me sucedió con Suede, su manera de presentar estos sentimientos encontrados me resulta reconfortante, tal vez sea ese el motivo que los convierte en una de las bandas de mi vida.

Me gusta que se desmarquen del típico videoclip promocional, dando voz a una joven directora y actores, con una productora independiente y enriqueciendo la propia obra musical. Parecido hicieron en Night Thoughs con bastante acierto. En esta ocasión con Autofiction, a short film, presentan dos de sus canciones en directo como parte del escenario por el que transcurre la trama. Una manera original de adelantar un disco.

Como cuenta su directora Katie Lambert, es una historia sobre derrumbar las construcciones sociales y superar las convenciones relacionales a las que nos vemos abocados. Una pequeña historia sobre enamorarse de la vida por primera vez, como cuenta Brett Anderson. Comentar que la sensacional portada del disco es uno de los fotogramas del cortometraje.

Para ir acabando con estas impresiones personales sin ánimo de ser compartidas, no voy caer en el entusiasmo típico de exaltar «lo último» deliveradamente y más por el amor incondicional que siento por su obra pretérita, eso lo dejo a los escribas copia-promos a sueldo.

Lo digo porque Autofiction me está gustando mucho pero tengo sensaciones encontradas, pues tiene bastantes canciones que me la ponen muy muy dura y canciones con mucho nervio esperando a ser escuchadas en directo, pero también tiene algunas tonadas que me aburren sobremanera por su obviedad melódica (desde el punto de vista de su propia obra, claro) y que restan lucidez al total del disco, por suerte este lustre sónico diluye un poco esa impresión negativa y quizás con las escuchas incluso tengan su sentido como parte de la obra.

Y, aun así no pasa nada, a pesar de sus momentos menos finos continúan en pie y con gran ímpetu, ajenos a modas, de nuevo siguen su instinto y amplían sus propias reglas en este «su disco punk» como ellos mismos cuentan, ojo! que no es lo mismo que un disco punk. Un buen disco con algunas muy buenas canciones.


3 comentarios

  1. Que a día de hoy sigan facturando canciones predestinadas a ser ya, clásicos, es mucho para una banda con su recorrido.
    Y este disco tiene un par.

      1. The Only Way I Can Love You, y It Always the Quiet Ones.
        Por lo menos en las que reconozco a Brett Anderson cantando con matices (salvaría She Still Leads por pegadiza) e incluso What am I Whithout You?
        El resto, aunque es de lo mejor que han publicado en tiempo, me resulta un poco vocero (voceando como canta el de Franz Ferdinand jajaja). Entendiendo como yo entiendo a un intérprete POP, claro está.
        Y teniendo en cuenta de que soy casi exclusivamente de los dos primeros discos jajaja El resto los he ido soportando con el tiempo.

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