Reseña y crítica sobre Jon Spencer y su álbum ‘Songs of Personal Loss and Protest’, publicado en 2026.
… el atributo más diferenciador de este álbum se halla en el título que dota a sus letras un caracter conceptual, basado en el vínculo emocional por pérdidas y duelos personales, así como en la insatisfacción, descontento e indignación social, sin filtros edulcorantes ni adornos, con visceralidad, crudeza y primitivismo musical…
Ataca de nuevo, discográficamente hablando, el gran Jon Spencer, y eso siempre es motivo de júbilo y regocijo con esa trayectoria de largo recorrido entre las catacumbas y lo más inquietante, pantanoso, underground y vanguardista del rock en los diferentes proyectos musicales que ha encabezado, como Pussy Galore, Boss Hog, Spencer Dickinson, Heavy Trash, con la Blues Explosion, con los Hitmakers o en solitario.
Aunque este trabajo figura a su nombre, en realidad mantiene el modelo de trío de su anterior ‘Sick of Being Sick!’ con Kendall Wind y Macky Spider Bowman, los dos jóvenes de la banda neoyorkina de punk-rock The Bobby Lees que se encargan del bajo y batería respectivamente. Por cierto, ese grupo originario de Woodstock ha lanzado este año un álbum bastante recomendable, de título «New Self».

Como no podía ser de otro modo, impera un potente batiburrillo de punk-blues, garage, noise-rock, hip-hop y rock industrial que lo aleja de cualquier fórmula comercial y lo condena a transitar en el carril alternativo independiente y de emergencia del rock, entre la más selecta calidad de la música de culto.
Seguramente el atributo más diferenciador de este álbum se halla en el título que dota a sus letras un caracter conceptual, basado en el vínculo emocional por pérdidas y duelos personales, así como en la insatisfacción, descontento e indignación social, sin filtros edulcorantes ni adornos, con visceralidad, crudeza y primitivismo musical.

Comienzan estas «Songs of Personal Loss and Protest» con «Fanfare (Another Point of View)» y su inicio y algunos detalles cramperos entre mucha autorreflexión y con preguntas lanzadas al aire para cogerlas al vuelo, que podrían considerarse como otro punto vista cuando los sentimientos y las ideas que parecían tan ciertos y claros se disipan: «¿Cómo se mide el éxito o el logro?», «¿Alguna vez quisiste ser libre?», «¿Alguna vez quisiste ser sabio?», «¿Alguna vez quisiste ser algo más?».
No son las únicas preguntas en voz alta que aparecen en este trabajo discográfico. «Hangover» parece una resaca, aunque quizás solo sea el tener que sufrir por culpa de las cabezas huecas que tienen el mando, que son incompetentes, arrogantes y que poseen un ego infinito. «¿Qué podemos hacer?»,»¿Cómo podemos salvarnos?», «¿Qué es esta extraña obsesión y atracción por la autodestrucción?» suenan demoledoras. O «Knock ’Em Out», que fue el primer adelanto del disco, pura llamada a la acción, a dejar a los que dicen tonterías con preguntas claras y concisas, acaso con doble sentido y que muchas y muchos no pueden entender: «¿Quieres bailar?»»¿Quieres rockear?».
En «Vermin Attack» se le nota cabreado al bueno de Spencer en una especie de llamada a la acción para que las ratas y cucarachas humanas no entren en nuestras vidas. Y en «Give It Up 4 The Devil» todo cabe, desde la rendición al ataque, desde la desesperación o la depresión al miedo, la obligación o la culpa. Parece tan difícil librarse como vencer al diablo.
«Mr Lion» esta repleta de metáforas con animales (leones, chimpancés, cocodrilos y gatitos) para adentrarse en los tiempos perdidos y en los que tienen odio en su corazón. «Orange Slice Blues», que fue otra de las tremendas avanzadillas, es como una broma macabra en una noche de insomnio, con la mente inquieta y con los nervios destrozados. Más locura noctura y una llamada a escapar hallamos en «Slip Away».
Sentir dolor por el miedo, el resentimiento y las mentiras se encuentran en «Step On The Gas», como un grito al desahogo contra los que maltratan a la Madre Tierra, y ese «hay que apretar el acelerador para acabar con ellos». Para despegar y alzar el vuelo con la mente «I’m Taking Off».
No faltan críticas a aquellos que aconsejan la necesidad de mecenas, protectores de las artes y benefactores en «Wet & Wild», que me parece una genial autorreivindicación a su independencia. Y muy bien ubicada al final del disco, «No More», para cuando la enfermedad ha acabado con todo. «No más prendas, no más medicamentos, no más cumpleaños, no más deportes, no más Juegos Olímpicos, no más excursiones, no más senderismo…«
Echo de menos un pepinazo como ‘Come On!’, que apareció el año pasado como single y donde Jon Spencer cantaba a la expulsión de los malos espíritus, en clara alusión a Trump, y que estaba en línea con el material presente. Con todo, y aunque mantengo en mi altar personal de los últimos años ‘Spencer gets it lit’ de 2022 con los Hitmakers, es otro disco explosivo y perturbador, que llega a aristas, ángulos y rincones del rock donde casi nadie sabe llegar.
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