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Conciertos

Curtis Harding presentó en Razzmatazz sus nuevas canciones con nota, alternando con éxitos de otros años.

Dos largos años de penitencia coronaviral sin asistir prácticamente a conciertos o al menos a conciertos tan estimulantes como el que ayer ofreció el norteamericano Curtis Harding… La presentación de su notable disco del año pasado «If Words Were Flowers» como excusa, sirvió para que visitase una ciudad, Barcelona, huérfana de buena música y conciertos de calidad, y que la sala mediana de Razzmatazz luciera casi como antaño.

Curtis Harding presentó en Razzmatazz sus nuevas canciones con nota, alternando con éxitos de otros años

La tríada soulera ente Kiwanuka, Batiste y Harding es un buen árbol al que arrimarse y en esas Harding debía dar un golpe sobre la mesa en directo ya que en el estudio parece acercarse al sonido Kiwa sin remisión y sin demasiada convicción, al menos en el último disco lo hace de manera descarada, y a nosotros casi nos gusta más su versión más eléctrica y directa, la de su «Soul Power». Por suerte, el cancionero fue una mezcla bastante acertada de sus tres discos.

Arropado por un banda exquisita y muy solvente, Curtis salió al escenario puntual como un reloj para enseñarnos una setlist sin sorpresas y muy bien estructurada al que la única pega que ponerle sería no habernos dado más funki, más energía y trempera, porque cuando aceleraba la sala se le quedaba pequeña.

Si no ando errado del primer disco sonaron «The Drive», «Next Time», «Freedom», «Castaway» y la imprescindible y vital «Keep On Shining» que sigue siendo de lo mejor de su repertorio. Y del segundo, por ejemplo, sonaron «Welcome to my world», «Face your Fear», «On and On», «Dream Girl» y «Till the End» que, por cierto, sonó de lujo y en mi opinión fue uno de los grandes momentos de la noche.

Curtis cantó de maravilla. Nos teletransportó al soul setentero sin problema alguno. Y sí, pasaron la prueba del directo las nuevas canciones. Sonando mejor y con más sustancia. La kiwanukesca «Hopeful» fue una buena muestra. la que sonó excelente e imbatible fue «Can’t Hide It» donde además de darle a la pandereta, pudo explorar la electricidad que tanto le demandamos.

También salió triunfador cuando la cosa se calmaba, «Explore» y «I Won’t Let you Down» sonaron de miedo aunque aquí sí hubiese hecho falta un sala a reventar para llegar a ese punto de ebullición necesario. A Curtis se le vio bien y en forma, aunque distante y muy profesional. Poca parafernalia. Directo y al grano. Comparar no está bien, lo sé, pero de momento, en directo, le falta ese plus necesario que sí tienen por ejemplo Kiwanuka o Waterhouse.

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